Concierto Persefone - Loch Vostok - One Hour Hell. Sala Razmatazz 3 (Barna). 28/08/2015

Enviado por Betrayer el Jue, 03/09/2015 - 23:16
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El verano toca a su fin y con él los insufribles festivales veraniegos, con sus colas kilométricas para conseguir una cerveza caliente o un bocata reseco a precio de oro, sus infectos lavabos llenos de meadas, cagadas y vómitos, y sus correspondientes fallos de sonido y problemas técnicos varios. En fin, que os voy a contar… A estas alturas todos los que llevamos años en la brecha sabemos de sobra que donde más y mejor se disfruta de un show de Metal es sin duda en una sala (dejando los estadios para los dinosaurios más comerciales), así que un servidor ya tenía bastantes ganas de comenzar lo que se conoce como temporada 2015-2016 de Metal, siguiendo los parámetros de la temporada de fútbol, o de moda por ejemplo.

Y el aperitivo para arrancar no podía ser más apetecible, los andorrano-albaceteños Persefone y los suecos Loch Vostok unían fuerzas (de nuevo), en una breve pero intensa gira que los ha llevado por diversas ciudades europeas en 8 frenéticos días, donde la rutina diaria venía a ser; beber, tocar, beber, dormir en el autocar hasta llegar al siguiente destino, despertarse y vuelta a empezar. Una especie de “vacaciones” tal y como las definía el teclista de Persefone, Miguel Espinosa, al término de show. Donde lo más importante es disfrutar al máximo pudiendo compartir su Death Metal Progresivo de primer nivel con los entregados metalheads que han ido acudiendo a sus shows, e intentar por el camino que la gira fuese, como mínimo, “no” deficitaria.

Porque desgraciadamente esa es la realidad del Metal a día de hoy. No importa el talento que tengas, no importa lo buenos que sean tus discos, no importa si tienes una soberbia puesta en escena. Lo que realmente importa es si tienes padrino o si estás dispuesto a hipotecarte para intentar promocionar tu banda al máximo a la espera de resultados. Porque el mediocre metalhead medio está esperando con anhelo el nuevo disco de Iron Maiden, Judas Priest, Metallica o Slayer, pero no tiene cojones de indagar, de investigar un poquito, de perder algunos minutos de su preciado tiempo (dedicado a ver Gran Hermano VIP y derivados) en descubrir nuevas formaciones que atesoran una calidad y creatividad tremendas. Y que además se juegan sus ahorros para ofrecernos un producto en directo de gran nivel al módico precio de 12€ (anticipada) y 15€ (taquilla), para que con un poco de suerte acudan a la sala cincuenta personas. Y sigo, sigo porque Betrayer hoy está un poco cabreado, porque Betrayer lleva desde 1991 asistiendo a todos los shows que su cartera ha permitido y más, y con esa experiencia os aseguro que muchos, muchísimos de los teloneros, incluso cabezas de cartel que me he tragado a lo largo de todos estos años de conciertos, no le llegan ni a la suela de los zapatos a la descarga tan profesional que hicieron Persefone y Loch Vostok en la reducida sala Razzmatazz 3, con sus consabidas limitaciones a nivel de sonido.

Una vez soltada parte de la bilis, me calmo y os explico un poco como fue la cosa, porque el show bien lo merece. Y lo merece sobre todo por lo atípico y excepcional del caso. Como había mencionado más arriba, para que la gira saliera relativamente rentable, las bandas tuvieron que ir a golpe de reloj y hacer un show por noche sin descanso, ocho días frenéticos que pueden ser agradables o no, según el buen ambiente que haya entre las varias formaciones. Y lo cojonudo del caso es que esta gente se lleva entre ellos como si fueran hermanos de sangre, el bueno rollo existente es total, y al ser este el último concierto de la gira, aprovecharon para hacer toda serie de improvisadas subidas al escenario para intercambiar instrumentos e incluso micrófonos según conviniese.

Arrancaron como teloneros los también suecos One Hour Hell, practicantes de un buen Death Metal denso y aguerrido, que en ocasiones era capaz de acercarse a territorios aún más extremos, como de melodizarse un tanto. Cumplieron bien y caldearon el ambiente, pero claro, comparados con sus compatriotas que venían a continuación pues quedaron en nada. Porque mi sorpresa fue mayúscula al ver como sonaron Loch Vostok desde el primer acorde. Como os decía la sala era pequeña de cojones (aforo máximo 223 personas), y a nivel de amplificadores también es bastante limitada, pero estos tíos se las apañaron para sonar como auténticos titanes. Desde el demoledor inicio de “Like Poison to the Stars” la máquina no paró de rugir, y todo lo que fue cayendo sonaba a gloria.

