Asfalto - Asfalto

Enviado por Midnight el Dom, 27/08/2017 - 14:40
3481

España, 1978. Una de las fechas más importantes en la historia moderna de nuestro país, muchos fueron los cambios que se sucedieron a partir de este año tanto a nivel político, como artístico o social, aunque todos ellos girando sobre un mismo eje, la libertad; libertad política, libertad artística y libertad social.

Si señores, 1978 fue el año en que la transición española culminó con la promulgación de la actual Constitución, lo que dio paso, entre otras cosas, al fin de la censura que afectó durante años al cine, la literatura y como no, a la música.

Fue una figura en concreto la que puso voz a tantos y tantos jóvenes (y no tan jóvenes) que habían estado esperando su momento y ávidos de rebeldía aprovecharon esta oportunidad para gritar a ritmo de rock lo que durante tantos años les habían hecho callar. Vicente Romero, nuestro Mariskal, después de sufrir el desinterés que mostraban las discográficas de la época por la música rock fundaba en 1975 la mítica Chapa Discos, que se convertiría en bandera de todas esas bandas de rock y metal en castellano que tantas alegrías nos dieron y que hasta entonces sólo eran bandas de directo, precisamente por la imposibilidad de encontrar un sello que aceptara grabar semejante material.

Hablar de Chapa Discos daría para un artículo aparte; Leño, Obús, Ñu, Barón Rojo, Panzer, Santa, Burning… son sólo algunos de los grupos apadrinados por éste sello, algunos de los cuales inmortalizaban así el alivio que les supuso poder hacer y deshacer lo que les viniera en gana en sus trabajos.

Durante sus primeros 3 años de existencia Chapa Discos solo había editado un par de recopilatorios, cuando en 1978 ocurre el milagro, Asfalto que por aquel entonces lo formaban Julio Castejón, Enrique Cajide, Lele Laina y José Luis Jiménez, llevaban tiempo recorriendo la Gran Vía madrileña con una demo bajo el brazo cuando finalmente Zafiro, dueña de la filial Chapa Discos, les otorgó 50 horas para que pudieran dar forma a su primer trabajo, haciéndose cargo de la producción el mismísimo Mariskal y Santiago Lardies como ingeniero de sonido quienes, aunque suplían su inexperiencia por el amor que habían depositado en dicho proyecto, no pudieron evitar que la lógica hiciera el resto, consiguiendo un sonido bastante pobre que se cebó sobre todo con las guitarras y la voz de Castejón.

Pese a ello el trabajo homónimo de la banda se convirtió en disco de culto y cosechó un relativo éxito entre la audiencia el año de su publicación, quienes acogieron especialmente bien canciones como Capitán Trueno, Días de escuela o Rocinante.

Personalmente la primera mitad del plástico me parece que está un paso por encima del resto, Ya está bien, con una base totalmente rockera pone voz a todas esas bandas noveles que se han visto con dificultades para salir adelante. Ya en esta primera pista queda patente el virtuosismo de los músicos que se dieron cita aquí, el solo de guitarra o incluso los malabarismos que se pueden escuchar con el bajo casi al final de la canción así lo atestiguan.

El caso de su segundo corte es cuanto menos curioso, Capitán trueno que tomaba prestada la travesera de Ian Anderson para quedar a medio camino entre un rock descafeinado y un pop resultón se convirtió en el mayor éxito de la banda, a pesar de que según los propios Asfalto era la que menos reflejaba el estilo del grupo, aún así fué single del disco y habitual banda sonora de las emisoras españolas de la época.

Ser urbano mejoraba la fórmula, entregando una de las primeras composiciones de rock urbano de nuestra historia, destacando las guitarras dobladas que llevan la voz cantante a lo largo de todo el tema dotando a la canción de una fuerza reveladora.

Con Días de escuela llega sin duda el mejor momento del disco, la letra en sí es todo un Nodo sonoro en clave reivindicativo, pero es que además está cantada con un sentir que pone los pelos de punta. Frases como La letra con sangre entra o Enseña a tu hijo a amar la libertad muestran no sólo la dureza de la infancia de tantos niños españoles que se vieron envueltos en un ambiente de posguerra en el que la escasez era mínimamente paliada por la “ayuda” que brindaba el gobierno americano en forma de leche y queso, sino que es un llamamiento a la razón para que no demos lugar a que se repitan situaciones como las vividas en aquella época tan sombría.

Todos los días bajo una potente base de rock setentero y con tintes que recuerdan a la popular canción de West Side Story, narra el día a día del enamoradizo Castejón y da paso a la canción más larga del disco, que con sus más de 10 minutos de duración Quiero irme - La huida abre la cara B del disco y es todo un ejercicio de rock progresivo con multitud de solos y un trabajo excelente tras los parches.

Le sigue la soporífera Rocinante, la cual tanto por su música como por su letra debe de ser espectacular si la escuchamos ayudándonos de ciertas sustancias psicotrópicas, a su vez La isla del amor destaca por sus solos psicodélicos y que bien podría ser abanderada del movimiento hippie que vio la luz más de una década atrás.

El punto final lo pone el tema El emigrante, unas guitarras acústicas, la voz de Castejón y algunos (pocos) arreglos de chelo, se embarcan en esta triste oda al exilio y despiden de esta amarga manera el trabajo del '78.

Tras la grabación de dicho disco Asfalto sufrió una crisis que a punto estuvo de acabar con la banda, debido principalmente a diferencias compositivas en mayor parte motivadas por el resultado del presente trabajo, marchándose José Luis y Lele, quienes fundaron a los también míticos Topo, pero la historia de Asfalto no terminó ahí, no para unos tipos que con el rock en la sangre han sabido aguantar el tipo hasta el día de hoy, convirtiéndose en la banda de rock más longeva de nuestro país.

Y es que cuando uno echa la vista atrás y es consciente de las dificultades a las que se tuvieron que enfrentar todos esos grupos que, de una manera u otra, iniciaron el camino que lleva hasta lo que hoy en día conocemos como rock duro, no cabe más que ponerse en pie y quitarse el sombrero, pues yo hoy me carcajeo de aquellos que, cual De Niro en su época punki, se visten de tipos duros y practican frente al espejo su mirada asesina cuando, en realidad, la mayoría de ellos ha nacido en una época y en un lugar en el que nuestros abuelos ya se habían encargado de dejar hecho casi todo el trabajo sucio.

A pesar de no ser un gran fan de esta banda, o más justo sería decir de este estilo, no puedo menos que reconocer la calidad, la historia y sobre todo las ganas que encierran estas 9 canciones las cuales convierte a éste trabajo en una obra a tener en cuenta y de obligada referencia cuando hablamos de rock en español, por lo que no cabe menos que otorgarle 3 cuernos altos para este trabajo que supuso la eclosión de todo un movimiento cuya cúspide se sitúa allá por el '82 gracias a la obra de aquellos hermanos madrileños que todos conocemos.

¡Viva el rollo!

Julio Castejón: Guitarra y voz
Enrique Cajide: Batería
Lele Laina: Guitarra y voz
José Luis Jiménez: Bajo y voz

Sello
Chapa Discos