Black Sabbath - Master of Reality

Enviado por Javis el Lun, 12/01/2009 - 09:23
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1. Sweet Leaf (Black Sabbath) – 5:05
2. After Forever (Iommi) – 5:27
3. Embryo (Iommi) – 0:28
4. Children of the Grave (Black Sabbath) – 5:17
5. Orchid (Iommi) – 1:30
6. Lord Of This World (Black Sabbath) – 5:26
7. Solitude (Black Sabbath) – 5:02
8. Into the Void (Black Sabbath) – 6:13

Después de incitar a las fuerzas oscuras y dar nacimiento al Demonio musical con su álbum homónimo “Black Sabbath” (1970), y darle forma definitiva a la malvada creación en “Paranoid” (1971), los nativos de Birmingham daban pasos de gigante demostrando que su invención no fue producto de la casualidad y de que la semilla plantada en sus dos primeras obras había germinado, tomando la forma de un legendario roble que jamás seria derrumbado. Ese árbol milenario y maligno daría una infinidad de ramas que corresponden a los más diversos géneros del Metal, los cuales de manera directa e indirecta deben tributo a Black Sabbath. La concepción de Master of Reality supuso la confirmación del estilo creado por este oscuro cuarteto, alejándose cada vez mas de las primigenias influencias blueseras y proyectando lo que sería la música del futuro.

En el aspecto técnico tenemos innovaciones que harían distintivo el sonido de Sabbath y que después serían aprovechadas por otros monstruos del Metal: Años atrás Tony Iommi sufrió un accidente en el que se lesionó los dedos y por comodidad afinó su guitarra tres semi-tonos abajo, reduciendo la tensión de las cuerdas, haciendo más fácil para él tocar la guitarra. Pero lo que no sabía el buen Iommi era que se había superado a sí mismo y a la vez había descubierto el sonido más oscuro y crujiente hasta ese momento escuchado, el cual se vio reflejado en siniestros riffs que atraparían a toda una generación de escuchas, quienes gustosos firmaron pacto con el Señor Oscuro y formaron la primera legión de defensores del Metal.

Si el sonido de este cuarteto se había hecho más oscuro y potente que en sus dos primeras obras irónicamente las letras daban la impresión de dar un giro a una faceta más espiritual, haciendo énfasis en el peligro que corre quien juega con fuerzas ocultas, ¿Burlona genialidad contra los sectores que los acusaron de ocultistas? o ¿En realidad experimentaron algo que les hizo reconsiderar sus coqueteos con las fuerzas oscuras?

Inicio impresionante tiene esta obra con esa viciosa tos que se repite hasta el infinito, es Sweat Leaf, uno de los tantos clásicos de esta banda, con el Maestre Ozzy Osbourne que con su voz de hechicero maldito hace apología al consumo de esa dulce hoja llamada científicamente cannabis sativa, esa que a tantos músicos ha dado inspiración para la composición musical, secundado con esos riffs repetitivos, demenciales e hipnóticos del buen Tony Iommi, gran inicio del disco.

Después tenemos el místico y a la vez tenebroso inicio industrial generado por sintetizador, el cual hace sentir estar a punto de perder la cordura, estamos en presencia de After Forever, canción en la cual el buen Ozzy nos recomienda tomar en serio la existencia de la maldad y tomar un camino espiritual para la salvación personal, el bajo de Butler y la guitarra de Iommi en perfecta sincronía (recordar que Geezer afino su bajo de tal manera que se acoplara al nuevo sonido aplicado por Iommi) y es de destacar el juguetón e inquieto solo de Iommi que parece que va de un lado a otro, cual juego de Ping Pong.

Sigue la instrumental y delicada Embryo, la cual hace papel de interludio para el siguiente golpe de Sabbath: Children of the Grave con un inicio in crescendo que desemboca en un cortante riff de Iommi, secundado por el buen Bill Ward en la batería con un trabajo sobrio pero efectivo, para entrar en acción Ozzy con su canto revolucionario incitando a la juventud a no ser pasiva y no permitir que el mundo se autodestruya, a partir del minuto 2:12 el riff de Iommi se torna iracundo hasta desembocar en una sección bastante tenebrosa enmarcada con el sonido de unas lejanas campanas, aquí el riff se torna entre siniestro y cínico, toma la forma de una llamarada que arrasa con todo a su paso, ese riff es patrimonio del Metal sin duda, después le toca el turno al solo: dinámico, escurridizo, maleable, que busca abrir la conciencia de quien lo escucha, después llegan acordes chirriantes e intensos previo al desolador final: Ozzy susurrando en una marea de sonidos escalofriantes: Children of the Grave.

