Anacrusis - Suffering Hour

Enviado por Spaggiari el Mar, 16/12/2014 - 15:04
2669

1. Present Tense - 06:23
2. Imprisoned - 06:11
3. R.O.T. (Reign of Terror)- 04:52
4. Butcher's Block - 06:07
5. A World to Gain - 04:04
6. Frigid Bitch - 04:03
7. Fighting Evil - 03:27
8. The Twisted Cross - 07:21
9. Annihilation Complete/Disemboweled - 4:42

Como la perfecta simetría que se encuentra entre el hilar de una acrobática araña, hay un delimitado y característico “hilar compositivo” del que, en especial una banda, haría cierta soberbia gala, tal, que compararla con el bicho arquitecto sería, pues, un honor que supera aventajadamente y sin limitaciones. Porque lo que hoy acontece, no es cosa para quedarse helado, y si se queda a lo sumo un poco frío, tendrá que ser indudablemente del susto y no de otra cosa.

Dicho está, Anacrusis es una de tantas bandas atrevidas que, arriesgando todo lo que tiene una agrupación, dio sus mejores comodines en aquellos años Thrashers que gozaban de mucha holgura, para ser al final de cuentas despreciada y acerbamente olvidada. Poco resta decir que, en cuanto al género, el Thrash como conglomerado musical extensivo e imperante, disfrutó de tantas mezclas, de tantas raíces que poblaban sus aparentes y escuetos primeros ramajes, que la llegada del segundo lustro de los 80’s empezó a problematizar más tantos matices aún audibles en el Heavy y el Rock menos asequible de la época.

De esa manera era fácil ver que las mismas bandas del género, también, empezaron a denotar rasgos más distintivos y afines con la progresión. Y no hay que irnos muy lejos respecto a este tema, ya que por lo visto, una de las bandas que rompe el esquema “Melodía-Tralla-bombástica” fue Fates Warning que, sin llegar al exhibicionismo penoso que tuvimos después con miles de bandas, patentó una manera de componer, siendo aún organizada y coherente presentando un sonido estrechamente ligado a bandas como Iron Maiden; pero que sin lugar a dudas cambió el panorama de cómo se concebía la música metal en general. Y Anacrusis es, en este punto de referencia que quiero meter, la que como esponja comenzó a succionar estas corrientes más progresivas del lado de Fates Warning; por otro lado, la influencia de Overkill está encarnizada en las síncopas que a la sazón se echan de ver; y, ¿cómo no? La estentórea masificación de Megadeth que llegaría a influenciar hondamente las melodías y los tinglados muros rítmicos de los americanos Anacrusis. Cabe decir que, por añadidura, bandas como Queensÿrche y Crimson Glory dejaron una pequeña pero latente crústula en el esqueleto de dicha banda.

Como bien se habrán dado cuenta, este trozo llamado ‘Suffering Hour’ no sigue el mismo e indistinto linaje que tantas bandas adoptaron desesperadamente –bandas que, por ¿no sé qué? ¿Falta de creatividad, pocos horizontes?, fueron lo que fueron: mucho relleno- Pues, las escogidas siempre serán fatuamente minucias pero imperiosamente selectas y de la más fina cepa. Anacrusis, en mi calidad de aficionado y simple burdo oyente, es una banda que bien puede tener el prestigio de las bandas colosas, bestiales que moraron en sus años gratificantemente, eso sí, sino tienen el prestigio, la calidad secunda todo eso que puede quedar en un horroroso segundo plano.

Después de pasar un puto año en el encierro, tocando a joder las paredes y las orejas de sus padres cansados, lanzan dos demos que les aseguraba un testimonio prometedor, pero eso no era todo, porque había que dejarse el alma en este asunto, y si no era así, caemos en el punto que toqué más arriba: ¿para qué se quiere ser la 9na copia de Overkill, pues? Sí, esas bandas fueron legendarias, y nadie se lo quita, pero un BASTA rotundo e inmediato es necesario (Y esto es en todas las épocas) Y eso, señores, eso es sumamente necesario con esos jerárquicos dominios de un simple estilo. 1 año más de ensayos, y para la llegada de 1988 tendríamos su primera e inequiparable obra: ‘Suffering Hour’ Joya de primeros planos.

