Circus Maximus - Nine

Enviado por TenzaZangetsu el Mar, 10/02/2015 - 21:43
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1. Forging - 1:16
2. Architect of Fortune - 10:12
3. Namaste - 4:02
4. Game of Life – 5:01
5. Reach Within - 4:59
6. I Am - 4:20
7. Used - 4:52
8. The One - 4:00
9. Burn After Reading - 8:48
10. The Last Goodbye - 10:00

Cinco años. Cinco años se tomaron los noruegos de Circus Maximus para dejarnos escuchar su tercera obra –la que debería ser la de la cumbre- y antes de empezar a reseñarla, debo preguntarme el porqué de la tardanza. Bueno, es cierto que no son un grupo altamente reconocido, pero con las facilidades de la tecnología hoy en día, debieron haber sido capaces de presentar su nueva obra antes. Supongo que un músico sabrá de estas cuestiones mejor que yo, así que no voy a ahondar más en eso. Pero como dicen en Robocop: el futuro está aquí.

Ya ha llovido mucho desde aquel más que disfrutable y trabajado Isolate donde comenzaron a crear su sello y mostraban una capacidad nada desdeñable para hacer canciones atrapantes y entretenidas; se comenzaba a percibir una renovación en su sonido y dejando un poco de lado esa influencia tan predominante de grupos icónicos del Progresivo como son Dream Theater y Symphony X. Aquí se podía decir que irían en una curva ascendente pero, ¡bam!, no publican más nada hasta el 2.012 y la pregunta surge: ¿Cómo sonará un grupo que estaba apenas comenzando luego de cinco años de ostracismo musical? ¿No lo saben? Vamos a ver.

Nine nos lleva a donde la historia se quedó con Circus Maximus y podemos atestiguar que el grupo ha hecho un énfasis aún mayor que en Isolate en las melodías y accesibilidad de las canciones para crear un trabajo que aunque es claramente Progresivo, también podría considerarse un Metal melódico y con mucho gancho puesto hay un mayor número de canciones cortas en detrimento de las más grandilocuentes y largas. Cabe mencionar que, luego de tocar en algunos festivales importantes en las giras previas como son ProgPower Festival, se unieron al importante sello de Frontiers Records que les ha hecho un poco más de publicidad. El tercer trabajo de los noruegos, creo yo, marcará una división en su sonido y pienso que aquellos que los conocieron mediante su debut, The 1st Chapter, tal vez no estén muy de acuerdo con este cambio pero un servidor piensa que el cambio les vino bien puesto que sus melodías son notables, se les nota con más personalidad en el tema instrumental y su vocalista, Eriksen, es un deleite a la hora de entonar esas estrofas con ese aire levemente Pop. ¿Quieren seguir? Entonces a escuchar el Nine.

Lo irónico de hablar de la nueva “simpleza” de la banda es que luego de la introducción de rigor, Forging -que poco aporta para introducirnos, cabe mencionar-, nos dan su bienvenida a esta década con una pieza bombástica y enormemente conceptuada como Architect of Fortune. Magnífica y extensa, es una canción que exhibe majestuosidad y grandilocuencia de principio a fin con una banda mostrando su lado más Progresivo, permitiéndonos escuchar algunos de los riffs de Mats Haugen (tiene talento el muchacho) y unos teclados de Lasse Finbraten que ganan predominancia en este álbum. Eriksen, creo yo, ha mejorado sus vocales en este álbum y se le nota con mayor control de la misma a la hora de tocar. Interesante cómo el pasaje tranquilo a mediados de la canción comienza a ir in crescendo hasta desembocar en un solo de guitarra ridículamente parecido al de John Petrucci en el de Learning To Live de Dream Theater. Y es que ahí reside la mayor debilidad de Circus Maximus: cada vez que tratan de hacer temas extensos y/o complejos, por más buenos que sean, siempre acaban sonando como una copia de los de Nueva York o de sus coetáneos, Symphony X -cosa que les hace perder un poco su sello. Yo, en mi concepto personal, no tengo mucha objeción con esto porque calidad tienen pero es entendible que otros no concuerden conmigo. De la canción debo decir que es energética, optimista y entrelazan partes más movidas con ciertos momentos sosegados para hacer de la canción todo un viaje.

Namaste, la segunda intentona del trabajo, es una canción más pesada y directa con los riffs machacones de Haugen y unas vocales entrecortadas de Eriksen hasta que la canción gana dramatismo por los teclados de Finbraten y llegar a su zenit con un estribillo señorial y ejemplar acerca de cómo enganchar al oyente en la primera escucha. Aquí comenzamos a atestiguar el nuevo sonido de los noruegos que ya habían intuido en algunos temas de Isolate y aquí está esa influencia más melódica expuesta a sus anchas. El final de la canción es una demostración del poderío de la banda para combinar de manera tan magistral la melodía y la emotividad con una facilidad pasmosa. La siguiente pieza, Game of Life, sigue con esa lírica más metafórica y reflexiva de la vida que tan popular se ha vuelto en estos tiempos y marcan un tema que es similar en estructura a Namaste pero yo le intuyo un poco más de alegría a la canción y algo carente del dramatismo de la anterior que tan bien le quedaba.

