Barricada - Latidos

Enviado por berniwhiteriot el Mié, 06/09/2017 - 20:32
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1.Sean Bienvenidos
2.Víctima
3.Pon esa Música
4.Como Yo a Ti
5.Esta es una Noche de R'n'R
6.Deja que Esto no Acabe Nunca
7.Sofokao
8.Noche en la Ciudad
9.Bahía de Pasaia
10.El Mejor de tus Días
11.Tiempos que Arden
12.Todos Mirando
13.Pisale
14.Hombre Mate Hombre
15.Oveja Negra
16.Rojo
17.Animal Caliente
18.Contra la Pared
19.Acción Directa
20.En Blanco y Negro

DVD Completo

La verdad que después de escuchar millones de veces toda la obra completa de los navarros al ser pues, uno de los primeros grupos de rock duro que un servidor escuchó desde bien pequeñito, debo admitir que a día de hoy debo poner por desgracia una frontera en su carrera. Y me explico. No pondré ni en esta reseña que nos ocupa ni en ningún otro puto lugar nada negativo hacia cualquier trabajo de los de la Txantrea; pues sencillamente creo que todos van sobrados de nivel y calidad moviéndonos siempre claro dentro de los parámetros de su género, pues los chicos no se las dan de nada (que por otro lado es uno de los factores que los hace aún más grandes si cabe). Pero claro, colegas, siempre llega un momento en que uno se puede saturar de algo. Y a mí me pasó algo parecido con Barricada. Con el tiempo me quedo con todas sus obras hasta “Balas Blancas”. A partir de ahí, debo reconocer que me costaría horrores rescatar alguna de sus obras posteriores. Por pereza, nada más, no porque sean una mierda o algo por el estilo (dejando de lado el soberbio “La Tierra Está Sorda que, al ser posterior de la obra que nos ocupa lo obviaré), sino porque creo que ya no tienen nada que aportar a mi persona, siempre insistiendo como obras de estudio se refiere. Pero estamos hablando de unos hachas del directo, unos malditos adictos a la carretera que siempre dan lo mejor de sí a la parroquia (les habré visto unas cinco veces y siempre chapeau) y por eso, aunque nunca me dispondría a reseñar un álbum de los Barrio post- “Balas Blancas” sí que me debo rendir ante la evidencia que, como el buen vino, los chavales se mantienen de maravilla ofreciendo siempre su mejor faceta y dejándose la piel y los mismísimos cojones en cada interpretación. E imaginaros cuando encima juegan de local…

“Hombre Mate Hombre” (2004) fue como siempre una obra más que correcta. Como siempre, cumplía con creces: rock por un tubo, caña desenfrenada, letras profundas y un buen puñado de temas que se irían afincando poco a poco en los setlist de la banda. Pero...sí, bueno, ya lo he dicho, no me parece ni por asomo memorable, aun sin cansarme de insistir que de calidad van sobrados. Gira de turno y, como es habitual en ellos, traca final en Iruña/Pamplona para quemar las naves y echar el resto con toda su gente, donde los aclamaban como los putos Rolling Stones y lo que es, al fin y al cabo, su recinto fetiche. Entre Barricada y el Anaitasuna (pabellón donde realizaron sus últimos shows antes de disolverse definitivamente) hay una química especial. Plaza top donde les haya, por instalación y aforo. Pero no olvidemos que esta peña no les vendría grande ni el puto Camp Nou...siempre repartiendo estopa a todo Dios, sin distinción alguna. Y su bajón discográfico (repito, opinión y sensación cien por cien personal del que les escribe) no supuso problema alguno para llenar hasta la bandera el lugar. Como siempre el personal no falló a la cita pues, al fin y al cabo, ¿Es que sobra alguna maldita vez ir a un conci de los chavales de barrio conflictivo? Hombre pues...decídmelo a mí que en un año los vi como tres veces. Nunca, y repito, nunca, está de más presenciar una descarga de estas eminencias ya que, quien no guste de un directo de cojones con los colegas y unas rubias amenizando la velada simplemente no es de los nuestros.