Liderados por el crack Teddy Möller, descargaron un set list variado y equilibrado donde sus tres últimas obras fueron las principales protagonistas, aunque decidieron cerrar el show con la fantástica “Energy Taboo” de su disco “Reveal no Secrets” de 2009. Los mazazos caían uno tras otro y conforme se sucedían más alucinaba un servidor al ver la precisión y calidad con la que eran capaces de interpretar cortes tan complejos como “From These Waters”, donde Lawrence Dinamarca se hacía enorme en su kit de batería, “Regicide” y su equilibrio entre tralla y melodía, o disfrutando como un enano con “Beyond the Obvius” y su riffeo con aroma egipcio, y más aun con la épica “Twilight of the Dogs”. Mención especial y premio gordo (nunca mejor dicho) para el fantástico frontman Teddy Möller, que estuvo implacable toda la velada, desgañitándose con su amplio repertorio de voces guturales, y afinando de puta madre para sus peculiares voces limpias con aires Power, y todo esto mientras hacía mil y una virguerías con su guitarra.

Les tocaba a Persefone saltar a la palestra, y el reto era grande pues Loch Vostok habían dejado el pabellón bien alto. ¿Se nos iban a amilanar estos jóvenes pero expertos músicos? Ni de coña. Persefone salieron a morder, y sin tiempo para calentar sus muñecas ya teníamos encima la etérea intro “Fying Sea Dragons” y como no la posterior de forma obligatoria “Mind as Universe”. Sonando ambas de maravilla y demostrando al igual que los suecos, que si sabes tocar de puta madre, tampoco necesitas el mejor equipo de sonido del mundo (eso y que el tipo de la tabla de mezclas debía ser un maestro).

Acto seguido caía la extensa “Kusanagi”, y a un servidor ya le estaba comenzando a rondar una cuestión por la cabeza que se acabó confirmando y es la siguiente. No sé vosotros, pero yo, de forma involuntaria, suelo clasificar a las bandas según las sensaciones que me producen y como efecto colateral, también el mejor momento para escucharlas. Digo esto porque la música de Persefone siempre me ha parecido más adecuada para disfrutarla y escucharla poniendo los cinco sentidos en ella, que no para romper cervicales. Y la gran sorpresa fue ver como de forma instintiva mis piernas no paraban de moverse y mi cuello de cabecear, hipnotizado por la poderosa energía que desprendía la música de la banda y todos sus componentes escuchada en directo, aunque la mención especial se la lleva sin duda el frontman Marc Martins Pia. Con un aspecto más propio de las bandas de Metalcore americanas, el menudo cantante se desgañitaba como un jodido poseso en cada palabra que escupía, y su actitud, entrega y buen feeling con el público me recordó mucho al maestro J. Molly de Hamlet, pese a que la propuesta musical de ambas bandas sea muy distante.

Momento para la pausa con Miguel Espinosa regalándonos esa breve maravilla instrumental que es “The Water Book”, y acto seguido, también de forma obligada como en la anterior ocasión, turno para “The Endless Path”, un excelente tema, pero que se quedó corto en comparación con lo que venía después, hablamos como no de “Spiritual Migration”, posiblemente el mejor corte de Persefone hasta la fecha. El temazo sonó poderoso y épico, con Miguel y Marc realizando su particular guerra de voces a la perfección.

Nos dejaron descansar de nuevo con la instrumental “The Wind Book”, hermana de “The Water Book” y con lucimiento esta vez para Carlos Lozano. Y ya que nos tenían un tanto amilanados que mejor que continuar con la relajante “Purity”. Había que activarse de nuevo y decidieron activar al personal de nuevo con su peculiar remix metalero de la saga Star Wars. Hecho esto, llovió más manteca con “The Great Reality”, uno de sus temas más poderosos hasta la fecha, con ese riffeo entrecortado tan aplastante marca de la casa y con Marc berreando como un jodido salvaje. Tocaba ir cerrando y que mejor que con el tema más poderoso de su disco “Shin-Ken”, hablamos como no de “Fall to Rise”, a la cual solo le faltaron las voces robóticas, porque por el resto lo clavaron. Si mal no recuerdo fue en este tema donde Marc no aguantaba más su adrenalina e incluso salto al mosh a disfrutar de un “amistoso” circle pit.

Y así, con una amplia cara de satisfacción tanto en los integrantes de Persefone, como en los valientes que nos acercamos allí el último viernes de agosto. Concluía una velada un tanto especial, donde pudimos ver a tres bandas que disfrutan de verdad con lo que hacen, que aun sin poder vivir de la música, sacan las fuerzas, los arrestos y la ilusión necesarios para embarcarse en giras exprés intentando promocionar su mercancía y, a la vez, disfrutar a tope de ello. Entregándose al público que haya, ya sean diez o doscientas personas. Pasándolo en grande y haciendo que la expresión “buen rollo” cobre otra dimensión. Gracias Persefone y gracias Loch Vostok por tocar tan de puta madre y hacernos pasar a todos un rato tan divertido, esperemos que esto solo sea un hasta luego y en un par de años nos volvamos a ver, que bien os lo merecéis cracks.

Persefone
Loch Vostok
One Hour Hell

Sello
Vicisolum Productions