Cannibal Corpse - Butchered at Birth

Enviado por House el Mié, 07/09/2011 - 00:09
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Los años comprendidos entre 1989 y 1994 significaron sin duda el apogeo del death metal. Años que vieron la publicación de obras maestras y clásicos del género como el Slowly We Rot de Obituary o el Legion de Deicide por nombrar un par. La emergente escena death estaba dando grandes bandas que dieron lo mejor de sí en estos años. Y como no podía ser de otro modo, los neoyorquinos Cannibal Corpse no iban a quedarse atrás. Tras haber superado el obstáculo que supone firmar con una discográfica, fichados por Metal Blade Records, con la que habían puesto su debut Eaten Back to Life en el mapa, Alex Webster y compañía volvían para traernos una nueva entrega de música brutal y enfermiza bajo el titulo de Butchered at Birth.

¿Ha alguien le parece sádico el titulo? ¿Qué decir entonces de la portada, eh? Si esta no es una de las portadas más macabras y salvajes que la industria musical haya publicado jamás, no sé que puede serlo. Una ilustración, creada por el dibujante de comics Vincent Locke, en la que dos zombies extraen un recién nacido muerto del mutilado cadáver de una mujer recostada sobre una sabana empapada de sangre y vísceras nos da una idea de lo que nos espera en el interior. Y es que pocas veces una portada refleja tan bien el contenido interior de la obra. Y si la portada parece fuerte, que decir de las letras que esta “bella” envoltura guarda en su interior. A nadie sorprende que el disco y la interpretación de sus temas fuera prohibido en Alemania hasta el 2006 y que en países como Canadá su venta estuviera prohibida a menores de 18 años. Además, el artwork interior del disco contiene dos escalofriantes citas de los históricos asesinos en serie Albert Fish y el Baron Gilles de Rais donde describen sus repulsivos crímenes y que sin duda sirvieron de inspiración para las letras de Chris Barnes.

La segunda obra de los de Buffalo está repleta de clásicos: Meat Hook Sodomy, Gutted, Covered with Sores, Vomit the Soul o Rancid Amputation, quizá ensombrecidos por temas de discos posteriores. Si en su debut todavía podían intuirse las influencias más thrash de bandas como Slayer o Kreator, está claro que con Butchered at Birth Cannibal Corpse se volcaron en tratar de sonar lo más brutal posible, llevando lo que habían hecho en Eaten Back to Life a un nuevo nivel. Jack Owen y Bob Rusay extraen de sus instrumentos unos retorcidos y diabólicos riffs mientras Paul Mazurkiewicz le da al doble bombo y reparte blast beats de una forma magistral, todo esto respaldado por el magnífico trabajo al bajo de Alex Webster. Si bien los de Buffalo llegarían a un nivel mucho más técnico en discos posteriores, las canciones de Butchered at Birth no son obra de unos principiantes.

El disco comienza con unos ruidosos sonidos de guitarra que hacen la función de introducción, creando una atmosfera densa y oscura a la vez que aumentan la expectación y provocan la impaciencia del oyente, para que en el minuto 1:22 los platos de Paul Mazurkiewicz nos avisen de que Meat Hook Sodomy ya esta aquí, justo un segundo antes de que los desenfrenados riffs de guitarra de Jack Owen y Bob Rusay se abalancen sobre nosotros. La banda suena compacta y compenetrada sobre todo en esas secciones entre los minutos 3:23 - 3:37 donde los pesados riffs de Owen y Rusay se intercalan con los breaks de la batería de Paul. Y si la música suena más pesada que en Eaten Back to Life que decir de las vocales del señor Barnes, alcanzando un tono gutural extremadamente grave y sello distintivo de Chris y los primeros Cannibal Corpse que se acentuaría aun más si es posible en el posterior Tomb of the Mutilated. Y es que Butchered at Birth es entre otras cosas una evolución o transición que busca sonar más y más brutal.

El segundo tema Gutted comienza con un demoledor y potente riff que de inmediato es respaldado por la contundente base rítmica, donde la energética batería de Mazurkiewicz se encarga de acelerar el tema cuando Barnes comienza a relatar una oscura historia sobre destripar infantes y desacelerar entre los minutos 0:45 y 1:15 donde Owen y Rusay nos regalan otro espectacular riff que no puedo dejar sin mencionar. En el contexto lirico Chris Barnes no se molesta en disfrazar sus letras con tintes poéticos o sutiles como hacen otras bandas y es que como el propio vocalista deja entrever en la letra de este Gutted adentrarse en sus liricas es como hacer un viaje por una mente perturbada y enferma:

“One person’s tortures, is another’s pleasure
Malformation, a diseased brain”

“La tortura de una persona, es placer para otra
Malformación, un cerebro enfermo”

Living Dissection y Under the Rotted Flesh se encargan de mantener el tono crudo y visceral que predomina en toda la obra a la vez que no dan respiro al oyente a base de una amalgama de lúgubres y siniestros riffs, una pirotécnica base rítmica y las repulsivas letras de Barnes cuya pretensión es apuñalar la sensibilidad del incauto que se atreva a internarse en sus grotescas liricas sin conocimiento de causa.

