Barón Rojo - Tierra de nadie

Enviado por Alexrock el Lun, 03/12/2012 - 20:31
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Sería un ejercicio baldío presentaros a Barón Rojo, tan yermo como reiterar la trascendencia que tuvieron en su momento en el panorama del heavy metal en habla hispana, así como señalar la influencia que en tantas y tantas bandas dejaron; por eso, y sin más prolegómenos, le daremos un vistazo a este “Tierra de nadie” que tanto amor y odio a partes iguales generó en la España metalera de 1987, y por ende en el metal de habla hispana.

En aquella época el hard rock americano entraba a espuertas en el panorama metálico restante, sobretodo en la vieja Europa, donde muchos grupos que antaño practicaban heavy metal se dejaban embargar por las melodías que llegaban desde el otro lado del charco; en Alemania, grupos como Scorpions daban a luz su “Savage Amusement” en 1988 y la ínclita Doro con Warlock, en 1986 paría “True as steel”, incluso en las islas, los intocables Judas Priest hicieron de “Turbo” su disco mas accesible ese mismo año.

Todos esos grupos convivían con bandas más melódicas, por decirlo de algún modo, como los mismísimos Europe que en 1986, rompían registros de venta y popularidad con “The final countdown”, y en Inglaterra Def Leppard, otrora pelín mas duros, se hicieron multimillonarios con ”Hysteria” en 1987.

En España, el movimiento hardrockero también era incipiente; los enormes Sangre Azul, y otros con menos fortuna pero similar talento como Niágara, Júpiter, Bella Bestia o Krull, nacían plenamente melódicos, y, claro, otras vacas sagradas como Ángeles del Infierno y “666” se dejaban abrazar por melodías menos cortantes haciendo guiños formidables al movimiento americano del momento.

Pues bien, los hermanos De Castro y compañía no podían escapar a esa influencia; daban la sensación, ya en aquel momento, que se encontraban un poco en tierra de nadie. La rumorología del momento decía que se encontraban a punto de fichar por una gran multinacional, cosa que finalmente no hicieron; la relación entre los hermanos del metal más conocidos y sus compañeros andaba ya lejos de ser la idónea (aunque tardarían tres años y dos discos, “No va más” y “Obstinato”, ambos sin trascendencia, en dejar la banda) y los efluvios llegados desde “la tierra de las oportunidades” hicieron que sacaran este disco que, ya desde ahora os digo, merece un respeto enorme, por lo que fue y sigue siendo.

¿“Tierra de nadie” es el último disco cojonudo de Barón Rojo?, posiblemente; ¿es el mejor disco de Barón Rojo?, por supuesto que no; pero una cosa sí que puedo asegurar es el disco que, siendo muchísimo mejor que sus sucesores, mas ha sido vilipendiado por la propia banda, hasta el punto de no incluir ninguno de los ocho temas que lo componen en ninguno de sus conciertos editados, ni en el “Barón en Aqualung”, ni en el “Desde Barón a Bilbao”, y solo “La voz de su amo” en “En clave de rock”, directo en el que se hicieron acompañar por la Orquesta Sinfónica de Mislata (Valencia), al más puro estilo “S & M” de Metallica o “Moment of glory” de Scorpions. La banda jamás hizo justicia a un “elepé”, como se decía antaño, que contiene, además, una de las mejores canciones de la banda, la propia “Tierra de nadie”.

Desde la portada, en la que vemos una vieja chupa de cuero con el logo de la banda del que sale su nombre, todo ello en medio de un desierto, ya parece dar a entender, o al menos así se refleja, una imagen bastante sintomática de lo que le estaba pasando al grupo, tanto a nivel de discográfica, personal y compositivo, es decir ese no saber muy bien hacia dónde dirigirse en todos y cada uno de los aspectos de su existencia; sensación que se corrobora con el título del trabajo y que pasa a ser declaración de estado en el tema título.

Pues bien, a pesar de todas estas iniquidades, los tíos demuestran lo grandes que todavía eran y se sacan un disco de la manga que, posiblemente sea de los que mejor ha soportado el paso del tiempo.

Nos encontramos un poco de todo pero pasado por el tamiz hardrockero del que hablábamos antes. “Pico de oro”, letrísticamente de plena actualidad, es quizá la más cercana a lo que siempre fueron Barón; “El pedal”, con guitarras acústicas a cargo de Joaquín Torres ya nos ofrece estribillo fácil con voces dobladas más que coros para ser una canción muy accesible para el público más mayoritario.

“La voz de su amo” siempre me ha recordado bastante al estilo que practicaron Judas en su anteriormente citado “Turbo”; mientras que “Señor inspector”, vuelve a ese estribillo fácil, con susurros por parte de Campuzano que te acaba de enganchar; “Sombras en la noche” y “El precio del futuro” similares en cuanto a estructura, a medio camino entre el tema hard y el medio tiempo, con varios cambios de tiempo y con muchas “dobles voces”, me resisto a denominarlo coros, porque no lo son, sino que cantan de Castro y Campuzano a la par, y eso no son coros!.

“Pobre Madrid”, sin embargo, comienza con una agradable batería de Hermes y un riff típico de los Barones en un tema que cautiva por el ritmo machacón de su estribillo.

Me dejo para el final, y no es casualidad la alteración del orden de los temas, la que para mí es, sin duda mejor canción del disco, y uno de los mejores temas de Barón Rojo (ahí entramos en el tena de los gustos), “Tierra de nadie”; siempre he pensado que, entiéndaseme bien, insisto, entiéndaseme bien, este tema es a Barón Rojo como “One” a Metallica. Un inicio épico con los teclados de Miguel Ángel Collado, musicazo que demostró su talento en Santa y que estuvo inmerso en multitud de proyectos y colaboraciones en aquel entonces, da pie a una guitarra acústica y a una primera parte del tema en modo balada para que Campuzano nos deleite con una melodiosa voz que va, implacablemente hacia otra parte más desatada, desbocada en la que Collado parece un miembro más, con un solo genial de Armando de Castro y Campuzano cantando con el alma para acabar difuminándose en los que hoy se conoce como “power ballad” y que no es otra cosa mas que cantar con sentimiento y un par de cojones!.

Recuerdo cuando me compré la cassette original, me fui corriendo a casa y como la primera impresión fue la de pensar que que coño era aquello, que donde estaban los barones de “Cuerdas de acero”, “Hijos de Caín” y tantos otros himnos inmortales; sin embargo, con el paso del tiempo, y sobre todo, viendo lo que vino después, podemos hablar de la última gran obra de Barón Rojo.

Armando de Castro: Guitarra solista y rítmica, coros
Carlos de Castro: Guitarra solista y rítmica, coros y voz
José Luis Campuzano: Bajo, coros y voz
Hermes Calabria: Batería.

Sello
Chapa Discos