BIRTHA - Birtha

Enviado por ChrisJiménez el Sáb, 29/08/2020 - 09:23
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1. "Free Spirit" - 2:49
2. "Fine-talking Man" - 5:56
3. "Tuesday" - 3:23
4. "Feeling Lonely" - 4:22
5. "She was Good to Me" - 2:21
6. "Work On a Dream" - 2:51
7. "Too Much Woman for a Hen-pecked Man" - 3:57
8. "Judgement Day" - 6:03
9. "Forgotten Soul" - 5:02

[Full album]

¡Las Runaways no fueron las primeras!

He considerado empezar afirmando esto, pues si bien es cierto que el grupo de las jovencitas californianas liderado por Joan Jett, Cherie Currie y Lita Ford marcó un antes y un después dentro del panorama del rock y abrió el camino a otras formaciones musicales compuestas enteramente por damas, ya existían (pero muchos años atrás) otros importantes grupos femeninos dentro del estilo a tener en cuenta...eso sí, que acumulasen la misma fama o no que las mencionadas es otra historia.
Como muestra ahí están las también angelinas FANNY, primera banda de mujeres "rockeras" en alcanzar el éxito de crítica y público, pero si profundizamos en la historia hasta encontramos a Goldie & The Gingerbreads, liderada por la vocalista Genya Zelkowitz a mediados de los '60. Y es que hacer rock, como se viene demostrando desde eones, no sólo es cosa de hombres.

Aunque la reputada periodista musical Julie Burchill espetase sin ninguna vergüenza, en una de las primeras críticas a las Girlschool, que "Las chicas no tienen que tocar rock más de lo que deben orinar de pie". Pues éstas últimas, así como Phantom Blue, Rock Goddess, VIXEN o las niponas The 5, 6, 7, 8's, no tenían por qué haber hallado el sendero de baldosas amarillas que les condujera a hacerse un hueco en el rock precisamente gracias a las Runaways. Siete años antes de que aquéllas coincidieran, Rosemary Butler, procedente de las filas de Ladybirds (atrevido combo femenino que parecía salido de un film de Russ Meyer en el cual todas las chican actuaban en "topless", lo que les sirvió para ser prohibidas en muchos lugares), se unió a la oronda guitarrista Michele Pinizzotto.
Junto a ella, compañera del Fullerton Union High School, se cimentaba así la base de lo que más tarde sería BIRTHA, establecida finalmente en Los Ángeles (debió de ser, desde luego, una manía) junto a la teclista Sherry Hagler y la batería Olivia Favela. Todas ellas componían y se turnaban en las voces (poniendo de manifiesto que poseían unas magníficas cuerdas vocales); pasaron unos añitos y la banda, cuyo manager era el propio hermano de Michele, Michael, fue introducida en el seno discográfico de Dunhill Records por Gabriel Mekler, quien produjo trabajos de Steppenwolf, Janis Joplin y Genya Zelkowitz.

Con temas propios y alguna versión aparecía en 1972 el disco de debut del cuarteto, simplemente llamado "BIRTHA", el cual abre "Free Spirit", corte que pone sobre aviso de su sonido: guitarreos musculosos y cortantes como los que facturaba Leslie West en Mountain (valga el chiste fácil, Pinizzotto era una auténtica "montaña" de potentes "riffs"), una contundente línea de bajo, unos baquetazos que parecían amenazar con desarmar toda la batería y un teclado que aportaba melodía al conjunto. La misma Favela se encarga aquí de la voz principal, saturando el ambiente con un chorro de gritos capaz de reventar cualquier tímpano sensible.
Su vibrato, sus dejes rasposos y su pasión a la hora de vociferar es digno de escucharse. Gancho comercial tampoco les faltaba, de hecho el tema, previamente lanzado como "single", logró entonces mucho éxito; el carisma y la fuerza derrochados queda patente en otras piezas de igual valía como el muy boogie "Tuesday", que entre tanta estridencia musical canta Butler, dotada también de una voz prodigiosa con la que eleva a la exosfera, y a chillidos descarnados, cada verso, o "Feeling Lonely", arrastrada por los cauces de un ácido blues no lejano del de Three Man Army o Grand Funk Railroad, compenetrándose bien el bajo, los teclados y la interpretación de Butler, y redondeándolo un sentido solo de Pinizzotto, muy del palo de Billy Gibbons.

