Bolt Thrower - Honour Valour Pride

Enviado por Hawkmoon el Mar, 03/01/2012 - 22:26
1851

1. Contact - Wait Out
2. Inside the Wire
3. Honour
4. Suspect Hostile
5. 7th Offensive
6. Valour
7. K-Machine
8. A Hollow Truce
9. Pride

"Honour Valour Pride", el séptimo larga duración de los británicos Bolt Thrower, no nació como un disco más, al uso, del mega-combo guerrero, bélico-futurista y carnívoro. No se trataba de otro trabajete a añadir a la colección, de otro furioso ataque decibélico. Bolt Thrower se enfrentaban a su mayor problemón, y no han tenido pocos, desde que parieron el seminal "In Battle There is No Law".

La séptima ofensiva no iba a contar con la voz de Karl Willetts, su vocalista de toda la vida. Vientos de cambio para los soldados de fortuna más molones del reino Death. Para arreglarlo del todo, joder, se les va el batería. Pues nada, con un par. A salvar el invento, como siempre se ha hecho desde el mando de control. Se ficha a Dave Ingram (Benediction) para que se haga cargo de la voz y se contratan los servicios de Martin Kearns (de nuevo) para que masacre todo lo que pueda con su batería-tanque. A rey muerto, rey puesto. En la guerra todo vale. Si un pelotón pierde a su mandamás, en nada, en cuestión de minutos, otro tiene que ponerse como cabeza visible, como cerebro. Todo grupo necesita un guía. Aunque sea solamente para que le vuelen la cabeza y tú te libres del marrón. Y, en el caso de Thrower, con un líder que se hartaba de guerrear y beber sangre de enemigos, otro debía coger el micro y rugirle a las masas.

El grupazo liderado por Gavin Ward no se hace pequeño ante nada. Siempre han demostrado su valor, y su honor. Y eso, es algo que los fans debemos valorar. Debemos sentir orgullo al seguir a los Thrower, año a año, pase lo que pase, mande quien mande en la escena, esté de moda el Death o la puta salsa. Sigan tocando o lo dejen por siempre. El amor a Bolt Thrower, si es real, es eterno. ¿Las razones? La perfección y la caña con la que ejecutan su movidón musical. Dañínos, con puntería de cyborg y crueles. Lo que mola, joder. El mal, la saña pura, es ideal para un mundo como el de la guerra. Solamente siendo un gran hijo de perra puedes sobrevivir a estar rodeado de caos, muerte y barbarie. Y es sabido por todos que los británicos pueden ser más malos que la tiña si se lo proponen.

Prepárate, colega. Vamos a la guerra. ¿A qué guerra? ¡Y yo que sé, joder! A una en la que millones morirán, mucho láser habrá y muchas armaduras Warhammer se desharán. Una guerra de verdad, colega. En el espacio, a miles de kilómetros de casa, en una era en la que ya no serás ni polvo. Somos testigos de excepción. Testigos del caos absoluto. Testigos del pelotón, remodelado, que es ahora Bolt Thrower. Acaba tu puto cigarro y colócate el puto casco a lo Judge Dredd. ¿Lo tienes bien puesto?. Y mejor...¿Los tienes bien puestos? Más te vale, soldado. Aquí, el que tiene miedo la palma. Bueno, y el temerario también. Reza, y a tomar viento. Eso sí, dispara a todo aquel que no tenga la armadura de tu color. El resto, lo decide el destino. La nave ya nos deja en la zona de peligro. Vamos a matarlos a todos. Y grita al disparar, que eso siempre acojona al bando enemigo.

"Contact - Wait Out" es la que da comienzo a la masacre, a la invasión. Aún no sé si somos los buenos o los malos de la peli, si vamos a palmar pronto o somos el típico prota, a lo Luke Skywalker, que acabará salvando el dia, matando al malo y follándose (y por detrás, sin miramientos) a la princesa de turno. Pero sí que sé lo que duele el tema, como te dejan las guitarras, como te aplastan las baterías y, sobretodo, sé como de acertado es el tener a Ingram en el rollo. Vale que nadie es como Willetts, le queremos mucho y siempre será el nombre a reverenciar. Pero el tono grumoso, bestial y oscuro del ex-Benediction, joder, le sienta de alucine al pesado sonido, al movimiento, al rítmo incesante, repetitivo (aunque nunca cansino. Ahí el mérito de los mendas), al huracán que resulta el temazo. Hemos llegado y la primera avanzadilla, los gilis de los contrarios, jejeje, ya están hechos trizas. Seguimos caminando. Recarga. Jejeje, has caido, gili. Los lásers no se recargan (eso sí, no sé qué hacer si se me gastan los tiritos. ¿Ésto va con pilas?)

