Asphyx - Asphyx

Enviado por MetalPriest el Mié, 27/05/2020 - 11:31
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1. Prelude of the Unhonoured Funeral
2. Depths of Eternity
3. Emperors of Salvation
4. 'Til Death Do Us Apart
5. Initiation into the Ossuary
6. Incarcerated Chimaeras
7. Abomination Echoes
8. Back into Eternity
9. Valleys in Oblivion
10. Thoughts of an Atheist

Por alguna razón, existe la costumbre de escuchar “lo clásico” de las bandas míticas, sobre todo en el Death Metal. Si digo Entombed, tú me dirás Left Hand Path y Clandestine, si menciono a Grave, pues Into The Grave ¿Deicide? Pues el debut y el Legion… y, por supuesto: si se menta a Asphyx, ahí van de carrerilla The Rack y Last One On Earth. Todos pecamos de esto en mayor o menor medida, sobre todo porque nos gusta priorizar el tiempo y… ¿para qué “perder el tiempo” en discos que no son clásicos cuando hay un montón de ellos por ahí? El razonamiento es lógico y defendible, pero como todos los criterios… dista mucho de ser infalible.

Respecto a los holandeses Asphyx, por alguna razón se olvida bastante su catálogo global, cuando para mí al menos es un excelente ejemplo de discografía sin a penas bajones o irregularidades. Y es algo con mérito añadido, porque pocas bandas tuvieron cambios de alineación tan serios como esta. Tanto es así que su tercer álbum, irónicamente titulado como la banda y continuador del mítico Last One On Earth, solo comparte a Eric Daniels con este. Una locura, ¿eh? Por alguna razón, Martin van Drunen se iría al poco de grabar el Last One y lo sustituiría Ron van Pol, quien había puesto bajo a dicho álbum como “músico de sesión”. También por alguna razón, el clásico bataca Bob Bagchus se ausentaría efímeramente para este trabajo y lo sustituiría Sander van Hoof. A decir verdad, el único miembro original de la banda que tenemos aquí, es Tony Brookhuis, quien se limitó casi únicamente a añadir los solos de guitarra (como músico de sesión además). Un caos, vamos… y hoy vamos a hablar del engendro salido de dicho caos: el Asphyx de 1994.

Como decía, la discografía de los holandeses es sólida y pocos “peros” se le podrían atribuir en lo musical, y en el caso de este Asphyx del ’94, no siento otra cosa sino sorpresa por ver lo bien que pudieron mantener la esencia clásica de la banda a pesar de semejantes bailoteos de formación. Cualquiera diría que tras la salida de van Drunen y Bagchus, la banda estaría condenada a bajar el nivel… incluso de perder la identidad que los caracteriza. Pero no. Asphyx siguen siendo Asphyx y el título de este álbum, por contradictorio que parezca, no es otra cosa sino una firme declaración de intenciones (y hechos). Porque en realidad, a pesar de las adversidades, aquí Daniels logra sacar la bestia del atolladero y encaminarla exitosamente al frente de batalla. Incluso van Pol hace un trabajo cojonudo en las voces, sin tratar de emular al inigualable Martin van Drunen. De hecho, diría que Ron recuerda más a Theo Loomans en su estilo de canto, aunque tampoco diría que suenen iguales. Casi que mejor digamos simplemente que Ron logra mimetizarse con la identidad de Asphyx sin escandalizar al respetable ni hacer que de esto salga una herejía.

