Babymetal - Babymetal

Enviado por Heartbolt el Lun, 25/12/2017 - 02:55
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1. Babymetal Death (05:48).
2. Megitsune (04:08).
3. Gimme Chocolate!! (03:52).
4. Line! (04:11).
5. Akatsuki (05:27).
6. Doki Doki Morning (03:46).
7. Onedari (03:17).
8. Song 4 (04:04).
9. Uki Uki Midnight (03:19).
10. Catch Me If You Can (03:57).
11. Rondo Of Nightmare (03:36).
12. Headbangeeeeerrrrr!!! (04:02).
13. Ijimi, Dame, Zettai (06:07).
14. Road Resistence (05:20).

Álbum completo

En esta ocasión les traigo algo distinto, compañeros metalheads. Luego de una turbulenta lucha con varias reseñas y después un descanso pausado con algunos de los discos más importantes de nuestro gremio, he decidido descarrilarme un poco para traerles, en bandeja de platino, una de las cosas (exquisiteces, me gustaría llamarle) que me he topado al indagar por ahí. Y bueno, no es que les traigo material Deep web ilegal y tal, más bien una conocida banda que, de alguna manera, llegó a mis manos. Señores y señoras, he aquí una de las cosas más particulares y extrañas que ha parido la música: Babymetal.

Teniendo en cuenta que, por cuestiones más que entendibles, a más de uno le chirríe ver a este grupo por aquí, decidí embarcarme en esta reseña con la mayor cantidad de humor posible, para hacerle digerible la cosa al más true del bar. Pero no por ello despegado de la realidad, nada de eso. Pero es como cuando te topas con una caja de cartón que no puedes hacer pasar por una angosta puerta. Entonces te dices “Joder, es que no hay por dónde coger esto”. Algo así pasa con esta banda. Les invito a que bajen sus tridentes y los remplacen por un paquete de la golosina de su preferencia, porque lo que viene a continuación es candela que gozarán los más jóvenes y los más veteranos del portal.

Me estuve preguntando varias veces si debía traer a esta agrupación, pero viendo bien que “cumple” con los requisitos, decidí que sí. “¿Por qué no presentársela a mis colegas metalheads?” me pregunté una vez. Qué coño, algún día Babymetal pisaría nuestra zona, y no podía ser de otra forma. Un joven, un occidental, un no-aficionado y un entusiasta metalero tomó su bicicleta y arrastró la nave nipona hasta las tierras, consideradas, hispano-occidentales, así mismo. Y, si algún día, ellas leyeran esto, tal vez reirían tanto que se loguearían y me comentarán el trabajo. Ojo, porque (como advertí) lo que viene es risa para rato. No encontré mejor manera de presentarlo; lo moldeé a mi modo y esto fue lo que salió: carisma advenido en mis propias concepciones humorísticas pero, realmente, verídicas e imparciales. El reportero Heartbolt hablando sobre peligrosas tierras desconocidas.

Asia es un continente peculiar en todo el sentido, créanme. Y si queremos buscar a los países más extraños del mismo, te toparás con esta nación archiconocida por todo buen hijo de vecino: Japón. Si a primera vista los tíos comen peces venenosos, hombres haciendo cosplay (disfrazarse) de Sailor Moon, chicas pintándose con escatologías en videos no aptos para niños… en la música los nipones no iban, ni menos, a ser iguales de repetitivos o “corrientes” que sus enemigos occidentales. No, señor, en Japón se labraron su propio estilo que, aunque venía 100% influenciado por los grandes europeos, calificaban de “único en el mundo”. En el Rock, género popular en la nación, tampoco se quedaron cortos ni perezosos. La música Rock y Japón han sido cosa que sólo los “entendidos” van a poder razonar sin dificultad; los nipones tienen a sus propios Beatles, Rolling Stones, Black Sabbath, Led Zeppelin, Judas Priest, Metallica y demás bandas, así es. Tienen a sus “dioses”, sus “guerreros”, sus “influencias” y sus “vendidos”, como toda buena nación que se autoproclame independiente y subsidiaria de sí misma. En el Metal, como evolución directa del Rock, también tuvieron su particularidad a la hora de formar bandas. Una de esas cosas tan reconocibles es el colocar TODOS sus putos nombres en mayúsculas (después dicen que no son ciegos, los cabrones). Ya sea ZARD, UVERWORLD o COLDRAIN, pero todo con las jodidas mayúsculas. Los subgéneros en este país tienen sus buenos exponentes: X Japan con el Heavy/Speed Metal como bandera, Fade como el Metal Alternativo, Zard con Blues/Hard Rock siempre presente y, por nombrar nada más, Buck-Tick con el Nu Metal. Otros nombres más underground como Church Of Misery cumplen el área de lo Extremo (Doom, Death, Black, etc.…).

