Archspire - Relentless Mutation

Enviado por Junkhead el Jue, 26/07/2018 - 10:57
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1. Involuntary Doppelgänger (3:46)
2. Human Murmuration (4:12)
3. Remote Tumour Seeker (4:01)
4. Relentless Mutation (4:34)
5. The Mimic Well (4:04)
6. Calamus Will Animate (3:50)
7. A Dark Horizontal (6:11)

La escena de Death Metal moderno es un arma de doble filo, un “hit or miss” como dicen en inglés: de la misma manera que por un lado es un sinfín de pajas mentales infumables, por el otro salen productos de lo más impresionantes, discos que avivan la esperanza en el género y nos dan una más que alentadora imagen del panorama metalero. También es cierto que la sobresaturación es enorme, que mucho suena reiterativo y que los músicos de Death Metal ya no son mocosos que se las arreglan como pueden con power chords y tremolos en escalas cromáticas, ahora se tratan de muchachos curtidísimos en teoría que no ven la hora de prender el amplificador y mostrar todo lo que saben a una velocidad inhumana. Y si, de alguna manera tenemos que sacarle provecho a tantas horas practicando los deberes del conservatorio ¿no?

El problema acá radica en que al usar la técnica como algo primordial se deriva en un autocomplaciente e insoportable ejercicio de estilo sobre sustancia que a su vez provoca que todo suene no sólo igual sino que vacío y escaso de contenido. Si bien Necrophagist es a menudo señalado como el mayor culpable de esto, creo que nadie supera a Brain Drill como el más vivo ejemplo. Sus fans ya me dirán “no hay feeling, no hay atmósfera, no hay estructura, solo técnica, técnica y más técnica, porque en honor a su nombre, te están taladrando el cerebro”, y yo digo que de ahí yo no compro.

Tampoco es la idea ponerse a parir a estas bandas por adquirir un estilo determinado, pero de todos modos dejemos en claro que la técnica, cuando se fusiona con talento compositivo es igual a gloria. Bandas de la escuela más disonante y atmosférica como Portal o Ulcerate (hijos a grandes rasgos de Gorguts o Immolation), juntan una habilidad inhumana para ejecutar sus instrumentos con un buen hacer compositivo y el resultado es capaz de hacer cagarse de miedo al propio Satanás. Otros como los canadienses Beyond Creation (estos ya más melódicos y apuntando a movidas en onda Cynic, Atheist o Death era Human en adelante) han demostrado un buen uso de técnica y capacidad compositiva a partes iguales también con maravillosos resultados. Lo que nos lleva después de toda esta larga y ya a esta altura poco original introducción a los estrellas de esta reseña, Archspire.

Al igual que los ya mencionados Beyond Creation, Archspire son una banda oriunda de Canadá, tierra madre de agrupaciones importantísimas dentro de lo que es el Death Metal más técnico y enrevesado tales como Cryptopsy, Gorguts o los no tan mentados Quo Vadis. Siguiendo la tradición iniciada por Voivod de que aquella es una auténtica zona de científicos locos (sin olvidar claramente, al entrañable chiflado de Devin Townsend).

Antaño percibida por mí como una banda más de virtuosismo sin nada sustancial que ofrecer, Archspire supo callarme la boca el año pasado con este “Relentless Mutation”, al cual decidí echarle un vistazo en parte por el impresionante bombo y platillo con el que todos los sitios metaleros de internet lo promocionaban como la segunda venida de Jesucristo. El principal gimmick con el que consiguieron llamar la atención desde sus dos primeros discos (además de lo supersónico y técnico de la música en sí) es la inhumana performance de su vocalista Oli Peters, que escupe sus palabras a una velocidad incomprensible que descoloca y deja atónito al más ligero. ¿Es un gimmick?, ¿algo que busca llamar la atención apelando al shock fácil? Sí, pero la primera banda que no tenga uno, que tire la primera piedra. En todo caso, es de agradecer que estos tipos busquen llamar la atención con su música y no con atuendos ridículos y posturas que dejaron de dar miedo hace treinta años.

Volviendo a las voces de Peters (que cuando no es vocalista se dedica a hacer de troll en sus redes sociales… sí) podemos decir que lejos de quedarse como una mera curiosidad, llegan a adquirir un carácter rítmico alucinante, llegando por momentos a ser un instrumento de percusión más junto con la batería. Para muestra “Calamus Will Animate” (sin duda uno de sus momentos más celebres dentro del trabajo) o la sección media de “Human Murmuration” (atención alrededor de los dos minutos y medio). Imagínense a un Corpsegrinder con una sobredosis de Red Bull y un tono levemente más grave y más o menos tendrán una idea de que se trae Peters.