Si tuviera que ponerle una pega a este álbum homónimo, quizá sería que para la propuesta que pone sobre la mesa (la de siempre, vaya) tal vez una hora de duración se antoje excesiva. Un servidor siempre será defensor del refrán de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, y aun así, he de decir que acostumbro a disfrutar con facilidad este trabajo íntegramente. Porque si bien es cierto que dura una hora, también es verdad que es una hora de Death Metal robusto, crujiente y fluido. Me explico:

El estilo prosigue donde The Rack y Last One On Earth lo dejaron, y además, la media de duración de las canciones se incrementa, demostrando (que no intentando) una maduración compositiva respecto a lo anterior. Por supuesto, no diré que el Asphyx sea mejor que sus antecesores porque… creo que no lo es, no al menos globalmente. Lo que sí que veo es que tiene ciertos detalles mejor logrados, y uno de ellos es el sonido y la producción, que resulta muy acertada para la propuesta de la banda. Por supuesto, aquí no nos toparemos himnos inmortales del tallaje de “Asphyx (Forgotten War)”, “The Rack”, “Last One on Earth” o “The Sickening Dwell”, pero cuidado: porque una cosa no quita la otra. En el homónimo del ’94 hay mierda de la buena, de la que solo los grandes pueden facturarse con tal naturalidad.

Ningún álbum que arranque con algo tan solemne y puto grande como Prelude of the Unhonoured Funeral y Depths of Eternity merece ser ninguneado, porque si arranca la cosa con este nivel… ¿qué se puede esperar de lo demás? Pues te lo que te puedes imaginar fácilmente: Puto death grumoso del más elevado nivel. Yo destacaría el break doomico de Emperors of Salvation con su consabido solo acompañado de las campanas de iglesia, también es muy parecida estructuralmente 'Til Death Do Us Apart, diferenciándose quizá por sus rítmicas (más abrasivas) y la presencia de dos pasajes solistas.

La mastodóntica suite Initiation into the Ossuary es una de las gemas de este disco; con sus casi diez minutos de death/doom y sutiles arreglos eclesiásticos. Y es que cuando digo que el tercer retoño de Asphyx es tan válido como los dos anteriores, lo digo muy en serio. Sé que dije que lo mismo carece de canciones a la altura de sus clásicos, pero buff… varias de las piezas que acabo de mencionar están cerca o al mismo nivel. Es más: Back into Eternity también se las trae y mucho. Es de esas piezas que arrasan con todo y no desmerecen en un solo segundo de lo que abarcan. La mórbida Valleys in Oblivion también sabe captar la atención del receptor por sus solemnes maneras y su lento desarrollo. Incluso podría ser un perfecto “ending” para este álbum, pero para bien o para mal, tras ella le sigue la re-grabación de Thoughts of an Atheist (del Enter the Domain del ’88). Esta canción, a pesar de no ser material nuevo, no deja de ser una pieza muy especial dentro de este decálogo; cargada de riffs rompe-huesos, quiebres naturales y un inicio agregado bastante bello para lo que es Asphyx.

Prácticamente he comentado todas las canciones (a excepción de dos), pero no es por ser un plasta. Hace tiempo que procuro no serlo. Si las he comentado, es porque me sale del alma hacer un énfasis en ellas. Porque son mierda de la buena. Forman parte de la excelencia dentro de la podredumbre. Y a todo esto, se une la fluidez que tiene el álbum y que mencionaba más arriba: porque hay una agradable continuidad de una canción a otra durante gran parte del trabajo. También están los pequeños arreglos de teclado y de coros de misa que tratan de dar un aire como de “rito”, muy eclesiástico y que mete bastante ambiente. Los ritmos están de puta madre, el bajo es audible e inspirado… y ¿cómo olvidar a Tony Brookhuis y sus solos de guitarra? Se nota que al tener un único trabajo para este disco se curró unas buenas solistas que aportan la hostia de magnetismo a las canciones. Luego está Daniels y sus pétreas rítmicas… pero creo que ya enfaticé bastante su excelente trabajo en su cometido.

Para mí la nota anda sobre el 8,75-9,25 según el día y cómo me levante. Pero para no pecar de “parecer un exagerado”, lo dejo en cuatro cuernos. Cuatro altísimos, eso sí.

Eric Daniels: guitarras y letras.
Sander van Hoof: batería.
Ron van Pol: voz y bajo.

Músicos de Estudio:

Heiko Hanke: teclados.
Tony Brookhuis: solos de guitarra e intro en track 10.

Sello
Century Media Records