Crack Jaw - Nightout

Enviado por stalker213 el Mié, 20/06/2012 - 23:00
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Evocando así de buenas a primeras, por su portada (¡Ojo que bailan por ahí dos versiones distintas!), lo que podría ser un sucedáneo de medio pelo del estratosférico y destroyer ‘Nightlife’ de los inmortales irlandeses THIN LIZZY (¿Casualidad la de ambos títulos?), nos llegan hoy desde Frankfurt unos tipos que aunque tristemente marginados, ya incluso desde los días en que rularon, no debieran ser jamás ninguneados por nadie a menos que el implicado no tuviera el menor interés en la obra de unos dioses del calibre de sus compatriotas ACCEPT. Eso sí, que nadie espere una copia carbón de los de Solingen, porque del mismo modo en que solo existen un Sol, existe también solo un Wolf Hoffmann ¿Sí? Bien. Sin más, metemos la primera…

Para seguir justo a continuación con tu segundita, campeón, porque si realmente uno consigue abstraerse -por más difícil que resulte- del hecho de que no todo debe mesurarse con la misma vara de medir, nos daremos cuenta al punto de cómo si tú no llevas a cabo el estúpido ejercicio de medir la talla de unos CRACK JAW con la unos ACCEPT, lo mismo te llevas una gratísima sorpresa y hasta te pinchas este fenomenal ‘Nightout’ como cinco o seis veces del tirón; Porque lo vale, pollo. Lo vale, te digo. Y es que es arrancar ‘The Change’ y es ver ya de primeras el cómo las analogías entre las dos bandas que os mentaba antes asoman la cabeza, salvo por –no hace falta decirlo- la ausencia de un Guitar Hero del coponazo bendito como Hoffmann y como podréis imaginar también, la de un frontman con dos cojonazos de rinoceronte como Dirkschneider; Aunque Kiegerl, sin duda, dé en todo momento la talla. Como en el tema título, donde las pulsaciones incrementan mediante un musculoso y pegadizo estribillo, o en la energética ‘New Tomorrow’. Mientras que ‘Make Me Believe’, queda algo rezagada, merced a unos coros que, la verdad, apestan más de lo necesario a radio hit.

No obstante, cabe apuntar el cómo ‘Nightout’ es un ambicioso álbum que crece a medida que avanza, y así lo atestiguan sin medias tintas tanto ‘Never Tell No Lies’, como ‘Danger’ o la breve intrumental ‘Saracen’ (de reminiscencias sonoras, por momentos, muy cercanas al estilo de Adrian Smith). Sin embargo, y a pesar de haber entregado ya buen material hasta el momento, es solo con los tres últimos cortes cuando los germanos sacan definitivamente toda la artillería pesada mediante tres soberbios cacharros, de los cuales dos son simplemente excelentes y el otro de matrícula.

‘Seven Days of Wonder’ es –digamos- la pieza de corte épico y más duración del disco, facturando grandes y templados medios tiempos, un muy buen estribillo y una sección intermedia y una galería de solos nada desdeñable. Eso sí, sin discusión ‘Struck By Thunder’ se la merienda de una sentada merced al letal arranque con el cual despega, y en el cual tanto Schulz como Eckstein demuestran tener tablas en esto del Heavy/Speed Tradicional. Sin lugar a la duda, éste es el corte más directo y veloz de todo el conjunto, y la sección que despega en (1:47) uno de sus momentazos. ¡Os lo dije! Si no comparamos a este tema con nada de unos superdotados como ACCEPT, aquello que nos queda es un puto misil de corte, aunque ¡Agárrate, Pedrín, que vienen curvas!

O curvazas, incluso ¿No sabes, rico? Porque nos queda ‘Galley Without Aim’ en la recámara y en resumidas cuentas el tema por el cual básicamente estoy reseñando el disco. Éste, ahora sí, es un pepino que hasta –si queréis- podemos comparar con otro de los de Hoffmann, porque ineludiblemente estamos lidiando con un pepo, pepo y bien gordo. Por todo, os digo, por todo. Porque ya desde el primer segundo, aquí CRACK JAW se calzan el mono de faena para demostrar que con algo más de suerte o esfuerzo –a saber- sin duda podrían haber optado a mucho más. El pasaje calmo que reside en su parte central no es que sea para mearse que se diga, ciertamente, pero incuestionablemente es un recurso del todo acertado para acentuar más si cabe el incontenible torrente de guitarras que explota en (2:28). ¡Pelos de punta, chavales! ¡Retorno al Planeta de las Pieles de Gallinácea, os digo! ¡Temazo que descarrila y a callar el jodido buzón, cojones ya! Porque si sale alguien y me salta con que esto no es MI METAL le atizo al punto con la garrota ¿Ah? Impresionante la ensalada de martillazos con la que se despachan aquí los dos hachas, y ni qué decir tiene: Stephan Kiegerl aquí es donde más y mejor canta.

Lo dicho: Un notabilísimo trabajo en el cual es posible encontrar buenos temas, otros muy buenos y en particular uno que se sale, conglomerando en definitiva un estupendo compendio del cual es difícil huir una vez te ha entrado. De veras, toda vez que las canciones te trepan por la sesera, la cosa ya no tiene freno, aunque eso sí: La capacidad de análisis -a ser posible- debe siempre prevalecer, de modo que la placa se va calentita con tres cuernos, aunque altos y afilados como para provocar un suculento desgarro en la bolsa de aquel que neciamente osara menoscabarla. Clavar diez temas como ‘Galley Without Aim’ era sencillamente imposible, así que tampoco pidamos olmos a José Luis Perales y menos todavía, a su barco llamado “Menstruación”.

Valoración: 7.6

Stephan Kiegerl: Voz
Jurgen Schulz: Guitarra
Holger Eckstein: Guitarra
Gerrit Eisenmenger: Bajo
Markus Klinke: Percusiones

Sello
Steamhammer