Amorphis - The Karelian Isthmus

Enviado por Heartbolt el Mié, 06/09/2017 - 15:51
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1. Karelia (Instrumental) - 0:44
2. The Gathering - 4:13
3. Grail's Mysteries - 3:02
4. Warriors Trial - 5:04
5. Black Embrace - 3:39
6. Exile Of The Sons Of Uisliu - 3:44
7. The Lost Name Of God - 5:32
8. The Pilgrimage - 4:38
9. Misery Path - 4:19
10. Sign from the North Side - 4:54
11. Vulgar Necrolatry - 4:22

Mark Twain fue un gran escritor que nació y murió el mismo día que el cometa Halley pasó por nuestra madre tierra; uno de esos casos tan singulares que se cuenta con mucho sentimiento. Y haciendo uso de esta anécdota, cabe destacar que en nuestro gremio metálico también han habido unos cuantos Twain que llegan y se van en la misma estrella. Aparecieron en el mundo para enseñarnos cómo se hace esto y aquello; cómo se combinan simples escalas y acordes para crear una musicalidad asombrosa. Y es que desde Paganini hasta Lemmy Kilmister, la cantidad de genios que se nos van de manera imprevista (con o sin años encima) ha sido bastante escasa… pero, eso sí, su legado vive hoy más que nunca. Mucho le debemos a esos mártires de la música.

Uno de esos genios tan grandes fue Chuck Schuldiner; un hombre increíble y con una visión artística enorme. Tocaba las guitarras, el bajo, ocasionalmente la batería y cantaba. Su legendario Scream Bloody Gore y el mítico trabajo de Possessed, Seven Churches, se consagrarían como los primeros discos de Death Metal de la historia. Un punto de inflexión para el Metal Extremo y un manual de cómo llevar cada vez más lejos la potencia y la brutalidad en la música de una manera muy brillante. Dos bandas claves y un genio tras el concepto; que si bien mamaron bastante de Slayer y otras bandas Thrash clásico ochentero, del Death Metal hacia adelante las únicas influencias (quizás también con ayuda del Reign In Blood de Slayer) fueron estos dos magnates… y probablemente el Morbid Visions de los Sepultura. Otra banda clave en el género en sus comienzos.

Cuando uno habla de Death Metal, por lo general debe verse a Death, Morbid Angel y a Possessed como se ve a Judas Priest, Iron Maiden y Black Sabbath para el Heavy Metal. La trifuerza del género y los padres de lo extremo en esta categoría correspondiente. Pero, como pasa el tiempo, van surgiendo bandas que colaboran con la expansión del género hasta transformarlo en otra galaxia del universo Rock. Hoy en día se puede hablar de Death Metal con subgéneros y variaciones como Brutal Death, Technical Death Metal, Doom/Death, Blackened Death Metal, Progressive Death Metal, etc. Para hacerlo mucho más corto, Death Metal con distintos cambios de tempo, estructura, velocidad, agregado de instrumentación propia de otros subgéneros y más. Y comento que el Death Metal ya es una galaxia debido a que subgéneros y fusiones le sobran. Como si de pronto fuera la décima maravilla del mundo metálico, el Death se conoce como el hogar de las aberraciones musicales más impactantes en género alguno. En ningún otro género se va a hablar de tanta muerte, violación, guerras, mutilaciones, parafernalias sexuales y locura como en el género del día de hoy. Y aunque, como muchos géneros, ciertas agrupaciones optaron por hacer un Death Metal “más accesible” como es el caso de algunos discos de Death Metal Melódico. Que aunque parezcan carentes de la calidad de antaño, muchos siguen vigentes con el sentir Heavy de las primeros años del género en cuestión.