Hay más elaboración y paciencia en los temas cortos como Reach Within donde Truls Haugen, hermano de Mats, gana protagonismo con sus patrones en la batería y tenemos a un Eriksen en el primer plano con un despliegue sentimental y sosegado en la canción hasta llegar a un estribillo trabajado. No es, hasta el momento, una obra maestra en cuanto a conceptos y ejecuciones, pero Circus Maximus, poco a poco, han dejado de ser un grupo de Progresivo para ser uno de Metal melódico más atrapante y concisa con sus recursos. Reach Within lo demuestra. Tenemos un poco de Hard Rock en el temazo que nos regalan en la forma de I Am y es que aquí se salen todos los miembros para entregarnos un pedazo de canción con un gancho, emotividad y musicalidad impecables. Creo que es en temas de esta índole donde la banda se hace fuerza y sus estribillos, por más fáciles que sean de recalcar, son de lo mejorcito de su material. Se requiere ser un buen músico no sólo para tocar un coñazo de notas seguidas sino para atrapar al oyente. Que no todo puede ni debe súper técnico o muy brutal para los true. Altamente recomendado I Am, si quieren escuchar buena música sin complejos.

La más rápida del trabajo es sin duda Used con un comienzo trepidante con un riff bastante gozador de Haugen y con una instrumentación en general que le da al tema ese toque “cibernético”, no sé si me entienden. De todas maneras, aquí usan algo de esa influencia Power Metal de su primer álbum pero sabiamente sumergido en las mareas de su nuevo estilo y les funciona maravillosamente. Ese estilo de tralla técnica con melodía apasionada queda muy bien y es que éste debe ser el tema corto donde más se dan gusto en el aspecto técnico. Creo que los más expertos en estos temas podrán percatarse que todo el álbum tiene un toque AOR que queda muy bien. The One sigue con la temática de las canciones previas y aunque algunos álbumes pecarían de repetitivos, éste se mantiene fresco y que se despliegan con suficientes ganas que uno acaba disfrutando con sus canciones. Debe ser la mejor interpretación vocal de Eriksen, en dura pugna con Namaste, puesto que está como un pez en el agua en estas tesituras y ahí se debe reconocer a sus compañeros por crear canciones que enaltecen a la garganta de su vocalista. Muy buena canción con un ritmo más acelerado pero sin sacrificar ese toque melódico.

Canalizan todo su espíritu Prog en el tema Burn After Reading y comienzan con un pasaje acústico que me recuerda un poco a las bandas de Rock Progresivo de los 70s, pero ése soy yo y mis perspectivas locas. Ya la canción pinta bien desde el inicio, pero va ganando enteros hasta llegar a una amalgama de cambios de ritmos, solos trepidantes y una performance vocal más que buena. Siempre destaco el trabajo de los teclados porque creo que son vitales en el sonido de Circus Maximus para esas ambientaciones tan mágicas que crean ellos. Un tema largo y que debe ser escuchado tranquilamente, sin las presiones de la vida diaria. Escúchenlo cuando lleguen del trabajo o de las clases y sólo quieren relajarse. Palabra de Tenza.

Finiquitan todo con una canción espectacular, ultra melódica y rebosante de optimismo como es The Last Goodbye. Me encanta cuando las guitarras crean una melodía que uno puede tararear y el vocalista canta siguiendo el ritmo de la misma porque hace que se te quede en la cabeza. Tremendo solo de Haugen al final de la canción; no es ostentoso o pretencioso, sino que es apasionado y se le nota el feeling a la hora de tocar. Utilizaron la pieza para terminar sus conciertos en la gira del Nine y debo decir que es más que buena por su estilo festivo y alegre. ¿Quién sabe? A lo mejor se convierte en su Living After Midnight. Les aseguro que acabarán cantando ese estribillo con esos gallitos que todos sabemos que nos salen cuando cantamos. Quien no haya hecho en su vida, nunca ha sentido el Metal como se debe. ¡Carajo!

Nine no acaba por ser el trabajo que encumbre a Circus Maximus en la cúpula de los más grandes del Progresivo –o el “Olimpo de los Masturba Mástiles”, como dirían algunos de modo despectivo- pero un servidor piensa que ya tienen una calidad más que constatada y que su siguiente trabajo debería servirles del último gran salto para ser conocidos como una referencia de la escena a la que pertenecen. Es una obra divertida, sencilla (en lo que cabe) y notoriamente trabajo ya que cada canción contiene ciertos matices que uno va descubriendo escucha tras escucha. Ya casi ni suenan a otros; suenan a Circus Maximus. Altamente recomendable su concierto oficial en la gira de este álbum en el Loud Park de Japón para que puedan ver que también se las traen en directo.

Cuatro cuernos (bajos) para Nine. No compensa cinco años de espera, pero como soy simpático, se los dejo pasar. Eso sí, Mats y Truls: no nos hagan esperar tanto tiempo otra vez, ¿eh?

• Michael Eriksen – Vocales
• Mats Haugen – Guitarra, voces de fondo
• Truls Haugen – Batería, voces de fondo
• Glenn Mollen– Bajo, voces de fondo
• Lasse Finbråten – Teclados, voces de fondo

Sello
Frontiers Records