Biohazard - State of the World Address

Enviado por El Marqués el Sáb, 01/01/2011 - 22:46
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1.State of the World Address
2.Down for Life
3.What makes us Tick
4.Tales from the Hard Side
5.How it is
6.Remember
7.Five Blocks to the Subway
8.Each Day
9.Failed territory
10.Lack there of
11.Pride
12.Human Animal
13.Cornered
14.Love Denied

Siempre me parecieron una especie de hermanos pequeños de Pantera. Biohazard from Brooklyn, como se aseguraban de recordar cada vez que tenían ocasión, pusieron un peldaño más en la escalera al reino de la brutalidad sonora que varias bandas forjaron con sus discos en la primera mitad de los noventa.

Evan Seinfeld, Bobby Hambel, Billy Graziadei y Danny Schuler, los cuatro pandilleros del segundo condado de New York, plasmaron en disco su ideología y su aspecto de colegas de esos que ocupan la cancha de baloncesto del barrio a primera hora de una tarde de verano y no la abandonan hasta que se ha puesto el sol sobre los tejados de la Gran Manzana.

Con el anterior, “Urban Discipline”, habían dado un paso de gigante a la hora de salir del ghetto underground, y con “State of the World Address”, editado a las pocas semanas del “Far Beyond Driven” de Pantera, se consolidaron como una de las bandas más fuertes sobre la tierra.

De hecho este disco, en el que la banda practica un crossover durísimo entre el rap metal y una especie de thrash callejero abrasivo como el napalm, es en mi opinión una de las bases del metal extremo que a día de hoy estamos acostumbrados a escuchar y apenas nos sorprende. En 1994, ese sonido compacto e impactante como el ruido de una trituradora de vainas, sólo lo habían conseguido Pantera con “Vulgar Display of Power” y el mencionado “Far Beyond Driven”, los Anthrax de “Sound of White Noise”, los Prong de “Cleansing”, y Ministry con su obra maestra, “Psalm 69”.

Biohazard tenían las ideas claras: estaban aquí para molestar al vecino. En las entrevistas se jactaban de su condición de héroes de la clase trabajadora, de tipos duros a los que nadie había regalado nada, y se aseguraron una fama de grupo de directo incendiario. Tanto que en el Monsters of Rock de Donington del 94, con el cartel más bestia de toda la historia del mítico festival, la organización les cortó el sonido cuando facilitaron a los fans la invasión del escenario. Pesaba el recuerdo de la edición de 1988, cuando dos chavales murieron aplastados durante el show de Guns ´n´Roses.

Aprovechando su paso por el viejo continente los tuvimos en España, y en el show de Barcelona liaron la de Dios con sus seguratas inmovilizando contra el suelo a los incautos que subían al escenario, a la vez que Evan Seinfeld y Billy Graziadei animaban a la audiencia a que organizara un remolino y giraran hasta taladrar el suelo. El aire acondicionado de la sala estaba estropeado y aquello se convirtió en un infierno de sudor y decibelios. Al acabar el show, el propio Seinfeld salió a la calle a darse de hostias con los vendedores de posters y camisetas piratas.

Eran puros como unos Manowar del movimiento alternativo. Se consideraban cuatro hermanos de cuatro madres diferentes, y en los créditos de este “State of the World Address”, a la hora de presentarse, escriben: “Biohazard SON Y SIEMPRE SERÁN: Bobby Hambel a la guitarra; Evan Seinfeld al bajo, etc…”. Es igual, para el siguiente Lp, Hambel ya había abandonado el barco, siendo sustituido por el ex – Helmet Rob Echeverría. En los noventa tuvimos a un montón de grupos extraordinarios grabando maravillosos discos, integrados por una serie de individuos que eran bastante bocazas, la verdad. Pero era parte del encanto.

Musicalmente, “State…” es un pedazo de dinamita a punto de estallar. El crío de la portada con la máscara antigás sabe lo que se le viene encima, y busca a la carrera un refugio. Das al play, y parece que una bola de demoler edificios está golpeando las paredes de tu casa.

Las ocho primeras canciones, desde la titular “State of the World Address” hasta “Each Day”, son ácido sulfúrico para las neuronas, destacándose el enlace entre ese primer tema y la siguiente “Down for Life”, la entrada a alaridos de “What Makes us Tick”, el poderoso riff de “Tales from the Hard Side”, o el estribillo de “Five Blocks to the Subway”, proyectiles sonoros que golpean los tímpanos como martillos de plomo. Técnica sin depurar ni falta que hace, sutilezas las justas, directos a la yugular.

Solo en la primera parte de “Failed Territory”, y en la final “Love Denied”, meten dos fragmentos instrumentales más suaves, conducidos por el piano de Graziadei y las acústicas de Bobby Hambel. Pero son solo espejismos, que te sirven para tomar un poco de aire.

“Human Animal” debe ser uno de los temas con título más apropiado que se recuerdan: En el estribillo no se sabe si quienes berrean son los seres humanos que firman las canciones de Biohazard, o una criatura salvaje escapada de la Isla del doctor Moreau.

En “Nativity in Black”, el tributo a Black Sabbath que en aquel año 94 grabaron grupos de primera fila como White Zombie, Megadeth, Faith no More o Sepultura, nuestros cuatro hermanos de sangre tuvieron el honor de abrir fuego con una versión del tema "After Forever", enseñando a todos sus compañeros lo que significaba estar orgullosos de sus raíces: “Somos Biohazard de Brooklyn, New York, mostrando nuestro respeto a los todopoderosos Sabbath”, exclama un enloquecido Evan Seinfeld antes de atacar su revisión de aquella pieza del “Master of Reality”.

En el 96, Biohazard editó “Mata Leao”, un disco con temas más directos pero mucho menos impactantes. Siguieron sacando Cds –“New World Disorder”, “Uncivilization”- pero no supieron mantenerse cerca de esa cima que estuvieron a punto de alcanzar con “State of the World Address”. Mientras Pantera recuperaban posiciones con “Reinventing the Steel”, Biohazard perdían influencia y se veían superados por las bandas de Nu Metal, o por formaciones que ofrecían un sonido más novedoso como Fear Factory. En 2005 se separaron, pero en los últimos tiempos, coincidiendo con el 20 aniversario de la formación de la banda, se han reunido de manera ocasional, y existe la posibilidad de que regresen a los estudios de grabación.

Evan Seinfeld, muy delgado, con la cabeza rapada y ese imponente tatuaje con la palabra “Brooklyn” en su estómago, ha trabajado como actor porno en los últimos años junto a su pareja, la estrella del cine X Tera Patrick, así que no se si tendrá muchas ganas de volver a salir de gira.

“State of the World Address”, el mejor disco que grabó Biohazard, es un pequeño clásico del metal extremo 90´s.

Evan Seinfeld: Bajo,voz
Bobby Hambel: Guitarras acústica y eléctrica
Billy Graziadei: Guitarra eléctrica, piano
Danny Schuler: Batería, percusión, voces

Sello
Warner Bros