Cathedral - The Guessing Game

Enviado por Heartbolt el Jue, 29/11/2018 - 14:08
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Las catedrales son monumentos arquitectónicos. Concebidas originalmente con propósitos eclesiásticos y religiosos, son estructuras hermosas que. hasta el menos creyente (tipo yo), no puede dejar de admirar por toda la complejidad que fusionan. La belleza física con las sensaciones íntimas de nosotros...

Los seres humanos.

¿Por qué el señor Lee Dorrian le habrá puesto catedral a su “último proyecto” por ahí a finales de los 80’s? ¿Será que él en aquel momento se imaginó que 20 años después aquel proyecto sería, a nivel musical, exactamente su representación etimológica? No lo sé, pero ya a estas alturas todos lo han ido entendiendo sin mucha rebuscadera.

Para el año 2010, más o menos veinte años después de su debut, CATHEDRAL representaba algo más que un nombre. Un ente superior a lo usual. Ya no eran cuatro hombres que se habían involucrado en una banda para echar chistes y pasar el tiempo. Claro que no. Lee Dorrian, Garry Jennings, Leo Smee y Brian Dixon ya no eran los de un década y tanto atrás. Eran hombres con familias, trabajos, bastantes ocupaciones y un recorrido en el Metal sólo digno de inventadores y reinventadores de la escena.

¿Tú crees que a ellos les importó si a la gente le parecía poco accesible o demasiado bizarra su descabellada visión del Metal?

No lo creo.

Ubicar a CATHEDRAL en el 2010 es algo sumamente emotivo. Ya no eran los 90’s, los tours con CARCASS y ENTOMBED, no eran los días de componer himnos sacros como Hopkins (The Witchfinder General) ni la dupla Dorrian/Jennings eran los mismos sajerao’s valemadres.

Eran mucho más que eso.

Mucho más que cualquier forma de calificarlos.

Tuvieron sus errores, sus discos menos logrados y sus fallas, todos los sabemos. Pero levantaron cabeza siempre, y por lo menos nadie me quitará la razón cuando digo que en CADA disco que sacaron había mucho de su sentimiento plasmado aunque fuera en sólo dos temas. Siempre supieron ser ellos. Siempre supieron superar etiquetas, desligarse de ese título de los Masters de la escena, con lo que nunca estuvieron de acuerdo. Y ya fácilmente entrada la década del 2010, muchas cosas habían cambiado.

Por no decir todo.

No eran los días donde poco a poco diseñaban su catedral en papel periódico, luchaban contra brujas y criaturas mágicas, conseguían madera de ébano e iban empezando a darle una forma coherente a lo que se reproducía en sus mentes. Ya la catedral estaba prácticamente lista, y cinco años desde su última pared como lo fue The Garden of the Unearthly Delights (2005), sólo quedaban dos cosas por terminar de cerrar: la cúpula y el capitel central.

The Guessing Game… bueno, realmente me quedo corto y siento que no hay nada más que decir. Una cumbre. Otra revolución y otro gran momento para el grupo. Según contaban ellos, sería su último disco, y aunque realmente no lo es, en el álbum se respira la grandeza que siempre los definió.

Ya en The Garden CATHEDRAL se habían convertido no en guerreros legendarios como se habían declarado desde el comienzo, sino que ahora eran una fiel de representación del ingenio y la creatividad mejor representada en el Metal. Porque, después de todo, ¿qué significa ser creativo? ¿Meter diez saxofones, una batería Grindcore y guitarras al revés? Porque cuando buscas un diccionario y ojeas hasta encontrar el término creatividad, te encontrarás una imagen mental bastante parecida a lo que ha hecho CATHEDRAL desde el comienzo. Creatividad que llega hasta su máxima expresión posible al definirse verbalmente en este grandioso The Guessing Game.

Una cúspide en la que volvieron a dejarse la piel y los huesos.

Las portadas de CATHEDRAL siempre me han parecido hermosísimas. Creo que es de los poquísimos grupos que tienen carátulas que saben definir EXACTAMENTE la esencia primaria de cada lanzamiento. Sí, hay grupos que tienen portadas que hablan de ellos, pero sólo escazas agrupaciones, como CATHEDRAL, tienen a un conocido tan íntimo y descolocado como Dave Patchett, autor de las portadas de CATHEDRAL casi en su totalidad. Y al ser The Guessing Game un álbum tan controvertido, especial y único en su discografía, el maravilloso Patchett nos prepara la cosa con una de los art más hipnóticos, relajantes, naturales, icónicos, definitorios, templados y excelsos que haya visto.

Junto a la de su álbum debut, posiblemente la portada más representativa de CATHEDRAL.

Ya con The Garden la locura había llegado a un punto que rozaba lo inaceptable. Cinco años después, CATHEDRAL no afloja la correa, sino que la aprieta aún más hasta sacarnos los ojos de una manera espeluznante pero cómica como Jim Carrey en La Máscara.

