Candlemass - King Of the Grey Islands

Enviado por DevilSeed el Sáb, 09/10/2010 - 16:25
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1.Prologue
2.Emperor of the void
3.Devil seed
4.Of stars and smoke
5.Demonia 6
7.Man of shadows
8.Clearsight
9.The opal city
10.Embracing the styx

Año 2006. El gigante de doom metal (los suecos Candlemass) entran en estudio para elaborar el que sería su noveno disco de estudio. Sin embargo y pese a todo pronóstico, Messiah Marcolin abandona el grupo por fuertes tensiones internas, dejando así las pistas del álbum sin parte vocal.
La tragedia se cernía sobre el grupo y es que el hueco dejado por Marcolin no era pequeño. El Mesías parecía haber nacido por y para cantar en Candlemass. Su voz era perfectamente limpia pero además tenía un tono muy fúnebre lo cual venía de perlas para los riffs depresivos y composiciones oscuras de la banda sueca.
Otro factor que estaba presente y auguraba lo peor para el grupo eran las posiciones siempre negativas de los seguidores ante un cambio en las vocales. Atrás quedaron discos como Chapter VI, Dactylis Glomerata y From The 13th Sun que quedaron condenados al olvido y con críticas desfavorables debido al cambio en las voces.

Finalmente la banda se decantó por Robert Lowe, un viejo conocido de la escena norteamericana doom metalera por su trabajo sobresaliente con Solitude Aeturnus. Pero… ¿qué cambios supondría en Candlemass la elección de nuevo cantante?, ¿sería capaz de llenar el enorme vacío que había dejado con su marcha Messiah Marcolin?
En mi humilde opinión, el hueco fue rellenado de sobra por el nuevo cantante. Y es que al hablar de Robert Lowe estamos hablando de un profesional de narices, ya que no sólo cumplió con creces las expectativas sino que además logró darle un nuevo enfoque a Candlemass. Este nuevo enfoque es producido por la característica voz de Lowe que se antoja mucho más siniestra y malvada que la del Mesías.
Como bien dije antes, la voz de Marcolin es perfecta para los Candlemass más clásicos con esas canciones lamentosas y depresivas. Sin embargo es más que palpable el cambio de estilo en los suecos que quedó afianzado en su albúm Candlemass, en el cual pasan a un doom metal mucho más contemporáneo, rápido, agresivo… características que encajan a la perfección con la magistral con la voz de Lowe.
Y es que si existe una forma de entender la evolución en el sonido de Canldemass, sería mediante un ejemplo ilustrativo que compare a la banda sueca con una persona atormentada.
Al principio esta persona se rinde por completo ante sus tormentos y vive entre lamentos y una oscuridad totalmente opresora. Sin embargo y con el paso del tiempo, esta persona hastiada de vivir entre sollozos toma el valor necesario para enfrentarse con malicia a sus demonios y poder así librarse de ellos de una vez por todas.

Así pues con este marcado cambio en lo musical y con la elección de Lowe como nuevo cantante, los grandes del doom europeo sacan a la luz King Of The Grey Islands allá por el año 2007.
A grandes rasgos King Of The Grey Islands sigue la estela musical del anterior álbum de la banda, sin demasiadas novedades pero con algunos alicientes que hacen que para mi gusto sea superior al último disco de los suecos con Messiah.
Sin embargo este no es un disco que sea para analizarlo a grandes rasgos sino que es conveniente sumergirse en él y desmembrarlo poco a poco para así darnos cuenta del verdadero carácter que lleva impresa esta obra.

El álbum comienza con Prologue, una pieza instrumental tocada únicamente por una guitarra. Pese a su sencillez y a su corta duración consigue crear una atmósfera tremendamente misteriosa, que hace que nos quedemos con ganas de hincar el diente profundamente en el disco que tenemos entre manos.

Inmediatamente después de Prologue llega Emperor Of The Void como un completo mazazo en la cabeza. Mats Björkman y Lars Johansson inundan nuestros oídos con riffs asesinos , llenos de furia y agresividad mientras que Lowe hace su parte en las vocales reivindicando a todo el mundo que él es el rey de las islas grises. Todo un claro ejemplo de que la época lamentosa de Candlemass ya pasó.

Tras esto llega una de las mejores canciones del álbum: Devil Seed, la cual se presenta mucho más lenta y apesadumbrada que la anterior. Sin embargo la falta de velocidad es contrarrestada perfectamente con un aumento en la atmósfera malvada y enfermiza de la canción en donde los riffs demoníacos de Mats Björkman y Lars Johansson son los protagonistas.

