Candlemass - Chapter VI

Enviado por TenzaZangetsu el Mar, 01/04/2014 - 15:17
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1. This Dying Illusion - 5:53
2. Julie Laughs No More - 4:22
3. Where The Runes Still Speak - 8:42
4. The Ebony Throne - 4:24
5. Temple Of The Dead – 7:10
6. Aftermath - 5:37
7. Black Eyes - 5:52
8. The End Of Pain - 4:24

¡Menudo trabajo nos dieron los Candlemass en 1992! ¿Quién diría que luego de la deserción de su vocalista icónico, Messiah Marcolin, los suecos nos otorgarían una obra de este calibre? Seguro que pocos, pero luego de la marcha de un vocalista que incorpora las idiosincrasias musicales de una banda se comprueba la calidad de la misma como un colectivo.

A los de Candlemass siempre los he visto como ese tipo de grupos underground que encarna todo lo que me encanta del Heavy Metal: letras poéticas y oscuras; portadas más que geniales; buenas vocales; una instrumentación de lo más lograda y simplemente, buen hacer musical. Estos suecos representan todo eso. Vamos, un bastión de lo más completo para nuestra música. ¿Y que si Messiah ya no estaba para ilusionarnos con depresivos canticos y melodías densas y memorables? ¿Y que si el que era la voz por antonomasia del grupazo sueco ya no estaba para traernos alegrías? Eso no le importó a los de Candlemass en lo más mínimo y mucho menos a su alma mater, Leif Edling, a la hora de preparar a sus huestes a otra conquista. Los herederos épicos y babilónicos de Black Sabbath no iban a morir porque su voceras se hubiera marchado.

El elegido para ser el trovador de semejantes historias escritas por Edling sería Thomas Vikström, vocalista con un deje más Power Metal en su estilo pero capaz de llenar las botas del malogrado Messiah. Si quieren pensar en alguien, piensen en Tony Martin de la segunda mitad de los 80s de Black Sabbath. Es más; este es el álbum de Candlemass que más se asemeja a los hechos por Iommi con The Cat en esos años. Y eso lo digo como un halago, porque resulto ser un partidario de álbumes como The Eternal Idol, Headless Cross, Tyr o el Cross Purposes. Aquí se apuntó por un sonido más Heavy que Doom, mostrándose un trabajo tal vez más “alegre” que el de costumbre, pero con ese sello de calidad personal que es esta banda. Así que no temas, colega, que la vamos a pasar bien entre tanto riff pesado. Chapter VI, con su portada simplona (¿dónde quedó el arte preciosista y detallado de los 80s?), mostraba un retorno de la banda a la escena. ¿Teníamos otro Nightfall en nuestras manos? ¿Otra oda al nihilismo y pesimismo más molón? Quédense conmigo como su guía y lo averiguarán. Lo sé, ustedes tampoco me agradan pero, ¿que se le va a hacer?

El inicio del álbum no podría ser mejor. Luego de unos pequeños efectos de teclado, los guitarristas lanzan un riff potente y musculoso de estilo galopante, mostrando por dónde van los tiros. A matar, coño. Thomas aúlla como un lobo y su voz es cristalina; perfecta para el estilo poderoso y preciso que la banda está usando aquí. Estribillo guapo y épico; esencia mantenida en casa Candlemass. Me encanta como aceleran el riff y las revoluciones aumentan luego de ese melódico solo de Johansson. No es tan Doom y surca por aguas más clásicas del genero pero encanta como pocos temas del grupo. El final es trepidante y muestra a una banda madura, que sabe lo que hay que hacer para ganar gustando. Nada mal, nada mal. Tal vez me equivoqué al decir que estaban acabados luego de la marcha de Messiah. Tal vez.

