Cryptopsy - Whisper Supremacy

Enviado por Junkhead el Jue, 24/04/2014 - 23:57
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No es ninguna novedad el hecho de que toda banda que tuvo la capacidad como para crear una obra maestra se meta automáticamente en la situación más difícil de su carrera tras llevarla a cabo. Si el impacto de dicha obra fue muy grande, la pregunta que se hacen a sí mismos los autores generalmente suele ser la misma, “¿Y ahora qué?”. Al próximo trabajo le pueden suceder dos cosas: superar a su predecesor o terminar ensombrecido por el impacto, aún bastante caliente, del mismo. Esto último fue el caso de los canadienses Cryptopsy quienes llegaron a su cúspide creativa y consiguieron mover los cimientos de todo un género en 1996 con esa sacra obra maestra que toma el nombre de “None So Vile”. Con este esencial trabajo la manada de Flo Mounier sorprendió a propios y a extraños, manejando un nivel de brutalidad y habilidad insospechables que automáticamente los convirtieron en uno de los pináculos esenciales del Death Metal. Visto lo que estos tipos eran capaces de hacer, la demanda en lo que respecta al porvenir de la banda sería exigente como mínimo. Por lo tanto Mounier y los suyos se negaron a quedar en piloto automático y crear un “None So Vile 2.0”, en lugar de eso decidieron darle otra vuelta de tuerca a su propuesta, añadiéndole un punto más alto en complejidad y técnica. Sin embargo, el producto final resultó bastante infravalorado.

“Whisper Supremacy” supuso el primer trabajo de la banda bajo el amparo de Century Media. Lanzado en 1998, fue desde su publicación motivo de bastante polémica entre la comunidad metalera. Para empezar, la deserción de Lord Worm tras la gira de “None So Vile” fue algo que ya dio bastante que hablar, pues él para esas alturas ya se había convertido en uno de los miembros más emblemáticos de la formación gracias a su carisma, sus líricas (geniales, a medio paso entre lo grotesco y lo poético) y su muy original y personal estilo vocal. Esto evidentemente trajo consigo la siempre temida llegada del “nuevo”, quien resultó ser (y bajo el consentimiento de Lord Worm) Mike DiSalvo, ex cantante de Infestation (Massachusetts, 1991-1994). Su estilo de vocalizar, más orientado por momentos al Hardcore y alejado por completo del inigualable toque del señor de las lombrices, fue la razón para la menstruación agresiva de una legión de fans de la banda quienes vieron a DiSalvo como algo que no encajaba con el sonido de la banda (en parte, razón no les faltaba). Ahora, ¿es verdad que se echa de menos el toque único de Lord Worm? La verdad sea dicha, si, pues su único estilo le dio ese plus de perversidad a los trabajos de la banda que no habrían tenido ni de cerca sin su presencia (en otras palabras, ni “None So Vile”, ni el olvidado “Blasphemy Made Flesh” habrían sido lo mismo si el tipo no hubiera estado al acecho). Pese a esto, Mike DiSalvo y su trabajo en el micro (bastante lineal, la verdad sea dicha) no son algo que eche a perder el tercer trabajo de los canadienses, por mucho que sus detractores lo remarquen. De fanáticos, mejor pasar.

Otra elemento de discusión en torno a “Whisper Supremacy” fue que cierto sector de seguidores se vio algo abrumado por los derroteros más técnicos que tomaban Cryptopsy en sus canciones. Y es que el tercer trabajo de los canadienses fue publicado en un momento en el que la técnica y los ritmos matemáticos se estaban generalizando en el Death Metal. Si bien ya habían surgido años antes bandas que ya practicaban un Death más complejo y técnico (a saber Death, Suffocation, Immolation, Atheist, Cynic, los primeros Atrocity, Demilich…), fue a partir de la segunda mitad de la década de los ’90 (con “Pierced From Within” como uno de los precursores) cuando se comenzó a generalizar esta faceta más camaleónica del género. Dicho esto, con “Whisper Supremacy” Cryptopsy dirige su música a terrenos más técnicos y barrocos, pero no lo hacen comprometiendo la agresividad del producto, algo que si cometieron en la obra futura “And Then You’ll Beg”, pero eso es otra historia. En este trabajo se destaca un perfecto equilibrio entre técnica brutalidad, que si bien ya podíamos ver en “None So Vile”, en este caso la complejidad de las partituras es mayor.

“Whisper Supremacy” es un trabajo que rebosa una gran madurez compositiva y una declaración de principios por parte de Cryptopsy. Tomaron lo aprendido en su obra magna y lo mantuvieron en un listón bastante alto, dándole un nuevo giro de tuerca que apuesta por un mayor hincapié en el barroquismo. A no ser por el reemplazo de Lord Worm a las vocales y la adición del guitarrista Miguel Roy (quien solo participaría en este trabajo), el line up se mantiene intacto. Por lo tanto la columna vertebral de la banda construida por la tríada que forman bajista Éric Langlois, el hacha Jon Levasseur y el pródigo de las baquetas Flo Mounier se mantiene firme y funcionando a las mil maravillas tanto en la composición como en la ejecución. No nos dejemos engañar, el disco es una puta apisonadora.

