Amon Düül II - Hijack

Enviado por Spaggiari el Sáb, 12/10/2019 - 11:28
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1. I Can't Wait Part 1 + 2
2. Mirror
3. Traveller
4. You're Not Alone
5. Explode Like a Star
6. Da Guadeloop
7. Lonely Woman
8. Liquid Whisper
9. Archy the Robot

En aras de una buena producción y de un sonido pulcro y sencillo Amon Düül II, banda alemana nacida a finales del 60s contrajo un compromiso con el mundo, y fue presentar un estilo creativo e independiente. Una banda que pasó por una versión primeriza, llamada igual pero sin el II que aparece en esta, O sea que Amon Düül II tiene su primeros pinitos allá por el 67', con un estilo experimental, espacial y con mucha intención de querer proponer algo. Siempre he pensado que en los 70s era casi obligatorio la exposición musical que diera inventiva, todos aquellos grupos que no lo hicieran, no solo se aseguraban de permanecer en el más horrible sepulcro (que sólo la crítica especializada los haría resurgir malamente) sino que perdieran su cupo con alguna buena disquera como Atlantic (que suerte tuvieron otros, ¿no, Zepellin?)

Pero no hay que mainterpretar las cosa, sí los zepelines tienen esa buena disquera era porque tenían musica de un nivel superior. Pero volvamos a Alemania y a tratar de entender este 6to álbum de Amon Düül II. Primero que nada dar unas pequeñas advertencias, si a usted no le gusta la música que tiende a experimentar, tiende, por decirlo de una manera menos categórica, a salirse de sus quicios, pues estoy complemente seguro que Hijack no sera para degustarlo.

La banda experimental me trae un sinnúmero de ejemplos, pueden llamarse coetáneos o no, pero nótese el gran parecido que guarda con King Crimson, con retazos de Frank Zappa, con mucho Velvet Underground; y sí, es normal ya que la caldera en esa época estaba tan caliente que habían influencias de variopintos sectores: teníamos la escuela del Folk con el gran intérprete Bob Dylan, teníamos el esquizofrénico sonido de los marcianos de Velvet Underground, que fue prácticamente el padre de la experimentación. Tenemos la influencia del Rock repollo (traducción del género) de Krautrock, y por muy lejano que me dijeran que estoy yendo, la influencia de la música experimental de los años 40s francesa, el pre noise y la drone music; ya son palabras mayores, así que solo mencionémosla con un tanto de ligereza.

Esta turmix de influencias hizo de Amon Düül II una banda muy talentosa, con mucha creatividad, propuesta digna y coherente. Muchos podrían llamarlos uno de tanto hippies que sacaban cosas psicodélicas sin sentido, pero no, tiene su gusto. Tienen tantas melodías suaves y melifluas que sonoran en todo el disco de un ambiente relajado y digerible, con esos aletargadores tempos de flautas que circundan en los 44 minutos de duración.

De lleno el disco crea una atmósfera de parquedad, experimentación y atrevimiento. El uso dual de voces femeninas me parece refrescante, aunque muchos solos de guitarras no estan del todo eleborados con sintonía, con un débil caracter que no me gusta parsarselos por alto. Aunque, a la sazón es un disco cósmico que no envejece de mala manera, que no entra en ambigüedades musicales: los instrumentos, según el sentido musical, no entran en choques de protagonismo; siempre hay una línea interpretativa que interpela sonidos entre la pandereta, tamborcillo, bajos y percusión. Excelentes ejecuciones.

Muchos paralelismo guarda con su predecesor Yeti (1970) aunque este último tiende a ser gravemente experimental; intensifica mucho la personalidad del grupo alemán. Aunque a veces este rock me hace endilgar responsabilidades y no escucharlo a plenitud (porque tiende a divagar) hago hincapié a mi inconsciente y le obligo poner algo como Lizard de King crimson; algo que me haga viajar sin psicofármacos.

A.D es una banda interesante. Su disco quizás no me atrapó en demasía; me trajo buenas sensaciones de discos de Krautrock, y me trajo a colación a su padre, mentor y de consorte como lo fue Klaus Schulze. La música con estos tintes es relajante. Quizás con un buen celaje de este atardecer que etsoy viendo, y una cubalibra bien helada nos hace descansar para este jueves con total parsiamonía. Debe de poner atención a sus entramados menos lacónicos, más pensados, pero igual de exquisitos. Un disco muy agradable, no es una odisea pero tampoco deshecho del tártaro.

Chris Karrer: Guitarra, Saxofón

Lothar Meid: Bajo

Jan Kahlert: Percusiones

John Weinzierl: Guitarra

Peter Leopold: Batéria

Renate Knaup: Voz

Sello
Atlantic Records