Grabado un 16 de diciembre de 2005, este “Latidos” que nos ocupa salió al mercado junto con otro directo titulado “Mordiscos”, enregistrado el 24 de febrero del siguiente año en el teatro Gayarre pamplonica pero esta vez interpretando otros clásicos de la banda en formato acústico. Pero hoy, nenes, nos hemos levantado rockeros así que el inventito de marras (igualmente soberbio) lo dejamos para otro día. Volvamos, después de este apunto complementario, al Anaitasuna. Se escucha el griterío de la basca...esto está a punto de empezar...introducción circense muy del gusto de El Drogas y sus putas excentricidades que se va alargando siendo coreada también por la parroquia para llegar al éxtasis con los primeros acordes de las guitarras de Alfredo y el Boni para estallar como el puto big bang con la entrada de Ibi y el maestro Enrique Villarreal para darnos la bienvenido al evento (“Sean Bienvenidos”) de una de las formas más espectaculares que uno puede recordar. Y el resto, amigos lectores, es historia. Uno tras otro van cayendo los trallazos que la banda nos ofrece sin perdón y directo a la yugular. Poco se puede decir al respecto pues lo ideal es comprobarlo uno mismo en sus propias carnes. Vale que el grupo ya no está en activo pero al menos vale la pena contrastarlo con su legado en forma de material en directo como la obra que nos ocupa. Y es que en la hora y cuarto justa de bolo no hay un solo punto de bajón y esto tiene un mérito altísimo. Todas y cada una de las interpretaciones están ejecutadas con el mismo sentimiento, pasión y entrega a una peña que no paramos de palpar con todo el jaleo de cánticos que montan entre temas o directamente eclipsando las voces de El Drogas, Boni y Alfredo con la garra que entonan cada uno de los himnos que se van sucediendo. Y no es por sonar a topicazo pero es que entre Barricada y su público (todo, pero más en especial el pamplonica) hay una conexión mágica en la que unos se deben a otros y viceversa...una perfecta simbiosis que demuestra que aquí el éxito comercial no les ha cambiado una mierda y que siguen siendo los mismos gamberros de la Txantrea. Nada ni nadie los pudo cambiar. Pues absolutamente mágico. Cierto que hay parte de material reciente, pero es que en directo e intercalados con los temas de toda la vida casan a la perfección, gracias precisamente a la ingente capacidad de Barricada por convertir en oro todo lo que ejecutan encima de un escenario. Aún así, enfrente de “Esta es una Noche de R’n’R”, “Deja que Esto no Acabe Nunca” “El Mejor de tus Días”, “Todos Mirando”, “Oveja Negra”, “Rojo” o “Animal Caliente” poco hay que hacer. Ni que decir del apoteósico final de "En Blanco y Negro". Insuperable, sencillamente. Clásicos inmortales de nuestro rock escuchados e interpretados hasta la saciedad -sí- pero de los que es putamente imposible cansarse, pues hay pocas más grandes. Por lo que significan en todos nosotros en lo musical y en lírica también. O es que no os sabéis de sobras lo de “una calle que no conozco por la zona de San Juan” o ese “atrapado en la noche, vigilante de la oscuridad” y os emocionais como la primera vez cada vez que las volvéis a escuchar? Pues eso…

Poco más añadiré a evidencias como las que nos ocupan. Puede que en estudio perdieran el sobresaliente o la matrícula de honor a la que acostumbraron a la escena durante los ochenta, pero qué más da si al fin y al cabo pudieron seguir repartiendo estopa en todos y cada uno de sus shows hasta el último momento. Y hoy, compañeros, no os traigo nada más que esto. Un show que no mejor o superior seguramente que cualquier otro que pudieron ofrecer, pero que tuvo el añadido de ser guardado para la posteridad pues no todos tienen la suerte de haber presenciado en primera persona tal experiencia. Es por eso que evaluaré en cuanto al directo se refiere. ¿Setlist mejorable? Puede. ¿Concierto perfecto en todos y cada uno de sus tramos sin distinción alguna? También.

Cuatro cuernazos de Satán afiladisimos.

GORA BARRICADA

Enrique Villareal "El Drogas": Bajo, voz
Javier Hernández "Boni": Guitarras, voz
Alfredo Piedrafita: Guitarras, voz
Ibon Sagama "Ibi": Batería

Sello
DRO Atlantic