Black Sabbath - Dehumanizer

Enviado por Onán el Mié, 23/04/2008 - 03:45
11

1. Computer God
2. After All (the Dead)
3. TV Crimes
4. Letters from Earth
5. Master of Insanity
6. Time Machine
7. Sins of the Father
8. Too Late
9. I
10. Buried Alive

Siendo fanático de los dos discos de estudio que Black Sabbath grabó con Dio en los primeros 80, no podía esperar más para devorar, junto a un buen cuenco de palomitas, Dehumanizer, la única secuela que existe (y gracias) de la formación de aquella época (en su versión Mob rules, con Winnie Appice a cambio de Bill Ward). Al final, en virtud de la compacta densidad del disco, hicieron falta no uno sino muchos cuencos de palomitas, seguidos de una indigestión de torreznos, morcilla y secreto ibérico. La madre de dios, qué disco más apelmazado y más trabajoso de escuchar, pero a la vez qué agradable y, de nuevo, qué calidad insuperable, qué reunión mágica de elementos.

La gran sorpresa que me he llevado es que Dio tiene un lado oscuro, una cara oculta (para mí, hasta ahora). Yo que lo tenía por el tipo más positivo del mundo, con la de veces que me había contagiado un buen rollo de proporciones casi inimaginables, y helo aquí de pronto enfadado, podrido, áspero y repugnante, rebañando cada sílaba como si estuviera mascando carne cruda, contándonos horribles y tétricas verdades (o fábulas) con una mala hostia que no hubiera imaginado en él. Yo qué sé, le dejaría la novia por esta época, pisaría muchas mierdas seguidas o pillaría unas almorranas importantes... el talante positivo es un débil castillo de naipes, y ahí fuera sopla un viento muy fuerte.

Musicalmente es un disco duro y terrorífico, pesadote y heavy de manual, a pesar de que vio la luz en una época (año 92) en el que el estilo estaba de capa caída, si bien Pantera y gente así lo estaban reinventando por otro lado (a dios gracias, alguien tenía que ventilar la habitación). Dehumanizer, según lo veo, es el resultado de la fusión de dos energías brutales: por un lado los padres del meollo, Black Sabbath, representados aquí más que de sobra por Tony Iommi y Geezer Butler (en adelante, el sector mostacho), con sus ideas oscuras y macizas, con su andar despacioso y sus acordes satánicos de serie; por otro lado Dio, pero no el cantante sino el grupo Dio, representado por él mismo y por Vinnie Appice, que aportaban el lado más puramente metalero ochentoso que ya habían desarrollado durante años, desmarcándose de esta manera del estilo primigenio de Iommi y compañía. Aquí Appice no toca como en Mob rules, donde más o menos emulaba respetuosamente a Bill Ward (primera vez que alguien sustituía al batería original de Sabbath, qué responsabilidad), sino que saca su vena más cabezona y pesadota.

Ambas energías conviven y se mezclan de manera curiosa y muy efectiva (casi al único que realmente echo de menos es al "domador" Martin Birch). Digamos que a veces priman los unos, a veces los otros, pero siempre es para bien: es decir, para hacer juntos el mal. Veamos dos ejemplos: el magistral segundo corte, esa jodida obra maestra llamada After All (the Dead), es una monstruosidad agobiante y ceniza en la que el sector mostacho hace de las suyas a gusto, en plan primer disco de Black Sabbath pero más oscuro todavía, hasta el punto de que parece que va a aparecer Ozzy por ahí, y en este contexto Dio se adapta y escupe las sílabas magistralmente a dos por hora. Por otro lado en la tercera canción, TV crimes, ocurre lo contrario: Appice se lanza a la carrera y el pobre Iommi le sigue con un riff enloquecido de tal manera que parece que se le va a desarmar un brazo. El resultado es también un temazo demoledor, más al estilo de Dio, pero con el añadido de la densidad de los dos bigotudos. Y así todo el disco, como si fuera una partida de ping pong entre dos bandos rivales que han aunado sus fuerzas durante un momento mágico.

Dicen las wikipedias y demás fuentes de saber que Dio continuó "enfadado" durante dos discos más en solitario. No sé si quiero tener el gusto de seguir escarbando en el horror, porque Dehumanizer me ha dejado saciado de mal rollete para muuucho tiempo. Sería como comer chuletón de buey y al día siguiente otra vez chuletón de buey.

Ronnie James Dio – voz
Tony Iommi – guitarras
Geezer Butler – bajo
Vinny Appice – batería

Sello
IRS, Reprise