Cradle of Filth- Cryptoriana - The Seductiveness of Decay

Enviado por Betrayer el Dom, 14/01/2018 - 12:58
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No sabéis la alegría que me da el poder hacer, después de tanto tiempo, una reseña en positivo de Cradle of Filth. Porque digamos que un servidor les tiene, al igual que a Dimmu Borgir, un aprecio especial. Porque ambas bandas jugaron un papel crucial en el descubrimiento y popularidad del Black Metal a nivel mundial (ojo true blacker de pandereta, no me saltes a la yugular todavía que en el segundo párrafo te lo explico), y ver como las dos caían en picado (más aun sus rivales noruegos) siempre me produjo cierta lástima. Lástima porque una cosa es un bajón de prestaciones porque has decidido “comercializar” tu propuesta (Metallica y derivados, ya me entendéis todos), y otra bien distinta intentar sacar buenos discos y no tener cojones porque la musa de la inspiración te ha abandonado por completo.

Abro paréntesis, a mi entender necesario, para justificar una de las frases anteriores, porque pienso que es hora de que alguien deje las cosas claras a ese montón de true blackers cartón piedra que pululan por ahí y que saben de la mitad un cuarto. Qué sí, que Cradle no pertenecieron al Inner Circle, no asesinaron ni torturaron a nadie, no apalizaron indigentes ni homosexuales, no quemaron iglesias y, (que yo sepa) tampoco son afines a pensamientos nacionalsocialistas. Incluso ellos mismo no se consideran Black Metal, y si tienen que coger una etiqueta eligen la de Metal Extremo. Porque entienden que la música de Cradle no puede ni quiere encasillarse en una etiqueta tan limitada como la del Black. Dani y los suyos comenzaron siendo prácticamente Death Metal, y de ahí en adelante elige tú mismo; Black Metal sinfónico, vampírico, gótico, hardcore, heavy, extremo…

Tanto da, pero la cuestión es que tanto ellos como Sagrath y compañía llevaron el Black Metal a su cima de popularidad, y muchos de los que hoy disfrutamos con Emperor, Immortal, Marduk y un largo etcétera de bandas true blackers escandinavas, posiblemente no hubiésemos aprendido a amar este género sin esa primera piedra angular. Porque dime tú, por muy experimentado que tengas el oído metalero, por más movidas extremas que te hayas zampado hasta la fecha, en 1994 te comes atravesado el “De Mysteriis Dom Sathanas” y tienes muchas posibilidades de que lo mandes a la basura directamente.

¿Me he explicado con claridad? O sea, ¿Cradle of Filth son true Black Metal? Ni de coña. ¿Su música contiene varios elementos del Black Metal? Por supuesto. ¿El Black Metal verdadero es el escandinavo y sin Cradle of Filth hubiese sido igual? Por supuesto, Cradle no ha influenciado a las bandas de allí, pero su aportación allanó el camino para dar a conocerlas a nivel Europeo y mundial. ¿Fueron importantes para dar a conocer la escena blacker? Totalmente claves. Porque chavalote, ahora puedes escuchar el “Bathory” de 1984 con un solo click, pero en el 95 eso no llegaba a nuestras tiendas ni de coña. Dimmu, Cradle y algo de Emperor, Immortal, o Satyricon por mencionar algunos, fueron quienes nos iniciaron en este rollo y el descubrimiento de los Burzum, Mayhem, Bathory y compañía, llegaría algo más tarde con la era digital. Así que espero que entiendas que estos dos párrafos tienen un solo objetivo, RESPETO. Respeto por una auténtica bandaza, con sus virtudes y sus defectos, cuyo líder te puede parecer un bocachancla de cuidado, con una estética harto recargada que al igual te cansa o te parece hasta ridícula, pero cuya calidad, originalidad y profesionalidad están fuera de toda duda. Así que la próxima vez que vayas a despotricar de los británicos porqué sí, piénsatelo un poquito antes de hacer el ridículo, porqué yo no comulgo con Slayer pero de ahí a negar su calidad e importancia en la escena Metalera hay un buen trecho.

Aclarado esto prosigo con esta segunda juventud que están viviendo Dani y compañía, que tal y como os decía llevaba varios años caminando en bucle en una especie de quiero y no puedo, concretamente desde la edición del gran “Midian”. Y sí, ha habido de todo, desde auténticas chuflas como el “Nymphetamine” o el “Thornography” hasta discos medio aceptables como el “Godspeed on the Devil’s Thunder”, pero uno siempre tenía la sensación de que a las canciones les faltaba algo. Los elementos made in Cradle estaban ahí, pero faltaba la chispa, la inspiración, las melodías pegadizas, la velocidad, e incluso había varios visos de refrito, lo que te daba a entender que la materia gris se estaba secando irremediablemente.

