The Black Crowes - Croweology

Enviado por Phil Patton el Sáb, 04/10/2014 - 01:01
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Disco uno

1. Jealous Again
2. Share the Ride
3. Remedy
4. Non-Fiction
5. Hotel Illness
6. Soul Singing
7. Ballad in Urgency
8. Wiser Time
9. Cold Boy Smile
10. Under a Mountain

Disco dos

1. She Talks to Angels
2. Morning Song
3. Downtown Money Waster
4. Good Friday
5. Thorn in My Pride
6. Welcome to the Good Times
7. Girl from a Pawnshop
8. Sister Luck
9. She
10. Bad Luck Blue Eyes Goodbye

Durante la última década, la carrera de los Black Crowes ha sido una montaña rusa de idas y venidas. Cuando se separaron allá por el 2001, tras la salida de Lions, la cosa parecía definitiva, los hermanos Robinson habían acabado hartos el uno del otro y decidieron emprender sus carreras solistas. En el 2005 se reunieron otra vez para tocar en una serie de conciertos en el Fillmore de San Francisco con la vuelta del enorme Marc Ford. De esos conciertos salió el magnífico DVD en directo Freak N Roll Into the Fog que evidenciaba que la magia de los cuervos seguía igual de intacta, eso sí, con los naturales estragos de la madurez.

Parecía que la formación clásica volvía a los ruedos para una nueva etapa, pero la cosa fue demasiado breve: Marc Ford se da a la fuga en un abrir y cerrar de ojos y los Black Crowes vuelven a entrar en parón, esta vez de manera no oficial. Por suerte en esta ocasión el descanso fue muy breve y en 2008 emprenden otra vez el vuelo, esta vez a lo grande, con la incorporación del gran Luther Dickinson a la guitarra. En un ataque repentino de enorme inspiración se sacan casi seguidos dos discazos como Warpaint y Before the Frost… Until the Freeze (este último un álbum doble). Parecía que esta vez era la definitiva, los cuervos conseguían estabilizarse con un guitarrista que no tenía nada que envidiar a Marc Ford y que consiguió recuperar la magia que la banda poseyó en sus buenos tiempos.

Aunque yo ahora esté echando flores a los nuevos trabajos de la banda, lo cierto es que hay algunos sectores que no les acaba de convencer el nuevo rumbo que han tomado. Muchos dicen que han perdido gran parte de la garra que poseían y que ahora se han vuelto bastante aburridos en directo. Yo rompo una lanza a favor de ellos, ya que considero que el camino que han elegido es sin duda el más acertado. Warpaint ya evidenciaba que los cuervos estaban volviendo a sus raíces más profundas, es decir, la música tradicional americana. Está claro que ya desde sus inicios habían tenido ese toque sureño, pero siempre mezclado con pequeñas dosis de los Stones, Led Zeppelin, los Faces, etc. Y en parte ahí radicaba su fuerza, en que sabían tocar todos los palos sonando a la vez únicos.

En esta nueva etapa, siendo ya personas maduras que han perdido los aires rebeldes de la juventud, en un acto de honestidad, de hacer lo que les dicta su corazón, los cuervos miran atrás en el tiempo y rinden homenaje a la música de su tierra. Before the Frost… Until the Freeze es un claro ejemplo de ello, ya que si bien el primer disco de este álbum doble suena más típicamente a los Crowes (aunque con alguna sorpresa), el segundo es toda una declaración de intenciones. Hay folk, country, blues, e incluso música étnica. En definitiva, hacen lo que les sale de los huevos y les sale de puta madre. Nunca han engañado a nadie, siempre han intentado ser auténticos en su propuesta, ajenos a las modas y a los dictámenes de una industria que desde luego no está a la altura de una banda como los Crowes. Ahora que gozan de un cierto estatus se pueden permitir el lujo de hacer lo que quieran sin presiones. Está claro que no gozan de la popularidad que tuvieron en la primera mitad de los noventa, pero es que no les hace falta, tienen una base de fans muy fieles que siempre estarán ahí en las buenas y en las malas. Ellos lo saben, y por eso no tienen problemas en cerrar el chiringuito cuando quieran para embarcarse en otros proyectos.

Siguiendo una racha que parecía imparable, en 2010 sacan a modo de epílogo este doble álbum acústico llamado Croweology con reinterpretaciones de algunos temas de su periodo 1990-2001. Los hermanos Robinson ya demostraron en su directo Brothers of a Feather que en formato acústico su música era puro deleite para los oídos, así que el resultado ya de entrada estaba claro que iba a merecer la pena. En este álbum podemos encontrar clásicos eternos como ‘Wiser Time’, ‘Jealous Again’, ‘Thorn in Pride’ o ‘Remedy’ y temas que por desgracia abandonaron en su momento como ‘Under a Mountain’, ‘Good Friday’ o ‘Welcome to the Good Times’. Todo esto utilizando una instrumentación muy variada a base de violines, mandolinas, banjos, etc. Lo que está claro es que a nadie como los cuervos se les da mejor reinterpretar temas propios, dotándolos de nuevos matices e incluso mejorándolos en muchos aspectos. En este sentido, este Croweology es una joya para todo amante de la música de los Robinson. Siempre es un placer volver a escuchar diamantes en bruto como ‘Non-Fiction’ o ‘Sister Luck’, temas que han acabado por convertirse en seres con vida propia, que van evolucionando a través del tiempo, pero cuya esencia nunca se ha perdido. Puedes reescuchar estas canciones tantas veces como quieras y en todas las formas posibles, ya sea en directos, en acústico o en estudio, la magia no se perderá, volverás a emocionarte como la primera vez; Porque eso es lo que hace verdaderamente grandes a las bandas como los Crowes: sus temas nunca envejecerán, más bien todo lo contrario.