El Death Metal tiene varias escenas, cabe destacar -aparte de las distintas zonas americanas- la escena europea. Más específicamente la escena escandinava: Suecia, Noruega y Finlandia. En este último país precisamente, encontramos a la peculiar agrupación llamada Amorphis (‘Amorfo’, o ‘sin forma’ en nuestra lengua castellana); Una banda de Metal Extremo con inicios Death, que posteriormente se inclinaría por propuestas Doom, Progresivas y Heavys. Amorphis ha tenido una trayectoria bastante sólida desde el momento en que se formó, 1990. Me gusta mucho su actitud metalhead, porque desde un principio han sido claros respecto a su dirección musical; declarando fuerte y orgullosamente (muy bien por su parte) que no iban a seguir ninguna tendencia musical a menos que fuera la suya propia.

Como dije anteriormente, hoy en día hay que ver al Death Metal como una galaxia aparte, en la que la fusión de elementos se mezcla con el concepto original para dar vida a nuevas formas musicales. Amorphis le inyecta su Death Metal tintes celtas y Folk finlandés muy pesado, como una especie de Metal Pagano/Brutal. En la demo Disment Of Soul nos vamos compenetrando con su música. Recomiendo muchísimo oír esta demostración casi con carácter de obligatoriedad antes de zamparse cualquier donut de estos fineses. La mejor manera de comprender el estilo musical de Amorphis es tragar mucho Death y tal vez música oriunda de Escandinavia –preferiblemente el Metal Sinfónico de Suecia-, así que cuando llega a esta banda a tus oídos te va a parecer una combinación tremenda.

El primer disco de esta peculiar agrupación es el álbum del día de hoy: el legendario en su fórmula The Karelian Isthmus. Que si bien queda prácticamente opacado por discos posteriores de estos fineses, es un disco de culto finlandés cuando hablamos de Death Metal. Y, si también es cierto que con el tiempo las voces se volverían más limpias y la banda adquiriría un tonalidad más melódica, el disco debut de Amorphis es sagrado en todo sentido. Mezcla colosal del grosor Death con decorados celtas y propios del Doom, más esos chillidos que rayan la música finlandesa “pesada” a toda máquina. Un resultado magnífico.

No voy a desglosar tema por tema en cuanto a este LP, me parece un poco innecesario porque realmente no nos perdemos de nada por encima, ya que merece una escucha completa y muy atenta. Desde la portada del álbum ya nos vamos imaginando que lo que encontraremos en el interior va a ser del mismo calibre, y así es. El disco está plagado de esos death grunts poderosos, melodías celtas fusionadas con una batería que ya parece reposar en otro planeta. No creo que el disco nos dé oportunidad de descansar, canción explosiva tras canción explosiva y muy probablemente notemos que les falta poco para meter arreglos sinfónicos a su música (cosa que está hecha en un gran porcentaje si lo vemos de otra manera). Las guitarras van muy marcadas en los usuales riffs distorsionados del Death y el bajo puede que llegue a atormentar cada instante nuestros pobres oídos. Excelente cosecha la del 92, que si bien el Metal en lo comercial iba bajando, en la calidad iba subiendo MUCHO más. Me siento tan genial al ver que en este año nos entregaron el Images And Words los Dream Theather, el genial Angel Dust los Faith No More, el Night of the Stormrider los grandes Iced Earth y los Manowar con el gran The Triumph of Steel. Sin olvidar otro clásico de la doncella, el de Pantera y pare usted de contar. Que decadencia ni ocho cuartos, en los 90 todavía quedaban muy buenos discos por aparecer.