A Devil Seed le sigue Of Stars And Smoke que es sin duda la canción más clásica (musicalmente hablando) de este disco, la cual comienza con un profundo toque siniestro y con mucha fuerza. Sin embargo al alcanzar el estribillo la música se torna melancólica y triste, recordándonos inevitablemente a los clásicos de Candlemass como Tales Of Creation a la vez que nos demuestran que pese al evidente cambio de sonido en el grupo “quién tuvo, retuvo”.

A continuación mucho más directa y moderna nos llega Demonia 6, un tema que consigue sumergirnos la penumbra más absoluta. Los riffs sencillos a la par que perseverantes se te clavan en lo más profundo de tu mente haciendo que resuenen en tu cabeza una y otra vez de forma incesante. Esto acompañado de la perversa voz de Lowe hace que Demonia 6 se antoje como uno de los temas más malignos de todo el álbum.

Llegamos al ecuador del disco y nos encontramos con Destroyer. Una composición musicalmente tenebrosa, de ritmos lentos y apesadumbrados como bien nos tienen acostumbrados en el doom metal. Sin embargo lo que verdaderamente resalta en este tema es la letra compuesta (al igual que el resto de canciones del disco) por el bajista y líder del grupo: Leffe Edling. Si bien el señor Edling no destaca demasiado como bajista en King Of The Grey Islands, sí que lo hace en lo que a composición lírica se refiere, siendo Destroyer un claro ejemplo de su majestuosidad a la hora de escribir en donde se critica el carácter absurdo y autodestructivo de la propia raza humana.

Seguimos con Man Of Shadows, la canción más variada de este álbum siendo este tema mucho más cambiante de lo que nos tienen acostumbrados en cualquier composición doom metalera. Comienza de forma dinámica y directa, sin embargo lejos de quedarse ahí alrededor del minuto 2 el ritmo se torna cada vez más lento y denso para finalmente acabar el último tramo de la canción con la voz de Lowe susurrante y de forma casi baladesca.

Llegamos a la pegadiza Clearsigth que al contrario que la anterior se trata de un tema bastante lineal y algo simplón en comparación con el resto. Se trata de una canción muy directa pero con un estribillo que a mi parecer se hace algo pesado. Sin duda, si hay algo que sea reseñable es ese final muy parecido al de Man Of Shadows con una progresión hacia la lentitud del ritmo.

Tras esto, llegamos a la parte final del disco con las dos últimas canciones del mismo: The Opal City y Embracing The Styx. Realmente es como si fuesen un solo tema ya que la primera sirve de introducción instrumental a la segunda sin apenas silencio entre ambas pistas.
Pero si nos ponemos a analizarlas individualmente hay que decir que The Opal City pese a ser correcta es simplemente anecdótica ya que al escucharla dice muy poco y pasa totalmente inadvertida al lado de semejantes temazos que nos brinda King Of The Grey Islands.
Embracing The Styx sin embargo es una manera majestuosa de finalizar el álbum o diciéndolo de otra manera, el último detalle (pero no menos valioso) de la corona del rey de las islas grises.
Comienza de forma vertiginosa como si nos estuviésemos precipitando al vacío tras caer de un acantilado. La caída es muy dura y lo atestiguan los riffs de de Mats Björkman y Lars Johansson, sin embargo llega un momento en que parece que tocamos fondo. Es un fondo cavernoso y lleno de sombras, el bajo de Leffe Edling resuena sucio y haciendo eco para producir un cambio de ambientación a algo mucho más melancólico y triste.
Pero nos damos cuenta de algo: ¡todo era una vaga ilusión! y volvemos a caer con la misma fuerza de antes a medida que los riffs vertiginosos se suceden para que finalmente… terminemos de caer con trágicas consecuencias mientras que el señor Lowe canta susurrando nuestro amargo final.

En conclusión, disco de muy recomendada escucha tanto si te gusta el doom como no.
Y los que seáis escépticos seguidores de Messiah: dadle una oportunidad a King Of The Grey Islands, no os decepcionará ya que al escuchar a Candlemass con la voz de Robert Lowe os puedo asegurar que lo echaréis muy poco de menos.
En cuanto a la nota del albúm, el sistema de puntuación en cuernos me ha jugado una mala pasada ya que ponerle 5 cuernos me parece excesivo pero ponerle 4 me parece infravalorarlo. Así pues y con vuestro permiso, me voy a permitir el lujo de ponerle una puntuación numérica de 8,75, puntuación más que merecida para esta joya del doom más moderno.

Robert Lowe:Voz
Mats Björkman:Guitarra
Lars Johansson:Guitarra
Leif Edling:Bajo
Jan Lindh:Batería

Sello
Nuclear Blast