Caldera - Mist Through Your Consciousness

Enviado por DevilSeed el Lun, 30/05/2011 - 19:38
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1. Coast Redwood
2. Juniper
3. Wollemia
4. F.I.R.
5. White Pine
6. Alerce
7. Kareh
8. Dawn Redwood

La escena sludgemetalera se ha visto drásticamente favorecida en los últimos años, de eso no hay duda.
Varios son los responsables, sobre todo la nueva oleada de grupos influenciados por uno de los grupos pioneros en el género, Neurosis. Grupos que resaltan sobre todo la parte atmosférica de la música densa, sin ahondar demasiado en la búsqueda de riffs potentes o de melodías contagiosas. En estos grupos prevalece la idea de crear algo ambiental para que el oyente se deje llevar entre sonidos envolventes, que crear una música que aunque simple sea bien adictiva.
Estos grupos son a menudo clasificados bajo la etiqueta de atmospheric sludge o post-metal y tienen algunos representantes en la corriente más mainstream pese a que por norma general, esta música no sea de fácil escucha ni pretenda serlo. Hablo de representantes como Isis, Cult Of Luna, Minsk, The Ocean, los propios Neurosis o incluso grupos que se han alejado un poco más de este género en su evolución musical, como Mastodon.

Sin embargo, hay un representante en especial que trajo consigo un progreso importante en esto del sludge atmosférico. Estoy hablando por supuesto de los grandiosos Pelican.
Pero, ¿cúal es ese progreso tan importante? Pues es algo tan simple como eliminar las voces en sus trabajos. Esta reforma tan sencilla trajo como consecuencia la formación de numerosas bandas que se centraron únicamente en su parte instrumental potenciándola enormemente, a la vez que se alejaban de las voces que en el caso del sludge nunca eran a gusto de todos.

Ahora bien, no esperéis encontraros a ninguno de estos grupos instrumentales en la corriente más mainstream.
Bien por su reciente creación o por la imposibilidad de luchar en cuanto a popularidad con grupos de mayor calado como los que antes se han mencionado, existen una infinidad de grupos afinados en lo más oscuro de la escena underground que desde el completo desconocimiento de las masas, siguen luchando por algo que creen fielmente y pariendo verdaderas joyitas que se convertirían en verdaderos clásicos en el hipotético caso de que algún día esta vertiente instrumental ascendiese en popularidad.

Y resulta que uno rebuscando entre tanto grupo, se encuentra a veces a bandas que realmente merecen la pena y que pasan absolutamente desapercibidas, como es el caso de los franceses Caldera.

Este grupo nacido en 2001, con tres demos y dos Lp a sus espaldas suponen uno de los componentes la rama más accesible del sludge instrumental. Y es que cuando eres aficionado a este género y todo lo que ello conlleva, muchas veces echas en falta algún que otro grupo que baje las revoluciones y que sea un poco más melódico.
Por ello, Caldera es un grupo ideal tanto para consumidores casuales de música densa como para aquellos que se quieran adentrar mucho más de lleno en este universo y que se vean abrumados con tanto grupo inaccesible, porque como en todo género duro de escuchar, lo más importante es iniciarse desde el grupo adecuado.

De su discografía he escogido para reseñar este ‘Mist Through Your Consciousness’ (su primer Lp) por ser el trabajo de los franceses que más oído tengo y porque su segundo disco lo tengo pendiente de escucha.

Analizando un poco más a fondo la música de este trabajo, uno no puede evitar encontrar deliciosas coincidencias con las formas musicales de otro grupo muy apreciado dentro del underground sludge, como es Latitudes.
Desde luego no sé hasta qué punto los franceses habrán influido en los ingleses (Caldera es anterior a Latitudes) o incluso si unos desconocen la existencia de otros, pero lo que salta a la vista es que su música es muy similar y eso lejos de ser algo negativo en el que los grupos realmente buenos escasean, es algo muy positivo.
Y es que musicalmente hablando, ‘Mist Through Your Consciousness’ sería como el primer Ep de Latitudes, ‘Bleak Epiphanies In Slow Motion’, pero sin esa tosquedad tan propia del joven grupo inglés.