En seguida llega a nuestros oídos Orchid, un nuevo interludio, en este caso acústico, muy bello pero a la vez oscuro, excelente para salir del entorno macabro del tema anterior, ¿Que nos querrá susurrar Iommi en este tema de suaves texturas?, enseguida llega el advenedizo y siniestro riff inicial del que en mi opinión es el mejor tema del disco que comento: Lord of this World, ese riff es amenazante, es como una pantera que te merodea antes de atacarte, después llega el ataque: un nuevo riff ahora potente y duro como un mazo, acompañado de un trabajo en la batería de Ward potente y autoritario, encarnándose este en la piel del domador de esa pantera que de manera fría ordena a la bestia el ataque sónico, la mutación de riffs continua y ahora vemos a Iommi con un riff bastante crudo y nuevamente hipnótico, con la entrada melodramática de Ozzy quien en estado de trance representa al Señor Oscuro en la hora de cobrar cuentas a quien ha recurrido a sus malignos favores, no hay marcha atrás nos quiere decir Ozzy, quien recurra a la oscuridad deberá pagar por los favores otorgados, entre tanto Iommi nos regala unos acordes parecidos al lamento de quien ahora sufre por jugar con fuerzas oscuras, magnifico, para después dar paso al solo potente pero melancólico, enmarcado por las líneas de bajo de Butler que parecen un cercado de púas, que te van envolviendo lenta y tortuosamente, después regresa el Maligno Osbourne abriendo la caldera del infierno e invitando a pasar a sus desafortunados nuevos huéspedes para llegar al intenso y espectacular desenlace de este tema con un nuevo solo, ahora más acelerado y lleno de sentimiento, suplicante, queriendo escapar hacia un mejor lugar, para dar nuevamente cátedra Ward en la batería con final de antología.

Llega el momento de calma con la melancólica Solitude, tema con tintes celtas, que nos remonta a tiempos que han perdido la memoria, aquí la calmada melodía reina sobre un panorama desolador, en los suaves acordes de Iommi se respiran historias que lloran por ser cantadas, aquí Ozzy nos cuenta una historia triste, de abandono, de mejores tiempos que han quedado atrás, una canción de desolación mas no por ello exenta de belleza y delicadeza, encontramos el bello sonido de flauta que da un sentimiento de nostalgia al tema, el momento épico pero desolador del disco.

Culmina esta obra de arte con el tema más crudo del disco: Into the Void , inicia el tema con un demencial y crudo riff, malvado hasta la raíz, aquí el bajo también suena bastante cutre y algo desaliñado, creo que este tema sin proponérselo apunta al futuro, muchas bandas tomaron como bandera esa crudeza y aparente dejadez para la creación de sus propuestas, me refiero al caso especifico del Grunge, regresando al tema en comento prosigue este por un sendero denso, pantanoso, absorbente para llegar a un riff dinámico y trepidante lleno de sentimiento preludio de la ultima lamentación de Ozzy, con una letra de proporciones apocalípticas, narrándonos el carismático cantante el posible fin del mundo, envolviéndonos en una atmosfera donde el fuego, el polvo, y la destrucción son el presente de una decadente civilización, llega el climax del tema, cambio de velocidad, el riff entra como llamarada impetuosa, rápido, arrasante, acompañado de una atronadora batería, y con Ozzy poseído por fuerzas sobrenaturales, cantando de manera por demás maniática, señalando abatido la llegada del Señor Oscuro , quien ha llegado a esclavizar a la humanidad, pero también nos señala Ozzy que podemos elegir no ser esclavos del maligno y encontrar un mundo mejor, en el que nuestros actos basados en el amor y la paz pueden llevarnos a la salvación, después llega una magnifica transición de un riff filoso a un solo sencillo pero efectivo que sirve más que todo como enlace a un nuevo riff ahora mas cavernoso, que a su vez se funde con las líneas del bajo y se llena de distorsión, toda una colección de riffs encuentro en este tema, llegan nuevamente los acordes furiosos y endiablados de Iommi para desembocar en un nuevo solo lleno de carisma y actitud que nos va llevando al final de esta obra maestra con un ruido salido del mismo infierno.

Obra cumbre del Metal, si el tema Black Sabbath supuso la creación del Metal en lo general y el Doom en lo particular, este último género tomo a Master of Reality como piedra angular para el desarrollo de su lenta, crujiente y oscura versión del Metal, también fue una fuerte inspiración para el surgimiento del psicodélico Stoner Rock, referencia obligada de algunos de los grupos más importantes del Grunge como Soundgarden y Alice in Chains, y la innovación en la forma de tocar de Iommi dejó escuela en guitarristas de la talla de Dimebag Darrell, James Hetfield, entre otros, quienes utilizaron la técnica oportunamente descubierta por Iommi en diversas canciones de su repertorio.

Ozzy Osbourne – vocalista
Tony Iommi – guitarra, flauta, piano
Geezer Butler – bajo
Bill Ward – batería, voces de respaldo

Sello
Vertigo