The Guessing Game no baja las revoluciones ni se convierte en un trabajo más amigable, todo lo contrario: se hace la obra más loca, compleja y trabajada de CATHEDRAL en todo su magnífico repertorio. Son dos discos, ochenta minutos y muuuuuuuucha colaboración extra que te dejará impresionado, por si no lo hace el que los cuatro hombres que le dan vida a CATHEDRAL hagan cosas que se salen de su habitualidad.

Pero, tras un The Garden fumador de crack vencido, ya esto es simplemente un abreboca más. Hay dos reacciones: o te lo esperabas demasiado o nada de nada. Pero ese es el gran punto de este discazo en letras mayúsculas: no deja indiferente a nadie.

Y como si el estilo Stoner/Doom de CATHEDRAL no fuera lo suficientemente reconocible y arriesgado, aquí en The Guessing Game disfrutarás de la más amplia gama de subgéneros y fusiones concebibles en un trabajo de esta naturaleza indómita. Coño, son dos discos y casi una hora y media, así que la monotonía para este monumento es sencillamente inaceptable. Al contrario, la mejor variedad está latente en los temas que te irás encontrando en el álbum. Bueno, en ambos discos.

Joder… pero qué ambiciosos fueron...

Aunque el resultado es innegable.

The Guessing Game no tiene etiqueta alguna que lo sepa encuadrar en un estilo determinado, muy como el disco anterior. Al igual que MOTÖRHEAD, uno sufre mucho cuando intenta meterlo en un saco, porque sencillamente no se puede. Ellos son el saco. Y así como debería existir un Motör Metal, o Motör Rock, también debería haber un Cathedral Metal.

Hay de todo en este disco, y es en este álbum donde percibimos mejor las influencias psicodélicas-progresivas-espaciales de las que siempre hubo en el grupo. Aquí no hay nada que puedas decir “tal” o “cual”, no lo hay. En mágico contraste, el poderoso Stoner/Doom de la banda es paseado por diferentes estaciones donde toma un respiro y color diferente. Y si se me permitiera abrir una distorsión en el espacio-tiempo, haría que la portada de este trabajo fuera un género musical, y este género musical sea la mejor definición para The Guessing Game.
Afortunadamente, tenemos ojos para ver y atentos oídos para escuchar los 80 minutos mejor aprovechados que exista en trabajo alguno de estos géneros.

The Guessing Game tiene algo… no sé, digamos “mágico” que si intento mencionarlo se me enredan las manos, por no decir la lengua. Tiene un tufillo de “no-se-qué”, pero me hace acelerar el corazón cada vez que lo oigo. ¡Eso es! Es un disco romántico, apasionado y muy, pero muuuuuuuy llamativo a la vista y oído. En este disco lo que es experimentar está tan bien hecho que luce un acabado mucho mejor y más ordenado que su anterior disco, aunque no lo parezca.

Desde Dorrian hasta Dixon aprueban en el instituto con A+ al hacer lo imposible algo fácil de realizar. El disco está envuelto en una atmósfera to’a loca donde hay que reconocer que cada tema es una pintura aparte.

Cada canción tiene todo un mundo inmerso en ella.

Las instrumentales tan hermosas, grandilocuentes y elaboradas son sólo el inicio de la historia. Son como un delicado pincel que delinea las hermosas sonrisas de ninfas entre jardines deliciosos. Comienzan a meterte de lleno en la obra, y pese a ser bastante “cortas” en comparación con los largos temas del trabajo (ninguno baja prácticamente de los seis minutos), cada una es exageradamente maravillosa. Una más psicodélica, otra más arriesgada y progresiva, otra de toque especial. La trilogía de géneros extra que también tiene su momento para lucirse como joyas entre este majestuoso botín que es The Guessing Game.

Aquí me detengo un momento, como guía turístico, para explicar lo que tienes en tus manos. Si eres un amante del Rock Progresivo, Psicodélico y Espacial, con olorcillo a lo mejor de gente como HAWKWIND, GONG, PINK FLOYD, CAMEL y AYREON, este disco te complacerá como ningún otro. Y si eres un seguidor habitual de CATHEDRAL, pues también con su estilo, repito, HASTA AHORA INIMITABLE Y RECONOCIBLE DESDE EL SEGUNDO CERO, Stoner/Doom conseguirás un espacio fuerte reconfortante.

The Guessing Game pues parece que es un banquete para la familia del Rey Gustavo de Suecia, pero realmente es así lo que hay en el disco. Toda una excentricidad épica y atmosférica que acompaña el demencial Metal que manufacturan. Sencillamente un trabajo que tienes que oír porque sí, por lo menos ese primer CD donde se reúnen por separado algunos de los cortes más complejos de la banda, aunque recomiendo más el segundo CD por ser el más completo; un conjunto de seis temas que juegan a ser un collar de perlas con los colores secundarios y primarios. Acentuando esa interpretación colosal de la película de terror La Noche del Buque Maldito. Una distinción que ha tenido CATHEDRAL a lo largo de su carrera con las películas de esta clase, y parece ser algo que emociona mucho al seguidor de estos filmes.

