Bathory - Bathory

Enviado por stalker213 el Lun, 28/07/2008 - 02:15
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1. Storm of Damnation
2. Hades
3. Reaper
4. Necromansy
5. Sacrifice
6. In Conspiracy With Satan
7. Armageddon
8. Raise the Dead
9. War
10. Outro

Es ridículo, es absurdo y en última instancia inevitable, pero todavía a estas alturas del cuento, aún existen cientos de miles de bandas intentando hallar la fórmula para convertirse en la banda más temida, amenazante y chunga de toda la historia del Metal. Pfff...

En primer lugar, es importante un aspecto intimidador y diferencial; La música, las más de las veces, se ve relegada a un segundo plano, y eso sí, debe ser muy rápida y ruidosa, incluso si uno no distingue un instrumento del otro es algo bueno y auténtico, pero como decía antes, lo más importante es parecer MUY peligroso.

Cuando en 1984 Bathory editó su primer trabajo, todo cambió para bien o para mal, pero ya nada volvió a ser lo mismo. Los británicos Venom fueron el chivo expiatorio que reveló el camino y para cuando quisieron darse cuenta, ya un avalancha de bandas a lo largo y ancho del planeta les pasaban por encima sin apenas dejar rastro de ellos.

El peso histórico de Venom es incuestionable, pero a pesar de contar con un par o tres de discos competentes (margen más que razonable para despegar), pronto contemplarían como su lugar en la historia iba a ser usurpado por los suizos Celtic Frost (anteriormente Hellhammer) y los escandinavos Bathory, con el irreverente Quorthon al frente.

Para cuando 'Apocapyptic Raids' y 'Bathory' fueron lanzados al cuadrilátero en 1984, Venom eran ya un cadáver. Celtic Frost y Bathory tomaron el relevo de los británicos, convirtiéndose en las dos bandas de culto del Metal extremo por excelencia, eso sí, siempre guiados por los maestros Slayer y el triunvirato germánico, compuesto por Sodom, Kreator (Blitzkrieg) y Destruction (Knight of Demon), además de los injustamente olvidados suecos, Mefisto, y los alemanes Poison. Metallica hacían sus cositas, ciertamente, pero a pesar de todo, no eran sino hermanitas de la caridad.

Lo morboso y lo maníaco. La sofisticación y el salvajismo desbocado. Las letras barrocas y elaboradas de Tom G. Warrior y las infames blasfemias de Quorthon. Celtic Frost y Bathory. En definitiva, la zona 0 del Metal extremo.

Empezando por la explicita portada, Bathory ponía las cartas bocarriba sin ningún reparo. Los flirteos del Rock & Roll, el Hard Rock o el Heavy Metal con la figura del demonio, quedaban relegados a batallitas de abuelos, comparadas con el desenfrenado histerismo de Quorthon y sus amiguitos (si es que éstos tenían voz o voto, o si realmente existían...). No hay que quitar su mérito a los inmortales Mercyful Fate, pero definitivamente esto era algo completamente distinto. Algo se había roto y difícilmente podía repararse. La bestia había despertado.

Desde la inquietante y hérmetica 'Storm of Damnation' hasta los últimos 23" del plástico (dos cortes probablemente prescindibles) 'Bathory' se erigía como un auténtico tornado dispuesto a llevarse por delante a todo lo que se pusiera por delante. Desde la primera descarga 'Hades' el álbum salpicaba odio y violencia a partes iguales y las letras no eran sino un panegírico en torno a la figura del diablo y un maníaco compendio de blasfemias tales como:

"... I devastate your soul
and lacerate your mind
In sin I sanctify my
sword to crush your spine
..."

Y ahí va otra segunda perla cogida al azar:

"... I have kissed my master's hand
I have seen the children of the damned
I heard the demons call
and seen a thousand virgins fall
..."

'Hades' por su histerismo y simpleza impresionaba de por sí, pero si por algo será recordada será por ser el preámbulo a la legendaria 'Reaper'. No hay vuelta de hoja; Bathory ya formaba parte de la historia con letras de oro. El odio visceral y la agresividad concentrados en estos apenas 3 minutos, colocaba a los suecos a la vanguardia del panorama musical extremo en la Europa de principios de los ochenta. Las guitarras malsanas de Quorthon y sus alaridos que rayaban en el paroxismo de un lunático, destrozaban por completo cualquier intento anterior de los jóvenes por escandalizar a sus mayores. Ese "Coming to take you!!!" y el riff que le sucede, me siguen helando la sangre cada vez que los escucho. Es cierto, que se puede tocar mejor, más rápido, más alto, más lo que sea... pero nada, y digo nada, sonará nunca más oscuro, maligno y auténtico que los 27 minutos que dura este Lp. Por si alguien no se ha dado cuenta todavía, aquí hay influencias de Motörhead a piñón. Y es que señores... Lemmy es muy muy grande!!

El medio tiempo de 'Necromansy' otorgaba una accidental concesión al oyente, pero digo accidental, porque justo a continuación explota 'Sacrifice' arrollando todo a su paso. Hay quien acusa a Bathory de componer sin ningún sentido o de tocar la guitarra con el culo. Y yo digo: Efectivamente; Esto no va de pajas mentales a lo Satriani, sino de algo diametralmente opuesto. Si alguien no lo entiende, realmente no entraña un problema en sí, pero quien piense que este hombre no sabía tocar la guitarra, es tonto del culo o algo.

Sigue 'In Conspiracy With Satan' (quién da más?) y solo los diez primeros segundos vuelven a justificar el resto de surcos del plástico. No hay palabras; Es aplastante y no hay nada más que objetar. Esto es música tocada con el corazón y lo que hacen el 99% de bandas de Black Metal de la actualidad son mierdas a su lado...

'Armageddon' estalla para sacudirnos de nuevo y 'Raise the Dead' vuelve a bajar de nuevo las espadas para volver a contraatacar una vez más con la bestial y machacante 'War' que cierra una de las indiscutibles obras maestras de toda la historia del Metal. No solo por su peso y trascendencia (caso de Venom) sino también por su innegable clase y su inagotable frescura, que todavía mantiene intacta después de 24 años.

Concluyendo; Que ni me mueve el fanatismo ni tampoco ningún otro interés particular. Sencillamente es lo que es. Enorme Bathory y Quorthon para los restos allí dónde esté.

Quorthon: Voz & guitarras
Rickard Bergman: Bajo *
Stefan Larsson: Batería *

Sello
Black Mark