Pero todo esto es sólo lo básico, lo fácil de asimilar. Ahora entra lo mórbidamente estrafalario y loco… una combinación de cosas que, según se vea, puede terminar ocasionando repelús en muchas y en muchos. La manera de percibir el Rock y/o el Metal en Japón ha ido sufriendo lo mismo que ocurre aquí en occidente. Muchos de los grandes nombres, a poco del retiro, junto a otras bandas reconocidas que no sacan material decente desde hace añares, son poco a poco llevados en una estela luminosa producida por los residuos “populares” de la nueva generación de agrupaciones/bandas que llegan fuertemente a la escena. Puedo ponerles muchos ejemplos de, más que todo, Inglaterra o Estados Unidos, países en donde, se supone, nació la mayoría de los grandes que ahora poco a poco se van retirando con sus buenos años encima. ¿Qué quedará ahora para el futuro? No lo sé, pero sí puedo decirles cuál es el "futuro-ahora" japonés: Babymetal. ¿Qué es, básicamente, Babymetal? Sencillo: un grupo de Metal. De un nuevo “Metal” llamado Kawaii Metal. Más allá de este extraño comienzo, explicaré de qué, se supone, va la onda de esta peculiar (MUY peculiar) agrupación.

En el año 2010 un joven de nombre Kei Kobayashi, tiene la magnífica idea de tomar unas jovencitas (en ese entonces, aunque no es que sean muy mayores tampoco) que practicaban el ídol Pop (El equivalente al American Idol y X Factor pero en Japón) y mezclarlo junto a su misterioso gusto por el “Metal de antaño”. ¿Resultado? Una banda de Pop japonés y Heavy Metal. En los tres años posteriores, mientras las chicas se graduaban de la preparatoria, se dedicó a entrenarlas subliminalmente (eufemismo de lavar el cerebro) con sus gustos musicales para que las chicas fueran conociendo poco a poco la verdadera música. Cuando varios espectáculos fueron dados, la prensa no tardó nada en pelearse para etiquetar (como si no tuvieran 50 años haciéndolo, los genios) el “true” género musical que hacían estas chicas.

-Es Speed Metal.

-No, me suena a Death Metal.

-Pienso que es Glam, mirad las pintas.

-Pues, ¡NO! Es la última gran invención del siglo: ¡Kawaii Metal! Así es, amigos periodistas.

Cuando se entrevistó finalmente a las chicas, después de un concierto bien “excitante”, una de estas sólo pudo esbozar levemente “Bueno, creo que nuestras influencias son Metallica, Iron Maiden, Judas Priest, Lady Gaga, Guns N' Roses, DragonForce, Slayer, Nightwish, Evanescence, Slipknot, Arch Enemy, Bring Me the Horizon y otras ahí”. Si bien las chicas no andan perdidas en ningún género, tampoco es que le inyecten a su “estilo” propio algo de identidad.

-“Es un poco de Pop, un poco de Metal, un poco de Tecno, un poco de Indie… ¿Qué más cojones quieres, eh?”.

Estas candentes jovencitas de cuero negro y minifaldas rojas no andan solas, no, señor. Ellas son la “imagen” de Babymetal. Tampoco es que hagan ridiculeces bajo Samples y cosas así, no. Pues, tienen a los verdaderos músicos detrás de ellas, tocando mientras estas se dedican a bailar y hacer piruetas cada una más simbólica y chistosa. Tres guitarristas, un bajista y un baterista son los que realmente hacen la cuestión. Encima, son de los que menos resaltan, ya que cada vez que salen a tocar estos tíos quedan opacados ante las tres muñecas que se roban todo el espectáculo. A veces (y sin sarcasmo), a los tíos no les apuntan ni los reflectores, quedando a oscuras y en una esquinita de la plataforma. Bueno, la vida no siempre es justa. Eso ya lo sabíamos de antemano.

Las frontgirls son tres, todas con seudónimos que van acorde con el nombre de su banda. Principalmente está Suzuka Nakamoto (Su-metal), una tía de voz mezzosoprano lírica (¿?) que se encarga de tomar el rol de cantante e imagen principal. Lo extraño es que esta chica, además de bonita, también ha colaborado con ROB HALFORD, en la entrega de los Alternative Press Music Awards en el 2016. Ver para creer, ¿ah? Sus otras dos amigas, Yui Mizuno (Yuimetal) y Moa Kikuchi (Moametal) son las que bailan y se encargan, ocasionalmente, de los coros junto a Suzuka. Otra cosa curiosa es que Mizuno tiene su propio proyecto paralelo titulado Black Babymetal, un grupo de Black Metal. Joder, se lo han currado las tres, ¿no? Definitivamente estas tías son todo un caso singular.