La inquietante magia aparece con el advenimiento de ‘Present Tense’ el primer tramo, sí es cierto que remoja el Thrash de la primera etapa, pero lánguidamente vemos que el hilo no termina en metralla a lo bruto, se acercan unos flamígeros punteos fugaces que hacen un trasfondo tenue y lento para un cambio drástico en las vocales, con un guiño insuperable en guitarras que conducen la cadencia de la pieza. Por momentos se pierden en invocativas dicciones anudadas por un bajo que destila un estilo tan particular. El orden de los componentes básicos se entremezclan: solos virtuosos pero con el resoplar de una benévola melodía del comienzo, arranques velocísimos en Leads con guitarras muy chirriantes. Sin duda una de las más evocadoras y características del Lp.

La personalidad, ay la personalidad, se vuelca en ‘Imprisoned’ de modo que esta es la canción que compendia y en cierta parte reconcilia esa agresividad groovie, solos chisporroteantes (Como si jamás se fueran a extinguir de la mano de Kenn Nardi, vocal y guitarro) aposentándose con la ayuda del señor Kevin Heid a mantener la carga energética del troquel guitarreo y ríffico; con las dulces y articuladas melodías que salen de la voz de Nardi, y el inmenso labor bajistico y la depurada cohesión que éstos destilan entre sí. Remolona, la pieza.

Por supuesto que tenemos esa probidad que transmiten las ejecuciones del Hardcore Punk más calmo (No hablo de Siege y sus compatriotas, que ese ya es otro pódium, tirando más a Grind primitivo) del estilo de los Ramones se inserta en ‘R.O.T.’ Inmejorables fraseos, letra estúpida –Pero ¿acaso importa?- agrios manoteos entre las guitarras, y un desaventajado batero, que ocupa bien su puesto, pero nada a resaltar, aunque la técnica es bella, bella. Hasta este punto, la cantidad de riffs, coros (sí, coros) agresividad, lirica musical, fluidez en tempos, pasajes destructores… todo, maledicencia, todo esta hecho para encajar detallada y perfectamente. Y con gran aplomo que el aburrirse es un pecado mortal.

Que sean virtuosos no es una novedad para mí, pero que sepan acoplarse de manera tan lógica a las ‘melodías agitadas’ y un poco atonales, me parece sólo una característica fulminosa y centellante de este aparatoso Lp. Este prefacio se materializa con su música en las mudables ‘Butchers Block’ y ‘Nothing to Gain’ irremisiblemente entran como lo mejorcillo del álbum, porque se da una paleta de virtuosismos pero cada una con unas ganas de rediseñar tanto yermo oxidado del metal menos apabullante. Un feeling proverbial, prócer de su vehemencia con el álbum. Y este es un punto importante, ya que no se diluyen esas siluetas tan armónicas que le dan vida narrativa al álbum, ni aunque sea en la pieza más colérica y macarra lo descuidan. Nada de eso se pierde. Todo con un equilibrio qué sorprende que no se paren a arañar los posibles abusos o arrebatamientos o con virtuosismo, o con melodía, o simplemente con brutalidad. Una balanza severa a la que profesan estos maniobristas.

‘Fighting Evil’, ‘Twisted Cross’ y ‘Annhilation complete…’ conforma un lado B que si bien no estoy cansado de decirlo: sin perder grisma de epicidad y derroche de talento, ingenio y, sobre todo, energía a toneladas. Para esta sección, el John Emery, bajista, relincha su instrumento cual fiera fúrica que ha sido despertada a garrotazos y, encima, cargando un agudo dolor de muelas: es para matar en dos por tres. La melodía fructífera de Twisted Croos, el andar de seísmo que desprenden las sultanas guitarras en Annihilation, los acorazados estribillos de ambas, las notas gorgojando de un bajo ciclópeo en Fighting Evil…. Ufff, el cariz de cada pieza es único, volátil y provechoso. Digno de Anacrusis.

Y, bueno. También he de mencionar que en la reedición del 90 que hizo Metal Blade Records de su Debut, se incorporó un Cover de Black Sabbath, de la ominosa N.I.B; que la verdad, me parece una futilidad, sin nada en que fijarse en cuanto a estilo. Ni siquiera pretendo dejarles el enlace; siento que es muy desubicado como lo versionan. Pero, dato es dato, y punto.

La portada, hermosa. Lúgubre, nublosa, con una perspectiva destilando al arte gótico, casi algo sorprendente que se oculte en un disco tan fiero pero a la vez sublime como este. Y pues, lo demás, es música. Pero Ojo, ¡Qué musicón, papá!
Anacrusis es tan ligera como las aves, tan oscuro como los pantanos, tan diversa como la flora, y tan grande como las grandes.

Kenn Nardi: Voz, guitarra
Kevin Heidbreder: Guitarra
John Emery: Bajo.
Mike Owen: Batería.

Sello
Axis Records