Annihilator - Annihilator

Enviado por Hawkmoon el Dom, 09/01/2011 - 15:42
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1. The Trend
2. Coward
3. Ambush
4. Betrayed
5. 25 Seconds
6. Nowhere to Go
7. The Other Side
8. Death In Your Eyes
9. Payback
10. Romeo Delight (Van Halen)

Annihilator llegaron al 2010 con más de veinte años a sus espaldas de buen Metal. Discos sagrados de nuestro rollo como "Alice in Hell" o "Never Neverland" siempre van a tener un lugar especial en el corazón de cualquier metalhead que se precie de tener buen gusto. La formación de Jeff Waters no tira jamás la toalla, y han pasado de todo (drogas, alcohol, peleas a hostia limpia en pleno tour, cambios de formación extenuantes, movidas discográficas, ventas paupérrimas...) para poder llegar a donde están, que aunque obviamente no es el lugar que realmente merecen (pues la genialidad de la banda canadiense merece, sin duda, primeros puestos en el reino), si que tienen un aura de clásicos totales.

A nivel personal, me considero un enorme fan de la formación (fueron de mis primeras bandas al entrar en el ilustre mundo del metaleo) y sigo cada entrega de Annihilator como si me fuese la vida en ello. Es cierto que desde que Joe Corneau se fue de la banda (trás el excelente "Waking The Fury", continuación molona al exitoso, en todos los sentidos, "Carnival Diablos") parece que Annihilator ya no atruenan tanto, y desde luego, la entrada de Dave Padden, como vocalista y guitarra rítmico, pese a ser un buen aporte, parece que queda como pequeñito frente al legado pasado.

Discos como "All For You", "Schizo DeLuxe" o "Metal", mantuvieron a Annihilator en la brecha de los tours, pero sinceramente, el poso Nu y Groove (sin mucha sal), unido a una especie de mensaje menos Thrash y más novedoso, nos dejó a los fans más añejos del grupo, algo tocados. Annihilator seguían dando directos acojonantes (me basta recordar como, aunque fuesen de teloneros, se comieron a bandas de mayor reconocimiento internacional, como Iced Earth o Trivium, frente a mis ojos), pero la chispa del estudio no era la misma que hacía unos años.

Jeff Waters, supongo que consciente de que el metalhead, fan de la banda, necesitaba de nuevo furiosos y cabalgantes riffeos, y entregas disqueras que valiesen la pena, se puso las pilas y le sacó punta de nuevo a su guitarraza roja. Padden y Waters, las actuales cabezas pensantes del combo, se pusieron a componer, y con miras al futuro, decidieron que lo mejor que podían hacer por el sonido Annihilator era destapar la caja de los truenos del pasado, aunque eso sí, con la ayuda del nuevo y cortante sonido que Padden trajo al grupo. Annihilator se iban a convertir en una nueva vieja banda, y los fans de siempre, almenos de antemano, ya teníamos una titánica erección. Ryan Ahoff fue contratado como batería y Jeff, además de hacerse cargo de las guitarras solistas, lo haría del bajo, y sin más, se fueron a estampar el disco. ¿Quieres saber si Annihilator mejoraron y volvieron a sonar con cojones de toro? Pues ven conmigo.

Una portada molona, totalmente "Evil Dead" (el mítico film de Sam Raimi), con el anagrama del combo canadiense estampado en la frente de una zombie (Alice ha pasado de todo, y ahora, la pobre se nos convierte en sorbecerebros, Waters no tiene piedad), ya nos anuncia que la mala baba y el mensaje oscuro vuelven por sus fueros, almenos de buenas a primeras. Annihilator murieron trás la salida de Corneau, pero ahora vuelven, y encima, como zombies malhumorados. Cojonudo. El título del disco, "Annihilator", esperemos, resuma perfectamente, lo que todos tenemos en el coco cuando pensamos en la banda. Llamar a un disco como la banda, cuando ya tienes una historia ejemplar a tus espaldas es toda una osadia, sin duda.

"The Trend", el primer zarpazo de la zombie Alice, nos da en plena yugular y nos deja sangrando lo que queda de disco. Sin duda, el tema es de lo mejor que han grabado los "aniquiladores" desde los tiempos del "Waking the Fury". Cambios de ritmo trepidantes, solos lisérgicos y afiladísimos, unas baterias destructivas y mucho aura a los viejos tiempos. Un derroche de calidad y energía metalera de altísimo nivel, y sin duda, una apertura de disco acojonante. Como único punto flojo, hay que poner la voz de Padden, que pese a tener su cierto carisma, sigue dejando floja frente al resto de armamento sónico. No obstante, el primer martillazo, ya nos ha dejado sin cuatro dientes. Vamos bien.

"Coward"(composición veloz y durota), "Ambush", "Betrayed"(con un toque más vanguardista-progresivo y más similar a la era "Metal" de 2007) o "25 Seconds" (con unas lineas de bajo francamente magnas, aunque toda una rareza que no entra a la primera), siguen dando buena caña y siguen navegando a tres niveles: el del propio pasado del grupo, el de su futuro, y una especie de tributo sonoro a bestias pardas de la escena, como Slayer o Death Angel. Temazos con mucha fuerza, tonalidades Groovies, resquicios de un pulcro speed metal y garra innovadora. Puede que los temas sigan sin alcanzar el nivel compositivo de los primeros tiempos (o la era Corneau), pero ciertamente, la máxima de "quien tuvo, retuvo", se cumple sobradamente con Waters. Incluso en un momento de genialidad justa, Jeff se saca de la chistera unos trucos de lo más molones. La magia canadiense, debe de ser eso.

"Nowhere to Go", que arranca gracias a un bajo saltarín, en la mejor tradición de un "Peace Sells", suelta en nada, una de las composiciones más extrañas de la banda, pero a la vez, más ambiciosas y progresivas. Tufo a Nevermore, a Dream Theater, a Strapping Young Lad, a Pink Floyd, a Pantera o a Metallica, y encima con una clase tremenda. Padden, por su parte, actúa como un compañero riffero perfecto para Waters, y su voz queda de lujo en la composición. Adoro las rarezas de Jeff, y más cuando están tan bien paridas.

"The Other Side" (con un reminiscente y encantador sabor a su material en "Carnival Diablos", pero más rockerizado) y "Death in Your Eyes" (una mixtura jazz-speedica-Groovie-"Nevermoriana") nos ilustran con más temas técnicos, melódicos y la mar de atrayentes. Intuyo que éste disco necesita de varias reescuchas para ser considerado una joyita, pero sin duda, es el mejor trabajo de Annihilator junto a Padden. A la cuarta, va la vencida.

"Payback", que retoma a la banda como apisonadora riffera se posiciona, por ley sónica, como uno de los mejores temas del disco, y demuestra que, Padden, en las tesituras excesivamente melódicas no es un astro, pero se le dá, y bastante bien, la cañita brava.

Llega el fin de disco y para despedirse, y Jeff, todo un perro viejo y un fan declarado de la escena rockera más añeja, nos suelta "Romeo Delight" de Van Halen. Después de tanta carnicería metalera se agradece un soplo de aire fresco, y más, si está ejecutado con tanto carisma.

Annihilator volvieron con "Annihilator" a demostrar que si se tiene aguante y fé, el buen material acaba surgiendo.

4 cuernos (bajos) para Jeff y la madre que lo parió. Material lejano a "Never Neverland" o "Carnival Diablos", pero material con agallas.

Dave Padden : Voz y guitarra
Jeff Waters : Guitarra y bajo
Ryan Ahoff : Batería

Sello
Earache