Indagando un poco más en lo musical, hay que decir que este es un disco de pasajes.
El estilo marca de la casa se palpa en cada una de las composiciones de este trabajo pero sin dejar de lado una variedad importante entre cada una de las pistas del disco.

Importante y prominente comienzo tiene este disco con ‘Coast Redwood’, un tema que entremezcla partes más neuróticas (y típicamente sludge) con otros parajes más calmadetes. Y es que sin duda este tema brilla por su progresión y por esos cambios de paisaje constantes.

Justo a continuación, tenemos la inquietante ‘Juniper’. Inquietante porque suena como la perfecta melodía de fondo para algún incauto perdido en un desconocido y frondoso bosque, el cual no puede controlar una curiosa mezcla entre terror (por desconocimiento a lo que le pueda pasar) y fascinación, que siente por ese extraño entorno.

‘Wollemia’ nos sorprende en un principio con unas melodías bastante pacíficas y cálidas. Pareciese como si el hombre perdido en medio de ese misterioso bosque, hubiese encontrado por fin un camino hacia la salida. Sin embargo, en torno al ecuador de la canción, se da cuenta que todo es una vaga ilusión (quién sabe si creada por alguna criatura extraña de las que allí habitan) y todo vuelve a esa confusión característica creada en ‘Juniper’, pero además con un final rocoso y machacón.

‘F.I.R.’ es quizás el tema en que Caldera empieza a tomar una similitud mayor con Latitudes. Sigue sin ser si quiera la mitad de salvaje que los ingleses, pero en ciertos puntos demuestran esas coincidencias, las cuales a un servidor les resultan de lo más dulces.
En general, ‘F.I.R.’ en comparación con el resto de los temas del disco, es un tanto tosco con algunos puntos perturbadores y prominentes que hacen que este track sea posiblemente el más abrupto del disco.

Ahora viene ‘White Pine’. Este es el tema más cálido del disco, pacífico en toda su duración y que a diferencia del resto no presenta sobresaltos. Aquí no hay ni trampa ni cartón, todo es tranquilidad y reposo que en cierta forma nos prepara para afrontar mejor lo que se nos viene encima a continuación.

Lo que se nos viene es ‘Alerce’, una avalancha sonora y dinámica.
Este gigante rocoso avanza sin pausa hacia nosotros y nos hace presagiar lo peor… pero para nuestra fortuna, aminora el ritmo pasados unos minutos y vamos viendo que se hace más espesa, como si la piedra se estuviese fundiendo en lodo. Y así finaliza ‘Alerce’ con melodías lentas, fangosas pero determinantes.

Ahora viene ‘Kareh’.
Este al igual que la anterior, ‘Kareh’ sigue con esa tónica espesa pero con esa aura mística tan característica que desprende este disco. Desde luego la canción se vuelve incluso algo espiritual en algunos momentos.

Y ya en el final del disco nos encontramos con ‘Dawn Redwood’, el cual se podría asemejar perfectamente a una gran y portentosa tormenta.
Como todas las tormentas inesperadas, al principio nos avisa con estruendos sueltos entre la tranquilidad de la noche, hasta que de pronto se nos viene encima con toda la ira de la madre naturaleza acechándonos constantemente. Intentamos correr desesperados, pero como nadie puede burlarla, nos acaba capturando para descargar toda su implacable furia sobre nosotros.

En conclusión, trabajo muy pero que muy decente dentro de su estilo, algo que tiene mucho más mérito sabiendo que se trata de sludge metal en donde encontrar un grupo instrumental en condiciones como lo es este, es tan costoso como encontrar una aguja en un pajar. Con lo cual, los fanáticos del sludge más atmosféricos sabrán valorarlo y degustarlo con placer.

En cuanto a los no aficionados a este estilo y quieran adentrarse en él, este puede ser (como he dicho antes) un buen comienzo y es que no es para nada una obra difícil de digerir puesto que posee la densidad y melodías necesarias para constituir un disco de sludge con carácter pero carente de elementos recargantes, algo que podría acabar aburriendo o molestando a los que se inician en esto.

4 cuernos bajos pero merecidos.

Claude L. : Guitarras
Christophe L. : Guitarras
Ralph: Bajo
Christophe K. : Batería

Sello
Avantgarde Music