Csejthe - Réminiscence

Enviado por MetalPriest el Mié, 15/03/2017 - 00:24
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1. Oraison
2. Réminiscence
3. Chasseresse
4. L'antique Blasson
5. Adjuration
6. Dorko, la Malveillante
7. Malefice
8. Chant des Martyres

El Castillo de Čachtice, o Csejthe, en la actual Eslovaquia (cerca de la frontera con la República Checa), tiene un especial pasado. Allá, a comienzos del siglo XVII, fue la plaza fuerte de una afamada condesa de la nobleza húngara. Una mujer bella obsesionada con conservar ese preciado don de la juventud. Su pecado: La enfermiza creencia de que la sangre, la valiosa sangre, era la vida, la única forma de detener la vejez y así conservar su belleza. Ella era Erzsébet Báthory, una de las figuras más tenebrosas de la historia que más ha inspirado a la escena del metal para hacer canciones o incluso discos enteros basados en ella. Desde el castillo de Csejthe, la Condesa Sangrienta (así se la recordaría), hacía llamar a mujeres de la región para ser sus sirvientas. Allí, alrededor de 630 doncellas y campesinas serían salvajemente torturadas y asesinadas, hasta que al fin la justicia cayese sobre Erzsébet. Todos esos truculentos asesinatos, esas vidas segadas... todas ellas tuvieron lugar en este castillo llamado en la lengua húngara Csejthe.

Esta es, pues, otra de las bandas que se inspiraría en Lady Báthory para crear su música y sobre todo, sus letras. Fundados el 2006 en Quebec (Canadá), Csejthe comenzarían a cantar en lengua francesa y a perpetrar un black metal fácil, elegante y a su vez sorprendentemente asequible. El punto más álgido de su carrera, a juicio personal es sin duda el Réminiscence de 2013, disco que atestigua una completa madurez musical a nivel compositivo. Fascina lo fácil que entra, lo preciosistas e hipnóticos que resultan los riffs (o vaivenes) de guitarra, las baterías de Fiel; tan versátiles y envolventes ellas, que resuenan con cierto eco y sin acercarse ni remotamente a saturar... Todo parece estar en su sitio. Incluso los shrieks y coros de Strigat, que parecen llegar hasta nosotros desde la lejanía como una diabólica voz en mitad de una ventisca. Así suena Réminiscence de Csejthe, sin alardes ni carencias, sin repetirse de más ni ir de progresivos o experimentales por la vida; sencillamente van a lo atmosférico, esgrimiendo una fórmula perfecta, amén que trillada ¿pero qué importa si la cosa funciona? Csejthe nos nublan los sentidos y nos conducen por un sinuoso paisaje que a pesar de ser exterior, se antoja claustrofóbico. Podría ser nuestra última caminata. Vamos detrás de la dama de la portada ¿A dónde nos conducirá? Puede que viajemos al pasado y conozcamos la verdad sobre Eszsébet Báthory, ella misma nos lo transmitirá con la intervención de sus acólitos del "nuevo continente". Dejemos Réminiscence sonar y veamos a dónde nos conduce todo esto. Pero será mejor que no nos perdamos de vista los unos a los otros, algo huele a chamusquina y la nieve del sendero está teñida de sangre.

Oraison nos conduce de forma muy típica al disco; de manera casi eclesiástica con unos coros y un órgano celestiales, Réminiscence toma al fin el timón y se va introduciendo de a pocos, casi casi a modo de vals. Las melodías son preciosistas, los arpegios y riffs de tremolo pickin' se conjuntan, y nosotros asentimos con la cabeza: “así se hace”. La pieza se intensifica y de pronto es casi como una balada, las guitarras desprenden tanta pasión… sentimos la nieve, la amargura… el dolor. Una pasada. Sube y baja, baja y sube, la fluidez no es uno de los defectos de esta gente, ya os aseguro que no. Csejthe saben recrearse con cada elemento sin hacer progresiones disparatadas ni breaks chapuceros. Hacen volar con cada cambio que llevan a cabo. Por vuestro bien: No perdáis de vista los coros. Chasseresse avanza más de frente, afilada y hacia nuestra yugular. Muy clásica, casi casi podría decirse que es un cruce entre black noruego y sueco. Maneras del uno y melodías del otro. L'antique Blasson, cañonazo cabalgador con buen gusto. Otro corte de black arquetípico y envolvente.

El interludio Adjuration nos conduce a la diabólica Dorko, la Malveillante… atribuyendo un toque algo más perverso al asunto tras todas estas melodías cargadas de belleza y épica que nos fuimos merendando hasta aquú. Ahora las guitarras atormentan y las percusiones coaccionan. Csejthe muestran su peor cara, y la sangre comienza a gotear por el suelo. Joder. Es nuestra. El relevo es tomado sutilmente con Malefice, que parece brotar como un híbrido entre Dorko, la Malveillante y L'antique Blasson. Finalmente, Chant des Martyres cierra el Réminiscence grandilocuente y ambiciosa. Mezclando grandes arpegios con riffs cíclicos bien evocadores. Eso sí: para algunos puede resultar tal vez demasiado larga para ser una instrumental. Nunca se sabe... aquí que opine cada uno.

Venga, ahí queda una de esas numerosas bandas de apellido “nada nuevo sobre el horizonte” y que, sin embargo, saben encandilar y hacerse querer.

Blackers canadienses, atmosféricos y discípulos de Erzsébet Báthory… está claro que no te van a cambiar la vida… pero también que te van a entrar fácil. Recomendado para cualquier fan del metal negro ¡faltaría más! Tres cuernos muuuuy altos. Buen provecho y cuidado con mancharos, la sangre aún está fresca.

Strigat: voz y guitarras.
Bardunor: guitarra líder.
Fiel: batería.

Músico de Sesión:

Morne: guitarras adicionales en track 2.

Sello
Eisenwald Tonschmiede