Eso demuestra más aún lo especial que es la monumental CATHEDRAL.

Si bien es difícil resaltar lo mejor de este mágico, lisérgico y accidentalmente bello The Guessing Game, podría decirles que eso es lo que lo hace especial. ¿Qué? Que intentar desligar al disco o mezclarlo con otra cosa es estúpidamente cagar el diseño original. Todo funciona del carajo en The Guessing Game. Cada tema es impresionante. Cada instrumental es imperdible. Cada riff largo y pasado por un Phaser chillón de Jennings es majestuoso. Cada verso de Dorrian en ese plan tan denso y excéntrico es necesario. Cada golpe a la percusión y la sensación de llevarla todavía más allá por parte de Dixon son efectos imprescindibles. Y todas las cosas extras (como sintetizador Moog y teclados) que toca Smee añade a The Guessing Game un ambiente que aumenta aún más la magia que envuelve la cíclica infinita de la naturaleza hermosísima del álbum.

Más violines, coros, Spoken Word ambiental introductoria, Sitares y órgano Hammond tan sobresaliente, The Guessing Game se convierte fácilmente en una ópera hecha con los cincos sentidos ultra concentrados en lo mejor que saben hacer la más extraordinaria formación que tuvo CATHEDRAL: Hacer que la concepción normal de su Metal, aún sin despegarse NUNCA de las reglas de juego habituales, llegara infinitamente hasta donde la inspiración sin límites es capaz de generar ideas revolucionaras que, bien plasmadas y mezcladas en un álbum, nos dan a entender lo maravillosamente extenso que puede ser el género, y que tanto los berridos somníferos de Dorrian, los solos Old-School de Jennings, la efervescente mente de Smee que, aún siendo su último disco, le dio a CATHEDRAL un tercer punto de vista increíble y la escudería impenetrable de Dixon, mostraron a lo largo de todos estos grandes discos cuál es la verdadera forma de impactar al mundo sin repetirse, con sólo la voluntad de llevar la forma de entender la música que sentían (que abarca desde el mismo Metal hasta esos profundos toques jazzeros, electrónicos, vanguardistas y bluseros) podía ser bien agregada en un trabajo que es imposible que salga del sobresaliente.

Eso, amigas y amigos, es The Guessing Game.

La innovación dentro de la imaginación sin límites.

Creían que iba a ser su último disco, pero no era así. El irrepetible y espectacular Leo Smee cumplió con su ENORME parte al aportar muchos materiales, tiempo y esfuerzo para terminar la más hermosa catedral.

Sólo faltaba el capitel que iba en medio, pero ya Dorrian y Jennings podían sentarse en alguna butaca, respirar muy hondo y soltar a los cuatro vientos con total orgullo “Qué bien lo hemos hecho”.

¿Conclusión?

The Guessing Game bien podría ser el espectacular cierre a la carrera de CATHEDRAL, pero aunque no lo es, ahí quedan esos temazos como Funeral Dreams, Edwige’s Eyes, The Casket Chasers, la penúltima y gloriosa Requiem for the Voiceless (Qué raro la palabra Requiem en algo de CATHEDRAL. Es algo así como “Blood” o “Steel” para MANOWAR. O “Love” para SCORPIONS. Un sello en los títulos) y, como ya es usual, el mejor corte para el final: Journeys into Jade. Que literalmente te hace dar un viaje por una canción que fulge como la joyaza de campeonato de un disco que es, por defecto, inmejorable.

Ahí van Dorrian y Jennings... se alejan entre el bosque del equilibrio para regresar a sus “cabañas”, después de una dura jornada laboral.

Pero regresarán pronto.

Prometieron que terminarían su obra.

Y ya la veremos... mis cathedrálicos.

Ya la veremos terminada...

Valoración: 9.3

Formación:

Lee Dorrian - Voz e Ingenería.
Garry Jennings - Guitarra, Mellotrón, Percusión Adicional y Coros.
Leo Smee - Bajo, Guitarra Adicional, Sintetizador Moog, Teclado y Coros.
Brian Dixon - Batería y Coros.

*Invitados*

Alison O'Donnell - Voz (Track 2 y 7 del CD 1)
Munch - Mellotrón y Órgano Hammond.
Chloe Herington - Bajo (Track 1 del CD 1)
Sara Anderson - Violín y Viola (Track 1 del CD 1)
Shawn Hyder - Sitar.
Elisha Jennings - Palabra Hablada (Tracks 5 y 6 del CD 2)
Peter Dixon - Palabra Hablada (Track 6 del CD 2)
Thelma Heath - Palabra Hablada (Track 3 del CD 1 y Track 2 del CD 2)
Warren Riker - Guitarra Adicional Solista y Sitar (Track 1 del CD 2)

Sello
Nuclear Blast