La portada induce a pensar muchas cosas. Por un lado, me parece bastante atractiva y misteriosa. Por el otro, para nada representativa y alejada totalmente de la realidad del producto. Pero dejaré el art del disco para que cada quien concluya lo que quiera. Sólo puedo avisarles de que, más allá de tres cosas, no encarna lo que el disco tiene dentro. Vayan como Dante a las puertas del infierno y compruébenlo ustedes mismos. Babymetal juega con nuestras cabezas, de nuevo.

Si todavía no se te ha revuelto la barriga debido a lo realmente inverosímil de la premisa de Babymetal, entonces prepárate para sentirte más confundido que Lemmy Kilmister en un convento de monjas o a los Manowar con camisetas de Lenny Kravitz. Señores, el álbum debut auto-titulado de esta banda es, de lejos, lo más bochornoso y desdeñoso que he podido oír en, no digamos el Metal, sino en la música. Babymetal es un viaje por lo más confuso, impredecible y raro del “Metal Japonés”. Y, antes de empezar con lo que puede ser una pesadilla o un gozo mórbido, le pregunto algo a nuestro compañero MarcosHead: Si DragonForce te parecen un invento de la China, pues… ¿qué carajos te parece esto? Luces, cámara, acción.

Babymetal Death se encarga de abrir el álbum. Inicia con unos efectos góticos y coros de iglesia, haciendo una atmósfera bastante profunda y mágica que dura alrededor de un minuto y quince segundos. La batería entra increíblemente potente junto a un bajo distorsionado al máximo. Una voz gutural y rasposa grita con desesperación “Babymetal Death!” varias veces. Una vez entra el riff principal, de alguna manera, te sentirás increíblemente encantado. Suena muy moderna la pista, pero, colegas, esto suena a DEATH METAL. Joder, pero es que del temita uno no se desengancha una vez oído. Potencia, rapidez y una lirica que narra la batalla entre la muerte y una guerrera del Metal. ”Death, Death, Death, Death, Death, Death” se enfrenta con una chica que batalla a punta de Metal contra la bestia nocturna. Fuera de coñas, la canción es increíblemente enérgica y le levantará la ceja de la sorpresa a más de uno, 100% seguro. Incluso posee un solo Death Old-School que te hace preguntarte mil veces “¿Esto no es Morbid Angel?” Es que los cabrones que la compusieron se llevan todas mis ovaciones.

Luego de un primer trallazo que anunciaba la segunda venida de Cristo, aparece un corte extremadamente distinto que parece más una pista de baile que alguna canción de Metal. Megitsune mezcla el lado más perturbador del J-Pop para combinarlo con la belleza del Metal. Si te detienes a escuchar la música, coño, te das cuenta de que es Metalcore, pero la voz femenina hace un contraste terrible, haciendo unos grititos en plan Immortal que probablemente dé más risa que miedo. Por poco y el tema no suena a Nintendocore, casi ná.

Gimme Chocolate!! aparece con una voz estilo Loquendo que nos pide una porción de nuestro chocolate, sea lo que sea “eso”. Bajo un ritmo Funk Metal veloz, las chicas cantan sobre el deseo de comerse un chocolate (¡!). Guturales que van y vienen y se mezclan con voces agudísimas, características del J-Pop. Sé que si le pego 40 escuchas más a la canción comprenderé el sentido de esta, porque uno termina más confundido que metalhead en concierto de Hello Kity. Incluso el solo de la canción suena a CHUCK SCHULDINER. ¡Jojo! Es que esta gente no se guarda es nada, compañeros.

Line!, probablemente el tema más Happy del disco. Percusión rápida y contundente, mezclada con un gutural extremo, pero todo eso opacado por sintetizadores agudísimos y voces, creo, increíblemente agradables que incluso rapean unos cuantos segundos tipo 50 cent (¡!). Gutural horrible es sucedido por un solo en plan Judas Priest, para después tomar matices extremadamente electrónicos y quizás fueron escritos para bailarlos en una discoteca, o qué se yo. Pero es que la canción tiene 1000 matices y todos varían entre lo Cannibal Corpse y lo Anime Fanservice de tercera.

