Anthem - Gypsy Ways

Enviado por stalker213 el Vie, 09/04/2010 - 02:14
1499

Este mensaje va dirigido a todos los grupitos de Heavy Metal que no pueden evitar que el pasteleo (‘cheese’), el azúcar glassé y la pompita inunden sus composiciones:

“Diosssss… Si de verdad tenéis que sonar como unos jodidos pasteles: POR FAVOR, HACEDLO CON LA CALIDAD QUE LO HACEN ESTOS SEÑORES”.

El mensaje era ese. Y ahora, a por la review, que está dedicada a todos ellos y por supuesto, también a vosotros!

Formados en Tokyo –como la gran mayoria de bandas niponas que uno pueda echarse a la cara- ANTHEM empezaron a darle caña a esto del Heavy Metal allà por los albores de los ‘80, eso sí, siempre con un leve poso de cheese que, por descontado, jamás los privó de sonar como la enorme banda que fueron y siguen siendo (‘Black Empire’, Victor 2008).

Efectivamente, amiguitos… El cheese. El jodido cheese! Ese es el temita, cuando toca hablar de banditas como ANTHEM; Pero mucho ojo con la bandita… Antes que nada, por eso, os pediría que no malinterpretarais mis palabras, porque el término ‘bandita’ no tiene ninguna connotación peyorativa (en este caso particular) a pesar de que el sarcasmo o la ironía suelan impregnar mis reseñas. En este sentido, ‘bandita’ es un adjetivo afectuoso que yo suelo utilizar para calificar a bandas (o ‘banditas’ para el caso) que como ANTHEM, practicaban un Heavy pseudo-festivo, aunque con ingentes dosis de calidad y buen gusto compositivo, algo que por otra parte, es bastante común al groso de formaciones originarias del País del Sol Naciente.

Esto es así, amigos: ‘Gypsy Ways (Win, Lose or Draw)’ empieza con un rollo muy trepidante y tal (el guitarreo es intenso de veras), pero tan pronto como Morikawa abre el pico, aquí con lo único que está permitido brindar es con unas Fantas de naranja, lo pilláis? Ojo, que no es que la voz del palomo me disguste –antes lo contrario- solo que tiende a evocarme unos fantásticos triángulo de foiegras, sobrasada o Nocilla. La Fanta, por eso, es lo más importante. A poder ser de naranja, porque la de limón da ardor de estómago y tampoco es plan. En fin… Vuelvo al tema porque me desenfoco ràpido.

Claro, hombre! El cheese! Aquello que -raras veces- hace que una banda te pille por sorpresa (positivamente hablando) como es el caso de estos japoneses, o bien te produzca un hiriente escozor en el ojete. En el segundo caso, la lista se expandiría hasta las mismísimas nubes, pero vaya… no daremos nombres para no herir los entimientos de nadie.

Para que vosotros me entendáis: W.A.S.P. es el mayor exponente de que el cheese no es malo (después de todo) y de que –incluso- pueda llegar a ser, precisamente, lo que encumbre a una banda a lo más alto, solo que W.A.S.P. no son una bandita (Dios me libre), pero bueno… el ejemplo es bueno. Es bueno, porque ilustra ajustadamente lo qué quiero decir. La gran diferencia, por eso -y ahora me entenderéis- es que la música de Lawless tiene dos cojones como dos lavadoras, pero ojo, que también lleva una de cheese que te pesh!

Para que lo veais todavía más claro, os presento otro ejemplo: MÖTLEY CRÜE (ya desde sus inicios) tienen su dosis importante de cheese (demasiado quizás), pero eso sí, fracasan estrepitósamente en el mismo momento en que uno descubre como su música tiene menos bemoles que un esquimal en remojo. Mal asunto lo vuestro MÖTLEY CRÜE. No compro.

Y sigo, cerrando el tema: DAMIEN THORNE son otro ejemplo de rico cheese mezclado al 50% con dos cojonazos de miura, mientras que BON JOVI simbolizan todo lo contrario.

Me reengancho, como quien no quiere la cosa, a ‘Gypsy Ways (Win, Lose or Draw)’ y apunto directamente al solo criminal que levanta el vuelo en (02:51). Esto señores, es cheese de tomo y lomo, pero con una calidad tan exagerada que uno no puede sinó ponerse en píe y aplaudir; Temazo sin paliativos y a buen seguro: uno de los cañonazos de este ‘Gipsy Ways’. Señor Hiroya Fukuda, apúntese una.

