Attila - Rolling Thunder

Enviado por Bloodbath el Sáb, 11/08/2012 - 20:45
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1. Turn Up The Power
2. Urban Commandos
3. March Of Kings
4. Defcon 1 / Thermonuclear Warrior
5. Rolling Thunder
6. Wild
7. School´s Out (Alice Cooper cover)
8. Chains Around Heaven
9. Tryst

Si hay un Power trío metálico caracterizado por entrar a matar y morir en el intento, bien podría llamarse Attila. Me refiero a los “guerreros termonucleares” de New York, músicos portadores de una imagen bastante peculiar, muy en consonancia con el enfoque de su trabajo. Surgieron en 1983 y desaparecieron rápidamente, como un halo de radiactividad. Convivieron con Raven, Anvil, Exciter o Venom, grupos con los que podía existir alguna analogía, pero nada más lejos de la realidad. Los créditos de su primer y único larga duración, comienzan así:

THE DECLARATION OF WAR
“The Year 1945. The Dawn of Civilization. The United States dropped the atomic bomb on Hiroshima. Mankind had entered a new age”.

Después de un buen tocho de letra contenido en tres párrafos (y que ahora obviaremos), el texto concluye:

“For I am the Future. The Thermonuclear Warrior.
I am Attila. © John DeLeon / January 1986

Fue sobre 1987 cuando los descubrí, por la radio. Sonaba su himno "Urban Commandos". Un medio tiempo en onda Heavy Metal con sabor Thrash, (por su guitarra afilada y machaca cerebros), amparado por una base rítmica sólida como pura roca. Tres demos constaban en su haber antes de lanzar "Rolling Thunder", grabado en Los Pyramid Sound Studios con Alex Perialas a los mandos. A pesar de ello, el album debió pasar sin pena ni gloria (en medio de “Reign in Blood”, “Master of Puppets”, “Turbo” o “Somewhere in Time”). Pero contó con un buen elenco técnico, siendo hoy objeto de auténtico culto para los que valoran las propuestas con sello propio y calidad. Y siempre teniendo muy en cuenta el hecho de que estos tres personajes de nuclear calaña, no disimulaban en absoluto las influencias obtenidas de Judas Priest (principalmente) en algunas de sus canciones. Aunque indudablemente, por el sonido y otros aspectos... el resultado es muy distinto. Lo que aquí toma forma no es más que un grupo haciendo metal. Simple, sin complicaciones, pero del bueno, aunque lejos de la estela de los sacerdotes, por si quedan dudas en el aire. Y no se trata de comparar a Attila con los gigantes recién mencionados, simplemente dejar claras algunas de sus evidentes influencias para hacerse una idea de lo que aquí se fragua, o más bien, desde qué base partimos.

Por aquel entonces, conseguí la grabación en cassette, mediante un colega que compró el vinilo (a Europa llegó mediante Roadrunner Records), y en mis escuchas diarias Attila se codeaban de tú a tú con los mejores Maiden, Kiss, Sabbath, Priest o los propios Slayer, Sodom, Bathory, etc. Salieron a la luz en pleno apogeo metalero. Compitiendo con todos esos monstruos consagrados. Portaban un punto "radiactivo" latente en su sonido (y en su efectivo logotipo), que quizás los hacía desmarcarse de otras bandas, para bien o para mal. A día de hoy, tal vez puedan considerarse una banda de punto y aparte, una joya perdida en el tiempo. A principios de este año pude hacerme con una copia original de la edición americana en CD (Shattered Records, PAL-1216)). Algo que jamás imaginé ni en mis mejores sueños, precintado y nuevo como los chorros del oro. Lo conseguí por Internet, en una pequeña tienda italiana. No había más. ¿La última de las copias de “Rolling Thunder”?. Para este menda, esa posibilidad era una alegría añadida. Es decir, triunfante total. Precio de risa, 12 lereles (y ahora me consta que lo hay más barato, todavía...).