“Emaciate” llega para iniciar el trabajo, con una introducción “Made In Cryptopsy” dirigida por un pletórico uso del blast beat por Mounier y una retorcida melodía a cargo de las guitarras de Levasseur y Roy. La banda se presenta formidable y compenetrada. Mike DiSalvo se esfuerza en dar una performance satisfactoria y agresiva y el resultado es bastante correcto. Por su parte los demás instrumentistas realizan un trabajo para enmarcar, tanto en las guitarras como en la base rítmica (lo de Langlois y Mounier es de otro mundo), brutales. Mucho ambiente a “None So Vile” pero sin sonar a “copy-paste”. En conjunto, una composición brutal, toda una brutísima muestra de velocidades, pasajes y quiebres imposibles, una propuesta en la que Cryptopsy ya se había proclamado líder.

Por otra parte “Cold Hate, Warm Blood” (clásico marcado a fuego) remite más al equilibrio “Brutalidad-melodía” que los canadienses ya habían realizado de manera sublime en “Phobophile”, sólo que en este caso, la melodía tiene un mayor protagonismo en relación a la ya mentada. No obstante, la brutalidad es la líder absoluta, y es que cosas como ese tremendo slam en 01:08 (muy difícil, casi imposible no encontrar a los enfermos de Mullen en algún disco de Death Metal moderno, y es que dicho pasaje es casi un calco del histórico break de “Liege of Inveracity”) o el despliegue de esquizofrenia que toma lugar en 02:05 son algo que provocan que uno se piense dos veces a idea de dejar escuchar lo que tenemos entre manos a alguien con problemas cardíacos. Muy grandes. La cereza sobre el pastel: la letra a cargo de Lord Worm y por si fuera poco una pequeña intervención al micro de su parte sobre el final del tema. Un clásico.

“Loathe” es otra masacre, en este caso ya se nos empieza a mostrar a unos Cryptopsy más camaleónicos, sobre todo en lo que respecta a la base rítmica, Flo Mounier realiza una performance muy barroca y repleta de matices (véase 00:35, o 02:15 como un par de muestras), demostrándose muy imaginativo e inquieto. Sin descanso alguno, “White Worms” (líricas a cargo de Lord Worm, como curiosidad) estalla, y trae consigo una performance a las seis cuerdas que se posiciona entre las mejores del LP. El pasaje de 01:40 es magnífico, atención al duo Levasseur/Roy y su esquizofrénica melodía.

“Flame to the Surface” prosigue llevando al álbum por derroteros mas esquizoides, llegando a la total locura por momentos (01:15) pero aun dejando entrever algún que otro ritmo “groovie” como el pegadizo pasaje en 01:40. Hablando de arquitecturas musicales psicóticas, ¿alguien puede creer el modo en el que inicia “Depths You’ve Fallen”? ¿Qué me dicen de esa barbarie en plan martillo neumático de 03:10? No cualquiera señores. DiSalvo se esfuerza, y pese a que no pasa del aprobado justo, tampoco es como si pudiéramos decir que es un mal vocalista. Bastante aceptable después de todo. Otro momento para enmarcar es sin lugar a dudas es a partir de 01:45. Nada que se diga puede ilustrar lo que se mandan Levasseur y Roy con su sublime uso del tremolo picking, de no creer.

Más accesible y con mayor predominancia de medio-tiempos, “Faceless Unknown” (impresionante el riff inicial) nos hace de antesala para el broche de oro a cargo de la destroza-pelotas “Serpent’s Coil” que en sus tres escasos minutos de duración encierra uno de los especímenes más destacados e insanos del LP, absolutamente magistral. Ahí lo dejo.

La producción del, por aquél entonces, guitarrista de los desaparecidos Obliveon Pierre Rémillard lo borda, los instrumentos suenan como deben sonar y cada uno de ellos se puede percibir perfectamente. Si en algo destaca Rémillard cuando esta tras los mandos de producción es en conseguir que se pueda entender qué es lo que se cuece en medio de una impenetrable muralla de sonido. Para más ejemplos véase su trabajo en el propio “None So Vile” o en el maravilloso “Obscura” de Gorguts, salido el mismo año que el disco que nos ocupa. Qué sonidazo en el bajo, señores, ahí es nada.

¿Qué más decir? “Whisper Supremacy” es un disco bastante infravalorado pero muy maduro, adictivo y depende de la persona, difícil de asimilar. En él hay muchos matices a descubrir de la mano de una banda con unos integrantes muy imaginativos y que dominan sus instrumentos de una manera envidiable sin caer en el odioso “mira cuantas notas puedo tocar por segundo” que ha regido a muchas bandas a lo largo del tiempo. Lo de DiSalvo es extraño, no podemos negar que el tipo se deja la garganta en el disco, pero aun así, su performance no me resulta nada memorable. Correcto y poco más, nada fuera de lo común. Un buen trabajo que pese a no pegar tan fuerte como su antecesor, le revienta la columna a cualquier descuidado. Discazo.

Mike DiSalvo: Voz
Jon Levasseur: Guitarra & Voz
Miguel Roy: Guitarra
Eric Langlois: Bajo
Flo Mounier: Batería

Sello
Century Media