The Clash - The Clash

Enviado por Astbury el Mar, 25/08/2009 - 16:53
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UK Edition:

1. Janie Jones
2. Remote Control
3. I'm So Bored with the USA
4. White Riot
5. Hate and War
6. What's My Name?
7. Deny
8. London's Burning
9. Career Opportunities
10. Cheat
11. Protex Blue
12. Police & Thieves (Junior Murvin, Lee Perry)
13. 48 Hours
14. Garageland

Nota: La edición americana excluye los siguiente temas:

Deny / Cheat / Protex Blue / 48 Hours

E incorpora los siguientes tracks:

Clash City Rockers / Complete Control / White Man In Hammersmith Palais / I Fought the Law / Jail Guitar Doors

Más que un disco, lo que tengo hoy en mis manos es un trozo de historia, un momento clave en la evolución del rock, 14 canciones (15 s/la versión americana) que constituyen mucho más que el contenido de un homónimo disco debut, se trata de un documento que avala al punk como el movimiento más amenazante y crítico de la económicamente devastada y monárquica Inglaterra de los 70. Un álbum tan clave e indispensable como el Never Mind The Bollocks de los Sex Pistols, banda con la cual compartieron el liderazgo de un mismo movimiento, pero enfocado con ópticas totalmente distintas.

Mientras que los Pistols se aferraron al nihilismo para manifestar su desencanto ante el desolador presente que los rodeaba, The Clash apostó fuerte por la ideología para transmitir ese mismo desencanto y enfado del cual se nutrían todas las bandas precursoras del punk ingles. Los Pistols y The Clash representaban las dos caras de una misma moneda, la nihilista e iconoclasta vs la ideológica y participativa, ambas despotricando contra el presente, pero esta última sin resignarse a la idea de que se puede construir una sociedad más justa y equitativa.

Aquellos que exigen “contenido” a la música (algo que particularmente yo no hago), también podrán sentirse muy gusto con en este trabajo, el cual no le es esquivo a la ideología, todo lo contrario. Sin dudas las letras de The Clash son un factor que indefectiblemente agrega valor a su obra (y cuando digo obra me refiero a todo su catálogo, no solo al disco en cuestión). Canciones como Career Opportunities , I´m so Bored with the USA, Remote Control, White Riot y una larga lista de etcéteras dejan bien en claro que en los discos de The Clash la ideología (su ideología) es tan importante como la música misma, materializada en letras reflexivas y críticas, con un alto contenido político, social y económico.

Si hablamos del plano estrictamente musical The Clash suele ser enunciado como uno de los grupos más finos y creativos de punk rock, con una amplia propuesta capaz de abarcar géneros tan diversos como el rock ´n´ roll, reggae, dub, rockabilly, ska, etc., etc., etc. Efectivamente esto es cierto, como también lo es el hecho de que habría que esperar a su tercer lp (London Calling) para disfrutar en un mayor esplendor de este amplio menú musical, alcanzando su pico máximo de diversidad en el extremadamente ambicioso Sandinista, disco triple e inclasificable, una obra tan variada como dispar, que contiene alguno de sus mayores clásicos, como The Magnificent Seven o esa entrañable versión de Police on my Back.

El debut de estos combatientes del rock nos muestra el costado más primitivo, sencillo y directo de su catálogo. El sonido del lp es absolutamente crudo y natural, caracterizado por esa rasposa y áspera dupla vocal conformada por Strummer/Jones, responsables también del sonido poco pulido de las guitarras y de todo lo concerniente al universo de The Clash. El álbum cuenta con dos versiones, la británica, editada en 1977, y la americana, publicada recién en 1979. Pero más allá de las fechas, lo importante es que la versión yankee reemplaza cuatro canciones de la edición original por cinco singles, que hicieron en mi opinión un obra aún mejor, pero vamos, porque nos tendríamos que ver obligados a elegir una si hoy en día resulta completamente fácil “adquirir” ambas ediciones. Los singles incluidos fueron Clash City Rockers, Complete Control, White Man in Hammersmith Palais, I Fought the Law y Jail Guitar Doors, mientras que los recortes fueron sufridos por Deny, 48 Hours, Protex Blue y Cheat, esta última, la ausencia que más se hace notar en mi opinión.

Resaltar canciones por sobre el resto es una tarea meramente caprichosa y circunstancial, sobre todo si nos basamos en la calidad como único parámetro, ya que de ser así debería afirmar que estamos en presencia de uno de los discos más parejos que recuerde. Pero aún así hay clásicos (varios por suerte), pero no porque sean mejores que el resto, si no talvez por su condición de singles o por tratarse de canciones que resultaron perpetuadas a lo largo del tiempo en sus directos.

White Riot es uno de estos clásicos, la canción mas enérgica y furiosa de un disco que si bien suena crudo y directo, no necesariamente se percibe salvaje. A diferencia de Never Mind the Bollocks, al escuchar The Clash (el disco) no nos invade un ineludible impulso por destruir todo lo que se encuentre a nuestro alrededor. Aun así, rolas como la citada White Riot, London's Burning o Career Opportunities (otros dos himnos clashistas), contienen buenas dosis de frenesí instrumental y vocal.

Buena parte del lp también transita por senderos que denotan esa marcada influencia hacia un rock and roll más primitivo y embrionario, cuyo nacimiento se remonta varios años antes de la eclosión punk. Estamos hablando de canciones de un innegable gancho, amparado en breves y pegadizas melodías, buenos arreglos y solos rudimentarios. Quien puede negar que Hate and War es una bailable pieza de rock and roll, al igual que esa estupenda versión de I Fought the Law, un explícita muestra de las influencias rockeras que nutrieron a The Clash. La lista de temas que enganchan a primera oída es extensa y envidiable, con algunos casos extremos como What's My Name?, que obligan a rendir pleitesía ante sus irresistibles coros, lo mismo que Janie Jones, que engancha desde el comienzo con su clásico e inconfundible ritmo de batería.

Otra canción clave, sobre todo con miras hacia el futuro, es Police & Thieves, que sorprende no solo por sus 6 minutos de duración (poco usual en este disco y en cualquier trabajo de punk primitivo), si no también por ser su primera incursión en las huestes del reggae, en esta oportunidad por medio de un punkerizada versión de un tema de Junior Marvin, pero sería solo cuestión de tiempo para escuchar las propias composiciones de The Clash dentro de este género. White Man Hammersmith Palais (incluida en la edición americana) transita por senderos similares a Police and Thieves. Se destaca nuevamente el mayor protagonismo que adquiere el bajo de Simonon, consecuencia directa del minimalista pero preciso aporte de las guitarras, que pierden intensidad, pero a cambio dotan al disco de una mayor variedad.

¿Que más se puede decir de este impresionante debut? Muchísimo, The Clash (disco y banda) se prestan para invertir litros de tinta en cuestiones musicales y extramusicales. Al fin de cuentas estamos hablando de Strummer-Jones, una de las duplas compositivas más sagaces, creativas y comprometidas de la historia grande del rock, de ahí que quien nunca haya reparado en este álbum lamentablemente se está perdiendo mucho más que un disco...

10 Astburys

Mick Jones: Guitars, vocals
Joe Strummer: Guitars, vocals
Paul Simonon: Bass
Tory Crimes: Drums
Topper Headon, Drums on: Clash City Rockers, Complete Control, White Man in Hammersmith Palais, I Fought the Law y Jai Guitar Doors.

Sello
CBS Records