Annihilator - Remains

Enviado por Hawkmoon el Jue, 20/01/2011 - 01:00
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1. Trick and Traps
2. Murder
3. Never Forget
4. Reaction
5. Human Remains
6. I Want
7. Dead Wrong
8. No Love
9. Sexecution
10. Wind
11. Bastiage

1996 fue un año desastroso en la vida de Jeff Waters. Según ha manifestado en varias entrevistas, ese año, las cosas estuvieron más oscuras y duras que nunca. Jeff, que veía que con Annihilator no llegaba a la cúspide que creia merecer (y que, desde luego, se merecía), tenía que sumar ahora, a su alcoholismo galopante, el duro revés de un divorcio. Desde luego, las cosas no le iban nada bien al creador de maravillas como "Alice in Hell" o "Never Neverland". Nada, pero que nada, bien. Waters vivió en el mismo año, el fin de su relación matrimonial, la separación de su hijo, y el (cuasi) final de Annihilator. El canadiense, a pesar de ser todo un Metal God, estaba en su punto más bajo. Tanto anímica, como creativamente. Según sus propias palabras, él mismo era un despilfarro.

La forma de luchar, contra los problemas, de un músico, es bien sencilla: tocar música para sacar toda la mierda. Así de simple, y Waters lo tenía claro. Eso si, cuando tu mente está ofuscada, te sientes perdido, no tienes claro ni cuando es de dia ni cuando anochece, y a veces, no sabes ni como te llamas, lo que puede estamparse en disco, o bien es glorioso, o bien es una soberana mierda. El creativo en fase jodida, es un arma de doble filo, o bien crea arte, o bien crea mierda. Waters estaba iroso, fuera de sí, y encima, todos los miembros de la banda, simplemente, volaron de su lado. En la hora más oscura, el heroe de las seis cuerdas, estaba más asustado que nunca. Pero el buen metalero saca huevos de donde sea, y Waters, como metalero de pro, los sacó, los puso encima de la mesa, y se fue a un estudio (y él solito, a hacerlo todo: batería, bajos, guitarra y voz) a inmortalizar su pesadilla actual, su propia vida. "Remains" era un testamento. Un legado sonoro de un mal momento. Una jodienda hecha disco. A ello.

La portada, totalmente roja, y con el logo del grupo centrado, es de lo más sencilla, pero joder, a mí, particularmente, siempre me ha encantado. En una fila de cd's, el cabronazo llama la atención como ninguno. Si los Beatles tuvieron su "White Album", y Metallica, en el colmo de originalidad, parieron el "Black Album", no veo por qué razón, el Master Waters, no podía tener su "Red Album", faltaría más. Solo ante el peligro. Así se encontraba ahora el héroe de flequillo principesco y muñeca de acero, más solo que la una. Vamos a ver como se las apaña Waters. El hombre-orquesta, el hombre-guitarra. El Hombre que todo metalero querría haber sido. Almenos hasta 1996.

"Tricks and Traps", la primera canción en sonar, se abre con unas lineas de guitarra preciosistas, para ir ganando empaque y cojones, conforme avanza. Llama la atención el sonidazo de las guitarras, tan afiladas como de costumbre, y sobretodo se agradece, y mucho, el poso a lo "Never Neverland" del temazo, aunque eso sí, se observa la introducción de nuevas tesituras sonoras. Tema veloz, con mucha garra y más demostración portentosa y riffera de Waters, que canta, toca el bajo, la guitarra y la batería, como un jodido amo. Genio total. Annihilator es el ejercito de un solo hombre, y ahora, se nota más que nunca. ¿Quién necesita aliados cuando es Jeff Waters?. Brutal.

"Murder" (que suena tan trallera, como modernilla y vanguardista), "Never Forget" (con un poso rítmico-groovie, de ascendencia "Fear Factoriana"), "Reaction" (con más espíritu "Alice in Hell" del esperado, y con un estilo, a la vez, muy Exodus), y "Human Remains" (una vuelta de tuerca a su "Sixes and Sevens", pero bañada en un lago a lo "White Zombie" o "Ministry", que ciertamente le queda de lujo al tema) demuestran que Waters es un perro viejo, pero a la vez, un tipo que sabe que la nueva escuela tiene mucho que aportar. No hay como pescar en todos los mares, así sabes cocinar con todos los pescados del planeta. Cocinero de élite, el cabrón de Waters. Magno.

"I Want" suelta de la mano y se pone a correr, muy loca ella, para despistar y salirse con unas auras a lo King Diamond ("Annihilatorizadas", eso sí), en las guitarras, francamente molonas. Waters posee mucho carisma, y fuerza, en la voz, y queda perfecto como vocalista. Nadie conoce mejor las letras del grupo. Nadie mejor para cantarlas. Nadie mejor para escupirlas. Escupitazos de genialidad. De los que no importa que te den de lleno en plena cara. Trabajo impecable en la parte solista.

"Dead Wrong", "No Love" (tema que podría estar en el "Astro Creep 3000" de White Zombie, y que suena a dinamita y sabe a hierro oxidado), "Sexecution" (también con mucho toque industrialote, modernete y con una tendencia progresivista y ciertamente innovadora, almenos en el seno de Annihilator) y "Wind" (ente baladesco, rockero, potente, veloz, jazzístico, y mil cosas más) caen, una trás otra, y con asombro, nos deleitamos ante el nuevo caminar de Annihilator. Waters suena demoledor, moderno, con rabia (para parar cinco trenes en marcha) y aún así, suena como siempre: a puto genio. Madre mía, y que éste disco no pudiese tener ni tour, por falta de ventas y por que nadie le hizo ni puto caso. Que blasfemia, señores, que blasfemia.

Llegamos al punto y final del trabajo solista de Waters (que se llamó Annihilator por meras razones contractuales, la verdad sea dicha) y nos vamos a comer un bocadillo genial: "Bastiage". Riffs marcadísimos, una atmósfera, tan malsana como New Age, una cadencia bailable, y a la vez, no puedes parar de mover el cuello. Vaya mixtura, me encanta, eso sí, se nota que Jeff le daba mucho a la marihuana en el momento, huele a riffeo de fumeta (de ese a las cinco de la mañana, jejeje, lo que hace estar soltero de nuevo). Fusión bizarra, que funciona, y mucho, como cierre a un disco, tan extraño como magno.

Waters demostró, de nuevo, que sea cual sea la situación, incluso la suya, si se mete en un estudio de grabación, edita locuras, eso sí, locuras eternas y poderosas.

4 cuernos (bajos) para ésta rareza total, que fue injustamente castigada al ostracismo y al olvido, y que auna Thrash Metal, Speed, Rock, Metal industrial, poderío, y mil mierdas más, de esas que convierten, a Annihilator, es una de las mejores movidas del planeta Metal. Joyita total, rara, pero joyita. Pieza innovadora.

Jeff Waters es Dios, y su profeta son sus discos. Ni más ni menos.

Jeff Waters: Voz, guitarra, bajo, batería y programación.

Sello
CMC International