De esta manera, los clásicos del Amorica se acaban convirtiendo en perfectas jams, donde demuestran que son músicos de alto nivel y que los acústicos se les da de maravilla. Hay multitud de detalles a destacar, pero cómo no mencionar la grandísima ‘Thorn in My Pride’ y su solo de armónica, o el inefable feeling que consiguen impregnar a 'Ballad in Urgency' o las increíbles guitarras slide de 'Morning Song' (ojo a la fiesta que se montan a partir del minuto 3:40, simplemente magistral). De verdad que no se puede explicar con palabras. Una balada tan simple pero a la vez tan bella como ‘She Talk To Angels’ consigue emocionar como si la hubieses escuchado por primera vez gracias a la incorporación de un violín, que le da ese toque nostálgico ideal para rematar el tema. Es cierto que quizás no era del todo necesario las reinterpretaciones de temas como 'Jealous Again' o 'Remedy', o que incluso el tema ‘Good Friday’ no acaba de convencer (la versión original es muy superior), pero son pequeños detalles que al fin y al cabo no dañan el resultado final.

Uno de los puntos más destacables de este Croweology, y por el cual vale la pena su adquisición, son las interpretaciones que se han hecho de algunos temas que en su momento no destacaron demasiado y que ahora han renacido sonando mejor que nunca. Tal es el caso de la balada ‘Girl From a Pawnshop’ del infravalorado Three Snakes and One Charm. Personalmente nunca me acabó de convencer en su versión de estudio, no la veía tan grande como otras baladas de la talla de ‘She Talk to Angels’, pero esta nueva versión simplemente me ha enamorado, no sé si será por las melodías de la guitarra acústica, el hermoso violín o los nuevos matices que le ha impregnado Chris a sus líneas vocales, pero puedo confirmar que ‘Girl From a Pawnshop’ se ha alzado a la altura de las grandes baladas de los cuervos. Otro tema que impresiona es ‘Share The Ride’, cuya versión original se caracterizaba por su grandilocuencia, con grandes coros y la incorporación de vientos, aquí la desnudan quedando solamente su esencia más blusera. También es necesario mencionar la versión del clásico ‘She’ rindiendo tributo al gran Gram Parsons.

En definitiva, este Croweology, al que le calzo cuatro cuernos, es un documento de enorme valor para los amantes de los Black Crowes, aunque supuso, por desgracia, el último capítulo de este nuevo renacer de los cuervos con el gran Luther Dickinson. Un coitus interruptus que dolió muy profundamente, sobre todo para aquellos que pensamos ingenuos que ya no volverían a separarse. Dos caracteres tan opuestos como los de los hermanos Robinson deben ser difíciles de gestionar, y supongo que llegaron a la conclusión de que lo mejor para ellos era darse un tiempo de vez en cuando para no acabar saturados el uno del otro. Esto explica por qué en 2013 volvieron a reunir a la banda, esta vez con Jackie Greene a la guitarra, para sacar otro disco en directo, mitad eléctrico, mitad acústico, y girar de nuevo para volver a interpretar sus temas de toda la vida. De disco en estudio nada de nada, tanto rollo para que a finales de ese año se volvieran a dar un descanso y reemprendieran sus carreras en solitario.

¿Es necesario tantas idas y venidas? La verdad es que no lo sé, supongo que es lo mejor para ellos. No sabemos si esta será la tónica que llevarán a cabo hasta que se retiren, pero de momento, a corto plazo, sé que volverán. Ya sea con Dickinson, Jackie Greene o Marc Ford (soñar es gratis), volverán aunque solo sea para volver a girar e interpretar estos hermosos temas que podemos escuchar en este Croweology. Pero no seáis mal pensados, ellos nunca se reunirán por dinero, no van de ese palo, están en otro nivel. Si algo nos han demostrado los Black Crowes a lo largo de todos estos años es que ellos forman parte de esa sagrada estirpe de grupos que solo se mueven por y para la música, sin tener en cuenta otros agentes externos que por desgracia están condicionando, y mucho, el devenir de muchas bandas hoy en día. Están hechos de otra pasta, y lo demuestran cada vez que se suben a un escenario.

Chris Robinson: Voz, guitarras, armónica
Rich Robinson: Guitarra
Steve Gorman: Percusiones
Sven Pipen: Bajo
Luther Dickinson: Guitarra, mandolina, banjo
Adam MacDougall: Teclados

Sello
Silver Arrow