Astral Doors - Black Eyed Children

Enviado por Marcapasos el Dom, 30/04/2017 - 20:58
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1. We Cry Out (04:36)
2. Walls (04:12 )
3. God Is the Devil (04:56)
4. Die on Stage (05:06)
5. Tomorrow's Dead (04:58)
6. Good vs Bad (04:29)
7. Suburban Song (05:06)
8. Lost Boy (04:47)
9. Slaves to Ourselves (04:21)
10. Black Eyed Children (08:45)

*Bonus track*

11. Jesus Christ Movie Star (04:24)

Hace no mucho la banda sueca Civil War anunciaba la salida de su vocalista Nils Patrik Johansson, todo un artista de gran reconocimiento en el feudo y, seguramente, lejos de querer minusvalorar el trabajo de los ex–Sabaton, la principal razón de su éxito.

Pero no hay nada que pueda apartar a Nils de su trabajo para con la música, y quienes gustamos de su labor bien sabemos que siempre hay un sitio para él en la que es su banda por excelencia y con la que más congenia en cuanto a estilo y afinidad con sus compañeros integrantes, Astral Doors, a los cuales, desde hace rato, se les echaba en falta un nuevo disco que relevara a aquel Notes from the Shadows que, ciertamente, estuvo bastante bien.

Ha sido justo en este panorama, meses atrás, cuando la caballería astral sueca anunciaba el esperado nuevo disco, Black Eyed Children, su octavo lanzamiento de estudio en el que encontraremos diez tracks con los que se condecoran los 50 minutos que dura el trabajo (55 minutos si contamos el undécimo track disponible en la edición limitada, también lanzada por Metalville) y una buena, oscura e interesante portada que, por alguna razón, me recuerda a la de Scary Creatures de Brainstorm. Además, la alineación esta vez cuenta con la novedosa inclusión de un nuevo miembro, Mats Gesar, quien ejercerá de guitarrista codo con codo junto a Joachim Nordlund.

Como gustoso seguidor de Astral Doors, este nuevo trabajo hace surgir ideas encontradas, algunas de cal y otras de arena. Ante todo, dejar claro que se trata de un disco de Astral Doors con todas las de la ley, no hay trampa ni cartón por ningún lado, estamos ante un disco de Heavy Metal con orientación setentera (esta vez algo más subordinada al estilo moderno más preponderante) consistente y sólido, como ellos siempre nos han tenido acostumbrados, vaya. Pero, por otra parte, pasa que, al igual que ocurre con otras bandas, Astral Doors juegan en un estilo de fronteras muy delimitadas, de ideas fijas (que no poco creativas, aquí hay ganas y esfuerzo, se nota), lo que conlleva a que gran parte de la propuesta a escuchar suene, prácticamente, a mucho de lo ya aprehendido anteriormente, séase, en Black Eyed Children no vas a encontrar nada nuevo, nada que no hayas oído antes en sus mejores obras. Aquí hay lo que hay, y, si estás familiarizado con su discografía, el paseo puede tornarse algo automático y predecible.

También hay que decir que el presente álbum va mucho más allá de LP’s menos sustanciosos de la banda, como el huraño Requiem of Time o el simplón Jerusalem, y que, además, gana enteros con cada escucha que a bien se le preste. Prueba de ello es el track inicial We Cry Out, la cual pone las cartas en la mesa desde el primer momento, siendo mejor de lo que parece en primera instancia si se insiste y se rebusca un poco lo que hay entre riffs, solos, redobles de batería (totalmente enérgica en temas como Good vs Bad) y las notas erguidas en el estribillo.

De verdad, para qué negarlo, Nils P. Johansson eleva con gracia y elegancia cada uno de los temas, dando rienda suelta a los diferentes tonos a los que es capaz de llegar, desde los más dulces y reminiscentes de Dio (como se muestra en God Is the Devil y la profunda Tomorrow’s Dead, gran tema éste último, sin duda) hasta los más afilados y tonificantes, como ensambla en The Wall (un tema con mucha garra, valga apuntar) y en la puntera y salvajemente rockera Die on Stage, la cual, por su intro de teclados, surge como una hermana menor pero eficiente de Evil Is Forever.

Otros buenos momentos los encontramos en la distintiva Suburban Song (tal vez donde más se percibe el enfoque Rainbow característico de Astral Doors), la pegadiza y llevadera Lost Boy y la sorprendente Slaves to Ourselves, una canción electrizante que maneja teclados más orientados al puro Power Metal, respaldando los guitarristas con fuerza de Heavy Metal, y un gran sentido épico.

Por lo general, satisfactoriamente cunde el trabajo, aunque no todo ha salido a pedir de boca, y es que si hay una decepción ésta se encuentra en la última pista, en el tema homónimo, Black Eyed Children, ocho minutos en los que la banda podría haber estirado más la fórmula de una composición de éstas extensiones, y no simplemente un alargamiento sin más de la tónica de siempre. Una pena, ocho minutos de canción son capaces de dar más cancha que esto.

Black Eyed Children no es la mejor opción para aquellos que busquen embarcarse en viajes novedosos, diferentes e innovadores. Para escuchar algo que te habra los ojos y nuevas formas de ver hasta dónde puede llegar el Metal de hoy en día hay muchas bandas que descubrir en el mercado actual, pero no así en lo nuevo de Astral Doors, y ese es, de lejos, su gran talón de Aquiles, ese déjà vu del que tanto le cuesta soltarse.

Mirando la otra cara de la moneda, no hace falta aclarar que esto es Heavy Metal bien hecho, con mucho trabajo por detrás y muy pulido. No es Evil Is Forever, ni es tan técnico como Astralism, pero es fiel a sus intenciones y a su estilo, y agradará sin duda a los seguidores acérrimos del grupo. Incluso podemos sondear aún más la óptica: ¿te gustó Notes from the Shadows? Abre las puertas de Black Eyed Children, muy difícil es que llegues a arrepentirte.

Tres cuernos medios (7/10) se ajustan muy bien a lo nuevo de Astral Doors. Material con sus cuantiosas fortificaciones, tal vez no será lo más recordado al concluir 2017, pero, a fin de cuentas, un material meritorio y recomendable.

Johan Lindstedt / Batería
Joachim Nordlund / Guitarra
Jocke Roberg / Teclado
Nils Patrik Johansson / Voz
Ulf Lagerström / Bajo
Mats Gesar / Guitarra

Sello
Metalville