El trabajo se abre a toda mecha con "Turn Up The Power". Ritmo demoledor, onda speed, base machacona con sonido añejo, caliente. Forma de cantar sin titubeos, directa al grano. En el puente que precede a cada estribillo percibimos esos coros abrasivos que harán presencia bien dosificada en toda la obra, en su sitio. Un solo de guitarra de John DeLeon (principal compositor del disco), influído sin duda por el mejor Glenn Tipton en "Screaming for Vengeance", pero más ácido. Velocidad y peso, con esos cortes onda NWOBHM, marcando el ritmo sin romperlo jamás, fluído. Es un muy buen comienzo para un disco de caña.

Continúan con "Urban Commandos", Heavy Metal sin contemplaciones, donde la voz brilla por la métrica, forma de recitar… se adivinan influencias Halford, pero que con el timbre de Vincent Paul suenan completamente originales. Y es que el amigo "Vicente" no es ni siquiera la sombra del Metal God (ni lo pretende, por suerte), pero su voz destila ciertos ecos del master Rob, en cuanto a registros graves y medios, sobre todo en la modulación de algunas frases. Una voz que encaja como un guante, con melodía y fuerza, que cubre todos los recovecos de este "Trueno Rodante" (sumado a que ejecutando el bajo, el músico es efectivo como una apisonadora). Subida de un tono para el puente post estribillo, y nuevamente otro tono arriba para plantear la base del solo.

“March Of Kings” se abre con la única colaboración del disco, mediante una intro con teclados, en plan sinfónico, sencillo y muy ambiental, para de repente dar paso a un medio tiempo inesperado, abrasivo, rasgueado contundente sobre una base de hormigón armado. Cabalgada con ciertos aires “maidenianos” pero con sonido y efecto mucho más peligroso, como un filo rasgando carne. Los teclados continúan durante todo el tema, discretos, ofreciendo un aire épico, y en ningún momento entorpecen esta marcha gloriosa. Es más, imprimen categoría. Un ritmo marcial despide el track, sobre la caja y el bombo, lineal, hasta morir con un cierre realizado por toda la instrumentación.

Y el inicio de un tam tam demoledor (timbales en compulsivo ataque) nos advierte del peligro, se trata de "Defcon 1/Thermonuclear Warrior". Intro de aviso nuclear y tema, a bocajarro. Aquí pensamos en la portada del disco, firmada por Ricky Duburke (con la participación de tres personas más para su diseño). Mediante un montaje algo cutre, casi infantil, conlleva un punto freak inevitable, muy de cómic. Pero resulta efectiva por no dejar dudas acerca de la temática de la banda. Que cada cual que juzgue por sí mismo. Sin embargo, aunque este plástico se merecía algo mejor, el concepto es bastante original. Comienzo de guitarra, riff certero, entra la banda y cañonazo al canto, speed de guerra, el himno del guerrero termonuclear, una de las joyas de este trabajo. Buenos apoyos, cortes y arreglos de bajo y batería, ejecutados finamente por dos animales de cuidado. Quizás las referencias a Exciter, (en cuanto a Power Trío) pudieran salir a la luz, pero no sería más que un simple destello, esto es otra onda. Es en este punto, donde se cierra la cara A (en ese vinilo del que no dispongo) cuando uno se da cuenta de que a pesar de las referencias que bien podían atribuirse a Attila, esta banda mantenía un sello personal, pues mediante el viaje sonoro realizado hasta aquí logran introducirnos en su universo particular, que no consiste más que en dar caña metálica hasta la médula.

La cara B, tema 5 del CD, abre arrasando con "Rolling Thunder", su tema título. Continúa la estela del tema anterior en cuanto a velocidad y fiereza, sin embargo los coros (más bien voces dobladas, casi recitadas, alejadas) del pre-estribillo, generan un nuevo interés, musicalmente hablando, otro estado de ánimo. El solo de guitarra es una puntada perfecta para la ocasión. Incluso el tema, recuerda ligeramente a los tiempos de “Show no Mercy” (Tormentor), tanto por su estilo en fragmentos del solo como en la sonoridad de ciertas partes. Vamos abarcando en cuanto a influencias.