Los músicos tampoco se quedan atrás en la ejecución de sus instrumentos. Masturbación de mástiles a cargo de los guitarras Tobi Morelli y Dean Lamb, la hay, y mucha, para qué lo vamos a negar. Se respiran aires a Origin, Necrophagist, Obscura (y sí, a Brain Drill también) pero con un punto de sofisticación extra que incluye una sensibilidad melódica y una exquisitez compositiva dignas de aplauso. Hasta tienen momentos de tranquilidad y todo, saben cuándo bajar los decibeles y darnos un breve descanso para que observemos el paisaje antes de volver a la tralla que ya todos conocemos. Como muestra más evidente, el tema homónimo, que abre con una soberbia y sentida performance de bajo (a cargo de Jared Smith) que lamentablemente no tarda mucho en involuntariamente recordarnos el punto negativo (quizá el único pero no por eso menos molesto) de este disco: el sonido de las percusiones. Y es que toda sutileza o dinámica presente en dicha sección (impecablemente compuesta y ejecutada por otra parte) se ve estropeada por un doble bombo excesivamente sampleado y tan escandalosamente artificial que a uno le termina causando urticaria.

Desde ya avisar que ni siquiera "Relentless Mutation" se salva de este carácter estéril y casi drum machine tan común en las percusiones del Death Metal moderno. No soy ingeniero de sonido ni mucho menos, pero cuando un doble bombo en vez de sonar agresivo y pesado suena como la vibración de mi celular cuando me llega un whatsapp, mal vamos. La ejecución en sí es buena, Spencer Prewett no es un manco y sabe lo que hace, pero al parecer Dave Otero, productor de bandas como Cattle Decapitation (con las que también comete ese lastre de hacer sonar las baterías como máquinas de escribir), nunca falla en conseguir este tipo de sonido tan artificial y lo diré otra vez, estéril. En todo caso no alcanza los niveles de ridículez de Infant Annihilator ni tampoco termina opacando las indiscutibles virtudes que nos ofrece el álbum en otros aspectos exclusivamente compositivos y musicales, pero a más de uno, sobretodo al más purista, esto es una razón más que suficiente para pasar página, lo que es una lástima porque lo que hay acá no es moco de pavo precisamente.

“Relentless Mutation” es un disco bastante corto, siete canciones, treinta minutos y ahí nos vimos, cosa que por otra parte resulta lo más adecuado. Es una media hora muy sobrecargada en la que hay miles de matices por descubrir y un material totalmente aplastante, pese a las contadas calmas a las que hemos hecho referencia. Al ser un disco tan conciso, y -por qué no decirlo- bien hecho, es difícil y hasta innecesario sobreponer una canción sobre otra, gracias a la inexistencia de relleno y el montón de buenas ideas que desbordan por los cuatro costados. Por elegir una favorita, apuntaría a “A Dark Horizontal”, una buena síntesis de lo que ofrece “Relentless Mutation”, tema con agresividad, melodía (con algún toque Voivodesco metido por ahí), respiros muy contados y una actuación al micro impagable por Peters que hasta baja algún cambio para regalarnos un estribillo muy aprovechable.

Redondeando, uno de los lanzamientos estrella de 2017, el mismo año que vio nuevas placas de muchas vacas sagradas del género como Dying Fetus, Origin, Suffocation, Immolation y el –cumplidor hasta ahí nomás- regreso de Morbid Angel. Aún con todos estos acontecimientos mortíferos, Archspire supieron ofrecer la suficiente calidad como para no quedar enterrados en el olvido u opacados por tantas otras novedades de bandas clave en el movimiento, y eso no es poco.

Aquellos que estén más apegado a lo old school y consideren que el sonido de “Domination” de Morbid Angel ya se les hace demasiado procesado y moderno, abstenerse, pero quienes gusten del género en su vertiente más moderna y técnica y estén dispuestos a aceptar una producción que si bien es cristalina y nítida de orgánica no tiene nada, adelante y buen provecho. Cuatro cuernos que se lleva “Relentless Mutation”, una prueba más de que la técnica si es acompañada con buenas dotes compositivas puede dar a luz un trabajo impecable. Recomendado.

Oli Peters: Voz
Tobi Morelli: Guitarra
Dean Lamb: Guitarra
Jared Smith: Bajo
Spencer Prewett: Batería

Sello
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