El disco continua con Covered with Sores donde como si de dos carniceros se tratara los macabros riffs de Owen y Rusay dan forma a la sangrienta tajada musical. El tema rezuma agonía y maldad a partes iguales, destacando la habilidad de Webster y compañía para crear a base de técnica y precisión milimétrica esas angustiosas y densas atmosferas que ejemplifican el sentimiento y concepto global del disco y que en momentos llegan a ser asfixiantes. No obstante, el brutal sonido de Butchered at Birth no se debe únicamente a la calidad como músicos de los neoyorquinos y es que mención aparte merece la producción de Scott Burns que concede a la obra una crudeza a la altura de la portada o de la despiadada prosa de Barnes. Pero eso sí, consiguiendo que todo suene en su sitio con una calidad más que excelente teniendo en cuenta el año del que data el trabajo. Inestimable, sin duda, la labor de Scott como productor de un listado realmente extenso de álbumes clásicos del género.

Vomit the Soul es una tema à la Deicide donde las letras de Barnes adquieren un tinte “satánico” atípico en las liricas de Cannibal Corpse. Seguramente la participación de Glenn Benton, quien ya había prestado su voz en temas como A Skull Full of Maggots o Mangled, tenga algo que ver. Sobre los malsanos riffs los ininteligibles guturales de Barnes dan el toque final al diabólico y sangriento frenesí musical donde el líder de Deicide brinda también sus guturales a esta pieza para resaltar las secciones más blasfemas de la letra:

“Blessed by the Devil under inverted crosses,
Religious ways, lies controlling minds”

“Bendecido por el Diablo bajo las cruces invertidas
Caminos religiosos, mentiras controlando mentes”

Rápido, directo y conciso. Así es como el combo neoyorquino nos lanza Butchered at Birth, el salvaje tema que da título al álbum, donde la sucesión de arrolladores riffs y la atropellada base rítmica dan vida a esta brutal pieza. Sobre la carnicería musical la aberrante letra de Barnes se asegura de grabar en la mente del oyente, a base de sangre y vísceras, trágicas y obscenas imágenes como la que sirve de caratula.

Un distorsionado y desagradable riff da comienzo al sucio Rancid Amputation que como si de una incontenible hemorragia, producida por la “amputación” a la que alude el titulo, se tratara avanza imparable y desbocado con esas guitarras del minuto 0:33 respaldadas a su vez por el salvaje doble bombo de Mazurkiewicz. La sucesión de intensos riffs y el infernal tempo de la batería se encargan de ir desenvolviendo frenéticamente el tema para desembocar en un desquiciado solo a las seis cuerdas que precede a los bestiales blast beats responsables de dar por concluida la pieza. ¿Y el amigo Barnes? Pues una vez más, y como el titulo deja entrever, el enfermizo vocalista se empeña en indagar en las funciones del cuerpo humano bajo trágicas y atroces circunstancias.

Innards Decay la pieza que se encarga de poner el punto final al disco contiene para mi gusto uno de los mejores trabajos de guitarra de toda la obra. El tema comienza con los riffs de Owen y Rusay que se abren camino potente e impasiblemente para desatarse salvajemente con ese riff del minuto 0:25 tras el cual Barnes nos adentra una vez más, a base de sus extremos guturales, en su teatro lirico de los horrores. A destacar, ese riff con tintes thrash del minuto 1:38 donde las guitarras de Owen y Rusay, secundadas por la implacable batería de Mazurkiewicz, vuelven a cobrar protagonismo para inyectar una nueva dosis de adrenalina al tema que desemboca en unos agónicos acordes, entre los cuales destaca la notable presencia del omnipresente bajo de Webster, que se arrastran hasta dar por concluida la pieza. Por si fuera poco Owen y Rusay rematan el trabajo a las seis cuerdas con un par de chirriantes y afilados solos.

Un 9/10 para Butchered at Birth, considerado por muchos como su mejor obra, incluso el propio Alex Webster ha comentado en alguna ocasión que es su disco favorito de la banda. Butchered at Birth marco el punto en el que la banda definio de un modo mas preciso su sonido e identidad y establecico el rumbo que seguirian los neoyorquinos en discos posteriores. Una de las obras esenciales dentro del catalogo de Cannibal Corpse así como un clásico de ese cada vez más lejano death metal que vivio sus dias dorados a finales de los ’80s y principios de los ’90s.

Chris Barnes: Voz
Jack Owen: Guitarra
Bob Rusay: Guitarra
Alex Webster: Bajo
Paul Mazurkiewicz: Batería

Sello
Metal Blade Records