Y el ataque continúa, más rápido todavía, cual "Fast As A Shark" particular, con el track "Wild". El título lo dice todo. El resto, unas estructuras particularmente simples que funcionan a las mil maravillas. Una línea juguetona de bajo, da paso a melodías dobladas de guitarra que culminan en una sola voz, retorcida, cerrando su oportunidad para dar paso a un fugaz pero efectivo juego de base entre bajo y batería. Power, Speed, Heavy, que más pedir a un grupo que en 1986 cumplió con creces... pues aún no terminan las sorpresas.

"School´s Out", tema interpretado originalmente por Alice Cooper, es abordado con respeto y muy buenos resultados. Un doble bombo certero da paso a la estrofa, en un cover más que digno y profesional, donde la batería juega un papel importante. Coros lejanos, infantiles y efectivos, en el estribillo: "No more pencils, no more books, no more teacher's dirty looks, Out for summer...", etc. Buena baza, jugada solvente y refrescante a estas alturas del disco, pero sobre todo, sorpresiva, en este gran trabajo de Heavy Metal.

"Chains Around Heaven", podría evocar perfectamente a los Mötley Crüe de "Theatre Of Pain", una especie de “Keep Your Eyes On The Money”, pero con más tralla. Y los más avezados, tal vez logren ciertas discernir similitudes con “Devil´s Child”... eso sí, bien disimuladas. Onda vacilona, divertida. Una chispa de alegría frente a la relativa oscuridad ofrecida hasta el momento. Destacar de nuevo el trabajo de A.T. Soldier en los parches, por su contundencia, en un tema que sin pretender ser nada de otro mundo, cumple con creces al equilibrar de alguna manera este conglomerado de canciones, demostrando que los guerreros termonucleares abarcaban bastante terreno al portar influencias hard rockeras, muy bien contenidas dentro de los límites de su propuesta.

Por fin, la canción que considero como “joya del disco”. Un corte que se introduce mediante mecanismos robóticos (otra vez Priest), y con un riff copiado directamente de "Victim Of Changes", así de claro. Pero con su propio toque, con suficientes pequeñas pinceladas como para diferir de la (posiblemente mejor) canción del sacerdote. Si, aunque "Tryst" pueda parecer poco original, no es posible dejar de escucharla... es hipnótica, atrapa sin remedio. Me imagino a Perialas en el estudio flipando como un enano… cómo algo tan simple puede ser tan efectivo. Magia. Dadle volumen. El solo recuerda esta vez al hacha fundador de Judas, a palancazo limpio (vamos, que la tostada se reparte). Y ya en la cumbre, continúan con una parte instrumental de bajo y batería con apoyo de guitarras, cuyo desarrollo nos lleva a desembocar, sin remedio, en el fin del tema, mediante una subida de intensidad cargada de tensión. Además, casi sin darnos cuenta, el "Trueno Rodante" ha parado sus motores, llegando a destino. Intenso trabajo de una banda más que efectiva. Heavy, Speed, Power, Hard... todo esto y más tiene cabida en la propuesta de Attila. El sonido, la mezcla, es algo difícil de comparar con nada, extraño, entrañable, muy afilado, directo y conciso. Auténticos. Le otorgo 4 cuernos con la cabeza... pero 5 con el corazón.

Attila, una banda a la que admiro profundamente, aunque sea por esta rareza de culto. Música metida en mi tuétano desde pasada la mitad de los años 80, de forma irremediable.

Vincent Paul: Bajo, voz
John DeLeon: Guitarras, coros
A.T. Soldier: Batería, coros
Vincent Cinquemani: Músico invitado. Teclados en “March Of Kings”

Sello
Shattered Records