Julie Laughs No More es una versión más energética de lo que banda ha hecho en su carrera. Los riffs son densos y duros, mientras que Vikström se desgañita en algunas partes y les sonará a Tony Martin en otras. Un vocalista de armas tomar y que siempre me ha llegado más que Messiah. Escuchen ese estribillo, donde suena genial y alcanza notas altas. Buen hacer el de Lindh en la batería y de la agrupación en general, más bien. Se nota una sensación del grupo por producir algo realmente bueno y se aprecia ese esfuerzo. Combinan la exquisitez de su sonido épico y ennegrecido con uno más iluminado y memorable. Perfecta mezcolanza. Un final elegante con ciertos pasajes acústicos.

Candlemass, por más que hayan mudado de piel, siguen siendo la misma serpiente y muestran su veneno “Sabathiano” con la épica del álbum, Where The Runes Still Speak. Aquí retornamos a los toques lentos y de riffs pesados como un yunque, mientras que nuestro nuevo vocalista se deja el alma por el equipo con esta performance. Tal vez sea el tema más acorde a su leyenda en todo el trabajo y es en verdad una muy buena canción. Altamente recomendable para los aficionados de esta banda, deseosos por más de su vieja gloria. El término “monolito” se aplica a la perfección con este temazo. Más si luego te lanzan un tema como The Ebony Throne (adoro este título), canción que seguro Schuldiner escuchó hasta la suciedad porque ese sonar en los riffs me recuerda a los últimos trabajos de Death. El estribillo es épico y lo demás es cuento. Congratulo a Candlemass por hallar un balance idílico en su propuesta al agregar nuevos elementos. Riqueza metalera, joder. Escuchen ese solo y lloren, bastardos. Así se hace. Pedazo de canción. Wow, estos nos quieren matar, colega. Esperaba algo bueno pero no esperaba tanta vehemencia.

Temple Of The Dead sigue la misma pauta que el tema previo, pero creo que hay un leve declive de calidad en este. No le evita ser una pieza de lo más lograda y trabajada, pero tal vez me gusta más la anterior. No hay que desmeritar el buen hacer de los instrumentistas y Vikström lo da todo en cada canción, por lo que esta no es excepción. Aftermath es algo que inicia como acústica pero en nada salen los riffs durotes de Björkman y los geniales alaridos de Thomas. Un tema que podría pasar desapercibido para más de un oyente pero que no tiene ni un ápice de mala calidad. Todo lo contrario, más bien. Lo que siempre me ha gustado de este grupo es como añaden algunos matices a su sonido como ese breve pasaje melódico a mediados de la canción. Son un grupo muy elaborado y se denota un esfuerzo en su música por sonar muy bien. Una gran canción.

La penúltima en terminar nuestra travesía sirve como un puto golpe en tu cara que va por el nombre de Black Eyes. Aquí escuchamos a los Candlemass más brutos y pesados, carentes de algo de la orfebrería que enriquece a su propuesta y apuntando por algo más pesado, más guitarrero, más METAL. Me encanta como aceleran el paso en el coro y esas voces de fondo crean una atmosfera de lo más consagrada. De ahí en adelante es un deleite encapsulado en un vendaval metalero. De lo mejor que podrías escuchar en la escena europea en los inicios de los 90s. Escuchen ese solo tan Yngwie. Joder, aquí no se contuvieron. TEMAZO.

¿Cómo acabamos este poderío de buen Heavy Metal? Con la aptamente llamada The End Of Pain. Si hubo dolor, yo no me fijé; he disfrutado como un enano con este trabajo. Una canción de lo más pasional, entrelazada con su sonido más clásico. Cuando quieren, te recuerdan cómo te engancharon para escucharlos. La verdad, este me parece un estilo que le queda a la banda genial. Una forma elegante para acabar una fenomenal obra de Metal europeo.

Si no has escuchado Candlemass, este Chapter VI deberá ser tu portal de entrada. Alucinarás con su propuesta, su madurez y su simple genialidad a la hora de llevar a NUESTRA música a un plano más épico y poderoso.

Cuatro cuernos (altos) para Chapter VI. Iommi debería estar orgulloso de sus hijos prodigos.

• Thomas Vikström - Vocales
• Leif Edling - Bajo
• Mats Björkman – Guitarra rítmica
• Lars Johansson – Guitarra solista
• Jan Lindh - Batería

Sello
Music for Nations