Un riff parecido al de Enter Sandman da inicio a Akatsuki. De ritmo muy Heavy, pero la pieza resultar ser otro plato sampleado con muchísimos elementos propios de la electrónica. La canción se mantiene bastante variada y alegre hasta que sueltan un solo marca Helloween. Guturales se quedaron callados (los perros que gruñen mantuvieron sus bocas tapadas), para darle un aura feliz y agradable a la canción, a pesar de que la letra indicase otra cosa.

A la primera oída de Doki Doki Morning definitivamente te vas a quedar WTF de nuevo. Comienza como toda buena canción Pop del montón, pero después llega un riff thrasher y distorsionado, permaneciendo en batalla eterna con los sonidos agudísimos del sintetizador. Todo el tema se va entre riffs oscuros y voces infantiles y alegres. Por eso pregunto, ¿a qué monstruo se le ocurrió esto?

Onedari Daisakusen inicia igual que el primer tema, pero luego la canción adquiere un matiz netamente NU METAL. Las chicas rapean la mayor parte en plan Linkin Park, mientras que los efectos de sonidos góticos no acaban por aparecer en la escena. A muchos no les sorprenderá que el disco arroje una canción así, pues, ya venían mezclando más géneros que coctel de frutas. Que se aventuren con el Nu y riffs de pertenencia directa al estilo de Dimebag Darrell, sorprende menos que los fallecidos en telediarios.

Si todavía creías que el disco no podía desconectarse más de la realidad, pues te equivocaste. Song 4 es el más claro ejemplo de ser extraño dentro de lo extraño. Siguiendo los matices Nu y Groove de la canción pasada, se aumenta este estilo hasta el punto máximo de ser una combinación entre voces tiernas, riffs pesadísimos, guturales larguísimos, música de carrito de heladero y risas malévolas.

Pero lo hacen, gente, llegan hasta MOA206 con la desconexión del concepto Metal. Uki Uki Midnight es la máxima expresión del volar por el espacio hasta donde nadie te pueda alcanzar. Música distorsionada junto a Samples alegres y ternura eterna se fusionan para estallar en un midtime de DUBSTEP. Joder… pero, ¿enserio? ¡Tíos! ¡¡DUBSTEP CON METAL!! Creo que me han jodido completamente, lo han hecho. Pareciera que Suffocation, Skrillex, Lady Gaga y Manolo el del Bombo estuvieran jugando en una sala de mezclas. Definitivamente que me han ganado, Babymetal.

A los que disfrutaron de lo “hermoso” de los temas anteriores, se quedarán pasmados con Catch Me If You Can. Metal veloz y con tintes profundamente Death, pero siendo contrastado eternamente por voces ridículamente empalagosas en el más amplio sentido de la palabra. Algo en el tema me hace pensar que los cabrones metieron baterías programadas, no sé, me huele. Los últimos 30 segundos sí que son para hacer headbanging, pues, se lo ganaron. Pero, ¿es que nadie nota lo raro de todo esto?

Rondo Nightmare es un intento de parecer Iron Maiden, David Guetta, Tupac y Madonna, pero tocado todo como el culo y con mucha gracia, dicho sea de paso. Ya a la altura que vamos, y con cada una de las tonterías y chulerías que vienen soltándonos, la canción termina siendo un mero relleno más que evidente. Monótona y lineal, pero bueno, no se puede cambiar.

¿Se puede pretender ser cenicienta y Anal Cunt a la vez? Babymetal pueden ser de todo, colegas, y en su penúltimo tema (oficial) no iban a perder la oportunidad de combinar 30 cosas inconexas con su música. Headbangeeeeerrrrr!!! es locura y perdición absoluta, aunque es un experimento que, irónicamente, repele a amantes del Metal Extremo y niñatas poperas. ¿Entonces cuál es el punto de la canción? Quizás esa sea la misma pregunta de siempre. Aunque el riff no esté nada mal, no me provoca hacer headbanging este festival de locura.

La canción más larga del disco es precisamente la última, y es, irónicamente, la más imprevista. Ijimi, Dame, Zettai combina Power Metal, Heavy, Speed con la infalible formula del J-Pop. Mientras que la música pretende dar miedo y perturbar a cualquiera, las voces siguen dándole un aire digerible y apasionante a las canciones. A pesar de no profesar mucha simpatía por la pieza, admito que posee uno de los solos más espectaculares que he oído por ahí. Quizás un punto fuerte es el control que lleva el grupo en conjunto, a pesar de los constantes cambios y las mezclas eternas de locura y ambivalencia por la misma referencia.

