Barricada - Por Instinto

Enviado por Stoned el Vie, 11/12/2015 - 11:19
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Cuenta la leyenda que durante las mezclas de “Pasión Por El Ruido” (1989), un directivo de la discográfica Polygram no estaba de acuerdo con la inclusión en el mismo de “En El Nombre De Dios”, una crítica demoledora hacia el Opus Dei, una de esas encantadoras organizaciones que tenemos el gusto de padecer en España. Enrique Villarreal alias El Drogas, harto ya de censuras a sus canciones - no en vano en “No Hay Tregua” (1986) intentaron censurar ¡ocho! composiciones, aunque el buen hacer del productor, Rosendo Mercado, consigue apaciguar los ánimos - retó a un duelo a cuchillo a uno de los directivos, aunque eso sí: sólo hasta la primera sangre. Que tampoco es cuestión de jodernos la vida, oyes… El Drogas. Nuestro Drogas. Ese bonachón Drogas al que dan ganas de reconfontar, de llamarle Quique y de prepararle nuestro mejor y más nutritivo plato de puchero mientras le dejamos que toquetee nuestras cosas, trastee por nuestra casa y revuelva nuestros cajones.

Y es que Barricada siempre tuvieron ese espíritu combativo y crítico que, como alguna vez he dicho, no me va demasiado. La política para los políticos y el rock para los rockeros. Sin embargo, los navarros no se encorsetaron sólo en ello y sus letras van más allá; no llegan a niveles poéticos ni filosóficos exquisitos, de acuerdo, pero tienen algo. Algo con lo que, allá por la segunda mitad de los ochenta, se sintieron identificados miles de jóvenes españoles, siendo Barricada una de las bandas fundamentales de la época.

Incluidos en ocasiones dentro de la famosa etiqueta “Rock Radical Vasco” (demasiado punks para los heavys, demasiado heavys para los punks, decían sobre ellos en su época), la banda navarra no se consideraba asociada a ese denominativo, y es que su amor por la música era demasiado grande para quedarse atrapados dentro de cualquier término; tanto es así que durante su primer concierto a principios de los ochenta en la plaza de la Txantrea, su barrio -el famoso “barrio conflictivo”-, Enrique emergió de un ataúd envuelto en una tenebrosa capa vampírica, influencia directa de Alice Cooper. ¿Alguien se imagina a una banda punk de la época (sea española o guiri) ofreciendo semejante referencia hacia un personaje como Cooper? Pues eso. Por no hablar de que Barricada, dentro de su estilo simple, directo, sin alardes, parecían los mismísimos Dream Theater comparados con las bandas del RRV.

Tras una década de los ochenta llena de éxitos y discos legendarios, editarían en 1990 el famoso “Doble Directo”, que repasó sus grandes canciones con un sonido algo mejor que las penosas producciones ochenteras, mal generalizado en la música rock española la época. Estrenarían los noventa con material inédito con “Por Instinto” (1991), constituyendo además su mejor producción hasta la fecha, sin ser esta algo sublime, pero ganando en matices y profundidad.

“Por Instinto”, disco de platino, el primero de su carrera en lograr tal hazaña, sonaba además definitivamente rock, siempre dentro del espíritu Barricada; las composiciones se alejaban (aunque sin abandonar del todo) del tono ciertamente punk que embadurnaba gran parte de la obra de los navarros hasta ese momento, pero sin renunciar a su esencia y energía características. Y ya desde la bonita portada nos encontramos, sin duda, ante uno de los mejores trabajos de Barricada. Veámoslo.

Son catorce canciones (que bien hubiesen podido, todo sea dicho, quedarse en diez o doce) repletas de guitarras eléctricas y de los característicos berreos de Boni y de Enrique, aunque en una de las composiciones también pone voz Alfredo Piedrafita, como luego veremos. Y es que genéricamente hablando, es un disco atestado de algunas de las canciones más oscuras del grupo, si bien estas rayan a un nivel similar, homogéneo, que no decae, haciendo que sea un álbum de fácil escucha. Y además, revueltas entre todas ellas, encontramos dos de los más legendarios temas de los pamplonicas…

Y es que hay gente, a la que no puedo si no dar la razón absoluta, que argumentan que hay grupos que, al menos para el gran público, serán recordados por una sola canción, ese hit absoluto que salió del entorno del público especializado, underground, que solemos ser los oyentes de rock. Seguro que se nos vienen a la cabeza muchos ejemplos, ¿verdad? Pues en el caso de Barricada seguramente habrá varias composiciones que aspiren a ser esa canción inolvidable, la que seguirá sonando mucho después de que ellos mismos se hayan extinguido; y seguramente, y aunque lo pueda discutir alguien, esa composición eterna de Barricada es “En Blanco Y Negro”. Ha sonado durante casi veinticinco años en garitos pijos y en el bar de la esquina; ha sonado en tu antro favorito y en la radio de tu curro; ha sonado mientras estabas rodeado de amigos, algunos de los cuales ya no gozan de tal título, y la berreaste con ellos empapado en alcohol; ha sonado en multitud de viajes en coche, y pisabas un poco más el acelerador mientras cantabas en estribillo, ya sea acompañado o yendo totalmente solo en el vehículo…

Otro de los temas míticos de Barricada que incluye “Por Instinto” es “Deja Que Esto No Acabe Nunca”, y debo decir que es mi favorita absoluta de entre todo el cancionero de los navarros. Y mira que hay dónde elegir, ¿eh? Infaltable en sus conciertos desde el momento de la edición del disco hasta la disolución de la banda, está además cantada, caso rarísimo, por Alfredo, guitarra líder del grupo.

“Haz Lo Que Quieras (Tu Cuerpo)” no llegó al estatus legendario de las dos ya mencionadas, aunque si fue un plato fijo en los recitales de Barricada durante los siguientes casi veinticinco años. Es un tema sumamente guitarrarero, tónica que seguirá el resto del álbum para nuestro regocijo. Podemos destacar el medio tiempo cantado por Boni “Sin Compasión”, el gran riff de apertura de “Vieja Satisfacción”, la percusica musicalidad de “Soy Tuyo” o el tono más reposado y melódico de “Revuelta De Piedras”, dedicada a Palestina.

Queda pues, como ya dije, uno de los trabajos más compactos y disfrutables de Barricada, conteniendo clásicos y canciones menos reconocidas pero igualmente inspiradas. Así que después de escucharlo, solamente me queda parafrasear a la banda navarra por excencia y añadir ese “¡Pon esa música de nuevo!”.

Enrique Villarreal “El Drogas”: Voz, bajo, coros
Javier Hernández “Boni”: Voz, guitarra, coros
Alfredo Piedrafita “Alf”: Guitarra, coros, voz en “Deja Que Esto No Acabe Nunca”
Fernando Coronado: Batería

Sello
Polygram