Pero afortunadamente para todos los “cradlelianos” y demás seguidores del crack inglés, Cradle ha remontado el vuelo y de qué manera. Primero obsequiándonos dos años antes con el tremendo “Hammer of the Witches”, un discazo en toda regla que retoma la senda de uno de sus discos más poderosos como fue el “Midian”. Y hora con este “Cryptoriana” que digamos es más afín al magno “Cruelty and the Beast”, eso sí, con una producción mucho más contundente, porque precisamente esa fue la única piedra en la zapatilla para un disco tan especial como el citado “Cruelty and the Beast”. ¿Qué será lo siguiente, un disco más acorde con el “Dusk and Her Embrace? Así tendríamos una reedición de la tripleta sagrada de Cradle (Dusk-Cruelty-Midian) pero en pleno 2020. Aunque lejos de adelantar acontecimientos, creo que lo mejor que podemos hacer es disfrutar al máximo de esta nueva etapa dorada de Dani y sus secuaces.

Imaginamos el primer corte “Exquisite Torments Await…” a modo de intro viendo su corto minutaje, pero lejos de eso al tema le sobra tiempo para, después de calentar, ofrecernos una buena patada en la boca, tralla burra, coros fantasmagóricos y exquisita orquestación. Piel de gallina y la sensación de que estamos ante algo grande de nuevo se confirma con las punzantes primeras notas de la siguiente “Heartbreak and Seance”, a la que se añade el desgarrador rugido de Dani hacia los treinta segundos de comenzar el corte. Lo que sigue, pura poesía, caña parda, orquestación y coros la mar de ampulosos, mucha melodía, guitarras dobladas, un estirado solo preciosista y, cómo no, el siempre contundente y perfeccionista trabajo de Dani a las voces.

Es solo el primer corte y ya me he caído de culos, ¿me podré llegar a levantar? Ni de coña, Dani no te lo va a permitir, está de vuelta, inspirado como nunca y con una producción de diez. Además, no contento con eso, pasa de crear cortes facilones carne de MTV, si no que los temas son tan trabajados, completos, variados y recargados que incluso me atrevería a incluir por momentos la etiqueta de Progresivo para este disco. Solo hace falta mirar el minutaje de los temas para saber que estamos ante un disco que no va a ser de digestión sencilla. Te harán falta varias pasadas para sacarle todo el jugo, la cantidad de detalles y cambios de ritmo es brutal, pero todo ello está ensamblado con una majestuosidad solo al alcance de los mejores.

Así que si esperas que te desgrane el disco entero lo llevas claro, primero porque necesitaría unas veinte páginas de word, y segunda porque un simple mortal no haría justicia a tanto y tan bueno que hay en este plástico. Te menciono detalles si quieres, como que “Wester Vespertine” es un tema de once sobre diez, que me encantan las guitarras “Maidenescas” que aparecen a lo largo del disco (brutales las de “The Seductiveness of Decay”), que el inicio de “Vengeful Spirit” enamora a cualquiera, que el riffeo blacker y posterior cabalgada de “You Will Know the Lion by His Claw” se la levanta a un muerto, o que en minuto 5:23 de “Death and the Maiden” veo cierto tufo a Arch Enemy que me chifla. El resto de conclusiones te las sacas tu solito, ¿menuda “putada” de tarea te estoy proponiendo eh?, una gozada escuchar una y otra vez el jodido disquito de las narices.

En cuanto a los bonus (si te haces con la edición digipack), me encanta el tufo “hardcorero” de “The Night at Catafalque Manor”, está sí con inspiración total en la etapa “Cruelty”. Y qué decir de la versión de “Alison Hell” de Annihilator, un corte que parece hecho a medida para la voz de Dani y la tenebrosidad típica de Cradle. Estoy convencido que si el maestro Jeff Waters escucha el tema no puede hacer otra cosa que aplaudir, porque la verdad es que lo bordan.

Satisfacción doble la que me llevo con la nueva placa de Cradle, porque son muchas las bandas que, después de un pasado glorioso, se mueven en bucle dando tumbos sin ser capaces de recuperar de nuevo la musa de la inspiración. Dani es un auténtico superviviente del Metal, un luchador que ha conseguido reinventar su banda para volver a estar en lo más alto, pasando por varias etapas igual no tan exitosas pero sin perder nunca el inimitable estilo y sonido de Cradle of Filth, algo de lo que muy pocas bandas pueden presumirsí . Así que a disfrutar de este fantástico "Cryptoriana - The Seductiveness of Decay" y sus cuatro cuernos altos.

Dani Filth: Vocals, Lyrics
Martin 'Marthus' Skaroupka: Drums, Keyboards, Orchestrations, Vocals (choirs)
Daniel Firth: Bass
Richard: Guitars
Marek 'Ashok' Smerda: Guitars
Schoolcraft Vocals (female), Vocals (narration), Spinet

Sello
Nuclear Blast