La Deluxe Edition contiene dos canciones extras: Road Of Resistence y una supuesta versión en vivo de Gimme Chocolate!!. La primera tiene un aire bastante Iron Maiden, pero demasiado recargado, siendo una pista más del repertorio DragonForce. Aunque suene extraño, la canción termina siendo bastante mejor que la gran mayoría de lo que ofreció el disco en su versión oficial. La voz de Su-Metal no es tan infantil o ridícula como en veces anteriores, sino más “juvenil”. La versión en vivo es exactamente la misma de estudio, sólo que se le agregó efectos de un concierto en vivo para aparentar unambiente y tal. Nada extraño en el gremio, Live Undead y los lados B de los primeros sencillos de Metallica ya hacían uso de la misma cosa. Aunque también parece ser que la canción sí fue grabada en vivo, pero hacían playback, una de dos.

Para ser sinceros, el disco es increíblemente difícil de desmesurar para un análisis objetivo. Por un lado, hallamos a grandes músicos y gente profesional tras los instrumentos, pero el resultado final no es realmente productivo ni le hace justicia al trabajo de estos hombres. Hacen un muy buen Metal, pero los sabrosos riffs y la excelente coordinación se ve siempre contrastada con sampleos Happy y, encima, con demasiados elementos procedentes de la EDM (Electronic Dance Music).

Pero si me preguntan, los problemas del disco empiezan antes de siquiera grabar las canciones. El Metal es un género que se puede prestar para hacer muchas fusiones debido a lo práctico que es en sí mismo. Se puede mezclar con música clásica, Funk, e incluso Rap para hacer nacer otros subgéneros, pero la calidad de estos está determinada principalmente por la banda que hace la música. El J-Pop y el Metal son dos cosas que muy difícilmente al combinarse hacen una buena fusión. El J-Pop no dista nada del Teen Pop americano, basándose principalmente en fondos electrónicos repetitivos y, generalmente, letras poco originales. Elementos del Metal pueden engrosar un sonido, mientras que este se mantenga como es y las voces infantiles (y generalmente odiables) del J-Pop sean suprimidas por gritos más rasposos y profundos.

Otra cosa importante que debo destacar, tristemente, de manera negativa es el intento por tocar varios palos dentro de una misma composición. No entiendo por qué si inician con un supuesto Death Metal tengan que intercalar “ruiditos” electrónicos, o por qué empezar con un riff bastante pesado y luego convertirlo en un jugueteo de Dubstep. O, mi duda más existencial, ¿por qué meter Heavy Metal, Metalcore, Nu Metal, Thrash y Power en un mismo disco? No pido que la experimentación no sea utilizada, o no tenga el álbum un espacio para hacer algo de Avant-Garde, pero demasiados efectos especiales y demasiadas cosas no relacionadas con el Metal se mezclan con el concepto original y, de muchas maneras, arruinan la belleza inicial de una pieza. No es que las tías canten como niñas o que bailen y salten, sino que un fondo electrónico… un sonido claramente Metalcore… ultra guturales… líneas Funk… para mí no funciona.

Puntuar esta placa me ha costado muchísimo. Luego de varias oídas, mi percepción sobre el plástico poco ha variado. Si se hubiese mantenido en la brecha del primer tema (excelente trallazo, por cierto) y con 10 temas cuando mucho, hubiesen sido cinco cuernos. Cuatro cuernos si la coordinación entre géneros y la música no fuese tan disonante y discordante, arruinando muchas veces cada canción. Tampoco puedo ponerle un cuerno porque me parece infravalorarlo y no resaltar los puntos fuertes que tiene el álbum (que no son pocos). Por lo tanto, luego de decidirme, esta placa se lleva 2 cuernos. Más bajos que altos, pero es lo que, para mí, se merece. Si a alguien le parece de 5 o 1 cuernos, perfectamente lo entendería. Este álbum tiene pinta de que, o te gusta o lo odias. A pesar de que yo esté más cerca de lo segundo, no puedo caer en descalificativos tontos sin explicaciones. 2 cuernos, que significa “regular”, es lo que para mí vale este Babymetal.

PD: ¿Alguien me puede explicar por qué METAL HAMMER votó a este disco como el MEJOR ÁLBUM del siglo XXI? Se abrió la caja de Pandora, colegas, se abrió.

Nakamoto Suzuka (Su-metal): Voz principal.
Yui Mizuno (Yuimetal): Coros, baile.
Moa Kikuchi (Moametal): Coros, baile.
Takayoshi Ohmura: Guitarra líder.
Leda: Guitarra rítmica.
Mikio Fujioka: Guitarra de apoyo.
Hideki Aoyama: Bajo.
Yuya Maeta: Batría.

Sello
Toy's Factory