También me parece que el 92 fue un año muy puntal para el Death Metal, aparte de este furioso The Karelian Isthmus (que por cierto es una región noroeste de Rusia, colindando con Finlandia), también vimos otro clásico inmortal: el pestilente Tumba del Mutilado de Cannibal Corpse. Continuando con esta cosecha musical, cabe destacar que el título, aparte de lo ya mencionado, fue una épica batalla (tal y como se ven en la portada) en el país finés. Las letras del disco están fuertemente basadas en la guerra finlandés de corte épico y críticas hacia la religión. La guerra es un tema muy duro en temas como Warriors Of Trial y la dolorosa Misery Path. La religión –mencionada anteriormente- también es duramente expuesta en The Lost Name of God. Mientras que otros cortes como Vulgar Necrolatry y Black Embrace apuntan más a temáticas como el Gore, la brujería y la muerte en todo su esplendor. También veremos la mitología celta muy expuesta en canciones como las épicas presentes Exile of the Sons of Uisliu y Grail's Mysteries… temazos grandes y muy bien logrados.
The Pilgrimage rompe un poco el molde, llevándonos por caminos del oscurantismo, propio del Black Metal. La diferencia es que aquí hace cierto tesón en cuanto a la mezcla gutural y melodías épicas y mortales. Dándole otro toque, muchísimo más deathler de lo que pudo haber parecido en algún entonces.

Los integrantes también son muy buenos en lo que hacen, así que cabe también destacarlos. Tomi Koivusaari es el vocalista de este Long Play, a la vez que también se luce tocando la guitarra muy fuertemente. Fue el pilar de la banda durante el tiempo que estos no tuvieron un vocalista experimentado, y si bien Tomi no puede compararse con el posterior frontman Pasi Koskinen, la voz de Koivusaari es de las más perfectas para la entonación del gutural. Sentimiento que le da junto a una guitarra chillona y demencial. Junto a él también se destaca el otro guitarrista: Esa Holopainen. Aparte de ser el que nos regalas solos marcianos y acompaña a Tomi con unas 6 cuerdas crudas, Esa también es el compositor principal y letrista mayoritario en este disco. Otro buen músico y bajista que se destaca es el memorable Olli-Pekka Laine. Y aunque Laine ya no se encuentra en la formación desde el 2000, cabe destacar que atronó a todo el mundo con ese bajo galáctico en este memorable The Karelian Isthmus. Finalmente el baterista y además tecladista (los teclados le dan un toque muy mágico a este poderoso Death Metal que fabrica Amorphis), Jan Rechberger, explota esa batería y quema neumáticos con inspirados sonidos que provienen del teclado.

Y si bien todas las canciones parecen desconectadas, podemos hablar con mucha autoridad sobre que The Karelian Isthmus es un álbum conceptual. Mágico, iluminado y muy poderoso. Me gusta mucho que no sólo se dirige a tripas y sangre este disco, sino que hace uso de temáticas mitológicas y oscuras para construir un monolito sumamente deathler y a la vez un trabajo muy imaginativo. Me parece inclusive un tributo indirecto a Helloween, por lo fantasioso y mortal que se torna, pero el disco en sí es una maravilla sonora. Increíblemente bien elaborado y si la producción no es la mejor, no hay que decir que este disco se defiende por sí solo. No me parece exagerado decir de frente que probablemente es lo mejor que ha grabado Amorphis, puesto que posteriores trabajos quizás deberían ser vistos bajo la lupa Doom, Progressive e inclusive Black.

Pero hablando de este discazo, las sensaciones que deja son muy positivas. Amorphis son indudablemente unos maestros, unos veteranos y unos grandes señores en nuestro gremio deathler. Aunque me parecen más que eso, son para mí un gran grupo de trascendencia que, con el pasar de los años, han ido evolucionando bastante y cada disco trae al ruedo una muestra distinta de genialidad y potencia. Todos sus trabajos son muy destacables, y el no menos importante The Karelian Isthmus es prueba del poder finlandés en no sólo el Death, sino el Metal Extremo en todo su esplendor.

Cinco cuernazos bien altos. Disco fabuloso que recomiendo encarecidamente a quien quiera embarcarse con este grupo y también a los ya conocedores de la obra de los legendarios Amorphis.

Esa Holopainen - Guitarra líder.
Tomi Koivusaari - Guitarra rítmica y voz.
Olli-Pekka Laine - Bajo.
Jan Rechberger - Batería.

Sello
Relapse Records.