Turno del rey del disco: "Inside the Wire". Brutal. Digno de un "Cenotaph". Ese mismo tipo de aura veloz, que no te deja estar quieto, que te electrifica el alma, los ojos, los cojones. Pero con ese poso, ese baile de guitarras y batería tan característico de los Thrower, ese tiempo para decelerar, que te pone los cojones por corbata. Sonidazo crudo, privilegiado, tenaz y sólido a rabiar. Bolt Thrower paren temas tan compactos como las armaduras que nos están salvando el pescuezo. Un jodido alucine.

"Honour", "Suspect Hostile", "7th Offensive", "Valour" y "K-Machine", alternan diferentes tipos de ataque, con sus agallas y su tesón, con su técnica (no con muchos solos, la verdad). Aunque, en honor a la verdad, y siendo un muy buen trabajo, se cae en el terreno del no avance, de la repetición de esquemas. Los propios, que eso está bien, y los de otros. Bolt Thrower siguen siendo voraces, pero han bajado el ritmo de ataque. La onda general, pese a ser cañera, no tiene el sello matador de antes. Algo le falta a la movida, pues no todos los tracks son oro puro y algunos se relajan demasiado. Ingram cumple. El resto cumple. Pero no estamos vibrando por igual en cada track. Hemos empezado de puto alucine y hemos bajado el nivelón. Y las subidas, joder, tampoco alcanzan el nivel de los dos primeros temas. Por empezar a todo trapo y querer matarlos a todos en el primer acto de peli, ufff, Bolt Thrower se nos han cansado. Bueno, tampoco es que nos estemos aburriendo, no pienses mal. Hablamos de Bolt Thrower. Y eso, siempre, es sinónimo de calidad, entrega y puro, duro y rudo Death. Y eso es lo que encontramos aquí. Death Metal aplastante. Pero no tanto como debiera. Será que, acostumbrados al nivelón de todas sus obras, un disco que solamente les sale bien, nos parece una tragedia griega. Eso habla del nivelón que han gastado, y durante toda su puta vida, los de Ward. Hasta en horas bajas, o no tan altas, supremos y colosales. Bueno, no nos pasemos. Están siendo, ahora mismo, cañeros y molones.

"A Hollow Truce", que nace con un marcado espíritu Death-Thrash, resulta espectacular. La cosa avanza a toda mecha y la banda, quizás por haber soltado lo de que no están tan finos, tan y tan grandes como de costumbre, opta por cerrarme la boca, cosérmela en vivo. Y tiran del hilo, para que me escueza un cojón. Temazo taladrante, directo a tu cráneo.

"Pride" (otro "Cenotaph" pa la colección) cierra el invento bélico post-Willetts. Ingram fue grande en Benediction y cumplió, y más que bien, con la labor de hacerse con la voz de "Honour Valour Pride". No todos se atreverían a cantar en un disco de los de Gavin Ward. El legado a batir es de órdago. Imposible, vaya. Como hemos visto. Aún así, disco potentorro, con sonidazo. Puro Bolt Thrower. Pura guerra.

Volvemos a casa, colega. Hemos guerreado espalda contra espalda con los Thrower y, pese a no haber vivido su mejor disco, hemos disfrutado de lo lindo, movido el cabezón como posesos y, coño, ya clamamos por la siguiente batalla.

La guerra crea adicción. Pero menos que Bolt Thrower.

3 cuernos (altotes) para el valor de suplir a Willetts.

Honorable y orgulloso, aunque mejorable, mercenario el del 2001. No te engañes, yo soy muy duro y el disco no me ha hecho sangrar. Pero tú, joder, has flipado. ¿O no?

Dave Ingram: Voz
Baz Thomson: Guitarra
Gavin Ward: Guitarra
Jo Bench: Bajo
Martin Kearns: Batería

Sello
Metal Blade