La atmósfera entonces se calma y las chicas dejan ver su lado más sensible con "She was Good to Me", corta y preciosa balada inundada de sentimiento gracias a la íntima y cálida voz de la guitarrista, que nada tiene que envidiar a las grandes cantantes soul del momento, pero tan pronto como se puede dicha calma se rompe con dos trallazos que combinan las influencias de CACTUS, Mountain y Deep Purple: "Work On a Dream", también derivando hacia el pop y el soul gracias al estribillo y los coros, y la mejor "Too Much Woman for a Hen-pecked Man", vibrante "cover" de Ike Turner con la batería escupiendo cada verso rabiosa y Pinizzotto acompañándola a base de feroces "fuzz" "riffs" que para sí quisiera sacarse Alvin Lee de la manga.
Tres elaborados temas sobresalen por encima del rock visceral y básico que domina en el álbum: "Judgement Day", extensa composición original de los Redbone igual de adictiva pero tocada por la mano del progresivo, inclinándose las muchachas hacia un estilo más propio de Uriah Heep o Atomic Rooster, lo que les permite explayarse a gusto en la parte instrumental (sobre todo a esa bestia de las baquetas); "Forgotten Soul", medio-tiempo iniciado como balada con Favela vociferando imponente y que, sin embargo, se bifurca hacia la mitad por los caminos del blues más crudo que uno pueda echarse a la cara (madre mía, ¿cuántas veces voy a admirar esos "riffs" tan demoledores?); y en la cima "Fine-talking Man", segunda del LP, conducida por un machacón y enérgico ritmo blues y un genial solo.

Merece una mención especial esa colección de sentidos alaridos con los que a partir del minuto 4:43 Butler decide rematar la faena, capaces de dejar patidifuso a cualquiera y poner en evidencia a la mismísima Janis Joplin; aquí la bajista clama al Cielo por su hombre, a quien amaba pero que resultó ser demasiado cruel, y lo hace partiéndose en dos el alma y de paso los pulmones (con tal fuerza que Dios ese día tuvo que quedarse sordo). Confieso que la primera vez que oí la canción, llegado este puente, se me pusieron los pelos de punta; no es para menos, pues nos hallamos ante una de las interpretaciones vocales femeninas más impresionantes de todos los tiempos (o por lo menos de la música rock).
Como un rabioso y excitante cocktail de los mejores grupos de hard rock del momento pero en clave femenino, el debut de las californianas recibió una buena respuesta de crítica y público (aunque no faltó quien cargase contra ellas con muy mala intención), y poco después se fueron a girar por todo EE.UU. y Europa, siendo allí teloneras de los míticos Kinks, ganando notoriedad cuando Mekler decidió promocionarlas como se merecían (y de paso para hacerle la competencia a las Fanny de Reprise Records) con el eslogan "BIRTHA has balls!", que apareció en chapas, pósters y camisetas, lucidas por algunos integrantes de Alice Cooper o Fleetwood Mac cuando actuaron con ellas. Al año siguiente saldría "CAN'T STOP THE MADNESS", más orientado al pop rock, más depurado en sonido y carente de la magia y vitalidad del debut...

Pero todo acabó pronto, demasiado pronto, en 1975. AComo cualquier banda que no tuvo la suerte de su parte, la historia de BIRTHA sobre su separación y los caminos que tomaron sus miembros continúa empañada por el misterio (Butler sí que logró alcanzar la fama como artista en solitario en la siguiente década).
Una historia que merece la pena desempolvarse de vez en cuando para descubrir a uno de esos grupos clave para entender la presencia de la mujer en el rock y el heavy, y que explotaría a mitad de aquellos '70 gracias, ahora sí, a las Runaways; para el que escribe, el cuarteto Butler/Pinizzotto/Favela/Hagler no baja de la categoría de legendario, sin duda, y nunca jamás hubo ni habrá una bajista y una batería con semejantes voces.

Up the maidens!

Canción favorita: "Fine-talking Man"

Michele Pinizzotto: Guitarras/voz
Rosemary Butler: Bajo/voz
Olivia Favela: Batería/voz
Sherry Hagler: Teclados/órgano

Sello
Dunhill/ABC/Capitol