Behemoth - And the Forests Dream Eternally

Enviado por Hawkmoon el Jue, 23/05/2013 - 17:40
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Todo guerrero comienza siendo un tierno bebé.

Incluso tú, indomable pedazo de metalhead cañero, que no eras nadie salvo un trapo de mocos y mierda hasta que el Metal se cruzó en tu camino, te sumas a la lista de "poco a poco".

Como tiene que ser, vamos.

No todo el acero y la maldad del mundo caerán bajos tus pies para que las domines a la primera de cambio. Todo tiene su trayecto, su aprendizaje.

Cuando seas padre, comerás huevos.

Behemoth, reyes del Death Metal polaco a ojos de muchos, no empezaron siendo los más fieros rivales de Morbid Angel o Vader solamente poner un pie en la tierra. No. La criaturaza de Nergal, quién aquí ya demuestra su nivel letrista, empezó como clon de las hordas noruegas de finales de los ochenta e inicios de los noventa. Al tito Nergal se la ponían dura formaciones como Immortal, Darkthrone, Emperor o Mayhem, y, normal, como todo buen metalhead con ganas de más, se armó con una guitarra y decidió unirse a la tropa belicosa blacker no-noruega.

El Norte y el Este se dan la mano...y saltan chispas.

"And the Forests Dream Eternally", título muy de la era, y adornado con una portada aun más del momento (la miras de lejos y parece de Burzum), nos da la bienvenida al primer lanzamiento oficial de Behemoth. Bosque, frío, mal rollete...lo de siempre.

Amante de "Demigod", "Evangelion", "Zos Kia Cultus" o "The Apostasy", te prevengo. Aquí poquito Death Metal va a sonar. Esto va de hielo, Bathory a toda castaña e ira norteña. Está claro que lo que va a sonar en el Ep que nos comeremos a continuación no está nada mal (es más, cunde cantidad)... pero se distancia mucho, muchísimo, de lo que el fan de última hornada espera.

Así como Darkthrone empezaron en el Death Metal, Pantera como glammie-metalosos y Sepultura parecían los hermanos pobres de Slayer en sus comienzos, Behemoth se disfrazan de tipo común, de "vecino de al lado", para inmiscuirse en la escena, asomar el cabezón y cortar algunos en la odisea.

En 1994, era mucho más fácil triunfar como hermano malo de Burzum que como primo huraño de Morbid Angel. El Black estaba a nada de reventar, de ser lo máximo para muchos, y el Death se hundía (a nivel ventas) en el lodo del que surgió. Era el momento de sonar "noruego", de sonar más malo que Belcebú.

"Transylvanian Forest", con un cuervote que actúa como inicio de batalla, sin demasiada floritura, se pone cruda, caníbal, mega-eléctrica. Un inicio avasallador, altamente influenciado por Darkthrone e Immortal, y que suena mucho mejor que el de sus maestros vikingos. Nergal calca como un crack. Yo no diría ni que el tio es polaco. Mención a la voz, descarnada, hiriente, letal, muy en consonancia con lo que se paría desde "La Meca". Calidad total, macho.

"Moonspell Rites", con poso Bathory a raudales, aunque con un sonido demasiado grumoso, en el que una guitarra acaba sonando como un moscardón metido en tu orejón, acaba cansando. Siete minutos son demasiados minutos para no hacer nada de nada. El bajo tiene alma, el viaje tiene su qué... pero todo se diluye. Le sobran cuatro minutos. Subidón con el primer tema para pegarse un bajón con el segundo. Equilibrios cósmicos y movidas de Nergal, imagino. "No todo será bueno, esclavos".

"Sventevith (Storming Near the Baltic)", viciante, de nuevo metiendo la mejor carne noruega en el asador, crea todo un rival para los Immortal de "Battles in the North" (¡ahí es ná!). Un año antes, y venden la misma leña "montañoso-gigantesca". Lo escuchas y piensas: "Ok...calcaron. No son iguales a los maestros". Lo compro. Pero no olvidemos que la obra data de 1994, y que como banda ya se pateaban locales de mala muerte desde hacía años (además de tener tres demos previas). Como Dani Filth (pero en versión true), Nergal observa, suma dos y dos y sabe a que ejército unirse. Mendas con ojo de lince. Éste sí sabe a que árbol arrimarse.

Ahora tiempo para la cervecita. Abrimos, y adentro. Empieza la fiesta. "Pure Evil and Hate", la más rockanrollera de toda la armada del EP, con mucho de Venom, de Motörhead, de los últimos Darkthrone, y cantidad de soletes de campeonato, ochenterosos como ellos solos, con el doble bombo echando chispas, y también con cierto tufo Punk, te alegra el día. Y mira que hemos sido testigos de temitas igual durante eones. Pero cunde. Behemoth aun no saben dónde alojarse, y tiran de varios palos. "Que si Venom, que si Darkthrone, que si los Bathory Punk, que si Immortal...".

Mientras se deciden, ala, buen ruido que arman. Cojonudo. Les sale bien casi todo.

"Forgotten Empire of Dark Witchcraft", el tema-cierre, el más atmosférico de la obra, el mismo tono del que Dimmu Borgir no tardarían en beber, es brillante. Lo ves venir desde que llega. Te lo sabes entero, pero el jodido atrapa, te rodea con sus brazos; y, joder, sientes el rollete nórdico, te pones rubio como Thor, se te hacen dos coletas solas y un hacha aparece de la nada. La cosa es épica, macho. Mucho. El punto justo entre majestuosidad y pegada para cerrar un disco.

Bello trabajo, sin duda. Entregado, con alma. Demasiado deudor de otros, pero igualmente atronador.

3 cuernos altos para "los bosques sobaos" de Behemoth.

El primer trueno no siempre es el más estruendoso. Las cosas aun estaban por llegar.

Pero... poca coña con los polacos. Amos del Death y el Black.

Y porque no les ha dado por probar con el Thrash o el Power...

"Bebés" mega-mordedores, sin duda.

Nergal: Voz, guitarra, bajo y batería
Frost: Guitarra
Baal: Batería

Sello
Entropy Records