Sigue ‘Love In Vain’ y nos mojamos las Ruffles en la Fanta, así como haciéndonos los interesantes. Mmm… Sabroso. El confetti es un componente peligroso cuando invade el pavimento, pero eso sí, a pesar de esos coritos almibarados, aquí lo que tenemos es a cuatro profesionales tocando sus instrumentos un rato largo. El break en (02:29) es otra joya; Señor Hiroya Fukuda, apúntese otra.

‘Bad Habits Die Hard’ y ‘Legal Killing’ pasan algo más de puntillas; la primera a medio tiempo y la segunda con algo más de brío, pero eso sí, con una solidez contrastada fuera de toda duda. Con ‘Cryin' Heart’ nos metémos entre pecho y espalda la Fanta que suma tres –que recordad, son más de las que nos permite mamá- bastante en la onda de los primeros HELLOWEEN post-Kiske (maestros reposteros del cheese). Ahora bien, con ‘Silent Child’ sí que ya empiezo a detectar algo sospechoso en el ambiente. Algo que, posiblemente, no necesitaba la fiesta, y es que alguien ha hecho la típica broma (de dudoso gusto) de cagar y no tirar de la cadena (todos conocemos esa desagradable sensación, no es cierto?).

“Siiiiiiiiiilent child, omae wa siiiiiiiiiiiiiilent chiiiiiiild…”

Bueeeeeno… tiramos de la cadena, abrimos la ventana (Fukuda echa algo de ambientador en 02:45), nos marcamos un paquete de galletitas saladas LU (qué ricas!) y aquí paz y después gloria! No, en serio, el tema no es tan malo como lo pinto, pero dejémoslo en que lo chavales se pasaron de misteriosos y trascendentales (ser japonés también tiene estas cosillas, no?). Si por lo menos se hubieran dado algo más de caña, pues igual pasaba, pero resulta que no.

’Midnight Sun’ y sobretodo ‘Shout It Out!’ vuelven a darle un tonito interesante al disco. ‘Shout It Out!’ –aparte del título- se da un aire a los KISS del ‘Asylum’, y la verdad: no suena nada mal. ‘Final Risk’ nos acerca ya al final y, básicamente, viene a resumir, por enésima vez, las mejores virtudes de la banda (qué rico chorus, amigos) como ya os dejaba entrever anteriormente. Nuevamente, ANTHEM ponen de relieve no solo que son unos músicos como la copa de un pino, si no que además son unos masters en la composición de coritos con azucar glaseado, así como de la construcción de los puentes que conducen a ellos. ‘Night Stalker’ cierra la fiesta, presentando ya de buen principio la guitarra más gorda y robusta de todo el álbum, creciendo -con muchas tablas- a cada segundo que avanza. Como es de costumbre, el combo Shibata&Ohuchi se muestra firme y cohesionado, aunque de nuevo es Fukuda el que se lleva los honores. No me olvido, por eso, del bueno de Yukio Morikawa que, al margen de ofrecer aquí la que es la interpretación más grave y calma del trabajo, remata una faena de altura aunque no se entienda una mierda de lo que larga (letras en japones, ya se sabe).

En síntesis: Esta reseña lleva mucha coña y algo de bilis –porqué no decirlo- pero, al fin y al cabo, sin la menor intención de herir o hacer befa de este pedazo de banda (canal y no objeto de mis comentarios), que muy a pesar de manejarse en los pantanosos terrenos del dichoso cheese, se regalaron en este año de 1988 con un tremendo Lp llamado ‘Gipsy Ways’.

Sí. Lo mío es el Grind, el Death rústico y el Thrash burrote de a palo seco, pero cuando se me ofrece un producto de esta calidad, no me duelen las prendas en reconocer la grandeza de una banda, aunque claro… son japoneses. Y es que si alguien es capaz de descubrirme una banda japonesa que apeste… Vaya, que le invito a una Fanta!

Justificado notable para estos ANTHEM (7.4)

Yukio Morikawa: Voz
Hiroya Fukuda: Guitarra
Naoto Shibata: Bajo
Takamasa Ohuchi: Batería

Sello
King Records