Concierto OMNIUM GATHERUM, WOLFHEART, NOTHGARD - Sala Bóveda, Barcelona (22-11-2018)

Enviado por Betrayer el Dom, 25/11/2018 - 12:38
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“Gran velada de Melodeath en Barcelona”, este podría ser un buen enunciado para comenzar esta crónica, como también lo podría ser “Un sonido pésimo desluce un excelente show”. Así de claro y rotundo me muestro en estas primeras líneas, dado el mosqueo y decepción general del respetable en ese sentido, ante el infame sonido que nos tocó vivir en la sala Bóveda de Barcelona, y que a punto estuvo de arruinar un gran show que muchos anhelábamos con grandes expectativas e ilusión.

No voy a actuar aquí como juez y verdugo, ese no es un trabajo que me corresponda. Los fineses traían su propio técnico de sonido, pero el concierto era en la “magnífica” sala Bóveda… y todos los que hemos estado allí, incluso cuando trabajaban bajo el nombre de sala Mephisto, sabemos de las limitaciones acústicas de dicho local. Pero lo que sí puedo afirmar, es que Omnium Gatherum sonaron infinitamente mejor cuando vinieron de teloneros de Dark Tranquillity hace un par de años, que no en esta nueva visita en la cual venían como cabezas de cartel, y eso sin duda da que pensar.

Por suerte para todos, en la mayoría de shows es tan o más importante la actitud de los actores principales, y la predisposición del público en sí, que la calidad del sonido o cualquier otra indisposición técnica. Y está más que claro que el buen puñado de metalheads que nos habíamos congregado allí, teníamos muchas ganas de fiesta, y las bandas de proporcionárnosla. Y con dicho coctel, la ecuación difícilmente puede fallar.

Arranque puntual con Nothgard, la versión alemana de Children of Bodom. Actitud, entrega y un sonido algo confuso (cómo no), para una banda que intentó caldear el ambiente desde el primer minuto. El líder, guitarrista y cantante (y también guitarra líder de Equilibrium desde 2014) Dom R. Cray, se mostró como un frontman impecable, adueñándose de la situación desde el primer minuto y acaparando la mayor parte del protagonismo al ser él mismo quien se encarga de los solos. Un auténtico crack que alentó al respetable y tiró del carro como el que más, y que sin duda nos hizo rememorar los mejores tiempos de Alexi Laiho.

Su Melodeath con tintes sinfónicos a media velocidad funcionó muy bien, aunque dejó un poco de sinsabor el hecho de que siendo una banda cuya importancia de los teclados es bastante notoria, estos fueran programados y no ejecutados por un músico de a pie, aunque simplemente fuera músico de sesión. Pero todos sabemos cómo funciona esto, cuales son los costes de tener un integrante más en la banda y lo apretada que está la industria, así que poco se les puede reprochar.

Tres cuartos de lo mismo ocurrió con los siguientes Wolfheart, que también tiraron de programación para su descarga, que desgraciadamente también quedó algo deslucida por unas guitarras que no desprendían ni de lejos la misma fuerza que sus trabajos de estudio. Los gigantones fineses golpearon con un show intenso que a su vez se hizo algo breve. Presentando su nueva placa “Constellation of the Light”, no dejó de ser sorprendente (y decepcionante) que no cayera ni un solo tema de su anterior trabajo “Tyhjyys”, para muchos su mejor disco hasta la fecha.

En esta ocasión no fueron tan solo las guitarras las que pecaron de falta de volumen, si no que el vozarrón de Tuomas tampoco tuvo todo el protagonismo que se esperaba. El único instrumento que gozó de un sonido a la altura fue la batería de Joonas Kauppinen, que estuvo a un nivel estratosférico, ofreciendo una base rítmica tan contundente como precisa. Curioso si más no también fue ver como el bajista Lauri Silvonen era quien se encargaba de alentar al respetable, mostrándose Tuomas en ese sentido como un frontman excesivamente frío y distante.

Llovieron temas extensos como “Everlasting Fall”, o “Aeon of Cold”, y otros más directos como “Breakwater” o “Strength and Valor”, para completar el set list con “The Saw” y su poso Doom, “The Hunt” y “Zero Gravity”. Dejando los fineses una sensación general de buena banda, cumplidora, pero a la que todavía le faltan tablas y sobretodo más interacción con el respetable si en un futuro quieren aspirar a desbancar a los jefazos de la escena, y realizar una gira como cabezas de cartel en condiciones.

Todo lo contrario es lo que se puede decir de Omnium Gatherum, una de esas formaciones con las que conectas a las primeras de cambio. Capitaneados por el carismático Jukka Pelkonen (que gran fichaje el suyo en 2006), los fineses entraron a cuchillo desde el primer minuto con la intro de su nueva placa “The Burning” seguida como no de “Gods go First”. Ilusos de nosotros esperábamos que por fin con los cabezas de cartel se acabara el sonido regulero y por fin ardiera la sala, y cual fue nuestra sorpresa al ver como Omnium Gatherum aun sonaban peor si cabe que las dos anteriores formaciones, con unas guitarras absolutamente capadas y encapsuladas que desprendían cero energía.

La suerte para ellos fue que teníamos tantas ganas de fiesta que comenzó el headbanging a la espera de que progresivamente la cosa fuera mejorando. Y costó lo suyo, prácticamente hasta el ecuador del show cuando descargaron la magna “Deep Cold” (menuda sorpresa y alegría). Antes cayo la ya clásica “Ego”, la ensalzadora “Frontiers”, la siempre divertida “Be the Sky”, y la poderosa “Refininig Fire”. De ahí en adelante mejora sonora (aunque tampoco ninguna maravilla) y un público cada vez más caliente que comenzaba a embarullar el hasta el momento tímido mosh.

Siguió la fiesta tirando curiosamente más la banda del antepenúltimo disco “Beyond” que del siguiente “Grey Heavens”. La cañera “The Sonic Sign” o la preciosista “The Unknowing” dieron buena cuenta de ello. Tiempo para el recuerdo incluso con “Nail”, el tema más antiguo que tocaron y que fecha del 2008, de sus tres primeros discos no hubo señales, algo relativamente comprensible ya que posiblemente fue a partir del “The Redshift” y sobretodo del siguiente (y mejor disco hasta la fecha) “New World Shadows”, que la banda comenzó a ganar popularidad. Cierre de lujo con “Luoto + New Dynamic”, y ovación más que merecida para una pedazo de banda que no para de crecer, ofreciendo shows donde la diversión está siempre asegurada.

Quizás sea algo exagerado utilizar tópicos como “la fe mueve montañas” o “contra viento y marea”, pero la verdad es que algo o mucho de eso hubo en el show del pasado jueves, para salvar un espectáculo injustamente pobre a nivel sonoro, y que salvó el cuello gracias a la voluntad de las bandas y del público allí presente. Aunque siempre te queda ese sabor agridulce de saber que podías haber disfrutado de un espectáculo aun mayor si el sonido hubiese estado a la altura, ojalá para su nueva visita a la ciudad condal, así sea.

Omnium Gatherum
Wolfheart
Nothgard