The Almighty - Soul Destruction

Enviado por Allmanzor el Jue, 31/03/2016 - 14:22
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1. Crucify
2. Free n' easy
3. Joy bang one time
4. Love religion
5. Bandaged knees
6. Praying to the red light
7. Sin against the light
8. Little lost sometimes
9. Devil's toy
10.What more do you want
11.Hell to pay
12.Loaded

Y así, tras un potente debut en 1989 que levantó las orejas del público y la crítica en las islas Británicas, e imbuidos del poder moral que el nombre de la banda les otorgaba, The Almighty se lanzó a conquistar el mundo con su demoledor segundo álbum. O al menos esa era la intención.

1991 fue un año de transición para la música. Muchas bandas con carreras ya consolidadas se adaptaban a la nueva década ofreciendo propuestas que resultarían más asequibles. Artistas de duro Heavy Metal o Thrash acicalaban sus sonidos para hacerlos más populares, mientras que otros los endurecían con iguales resultados. Pero en cualquier caso algo iba a cambiar pronto, aunque nadie lo sospechaba en ese inicio del último decenio del siglo XX.

Apretando un poco más las tuercas de su estilo, The Almighty lanzó su último disco de Hard Rock antes de adaptarse y variar a sonoridades más contundentes.

En una sorprendente decisión, el encargado de la producción del disco sería el señor Andy Taylor, guitarrista “modelooo” (en palabras del locutor de radio Rock Español conocido como “El Pirata”) del grupo de Pop británico Duran Duran… Pero lejos de convertir a The Almighty en una banda discotequera, Taylor potenció un paso más el poder encerrado en los cuatro muchachos Escoceses.

Soul Destruction aparece, pues, en el citado año 1991. Un trepidante y compacto ritmo de batería es la carta de presentación inicial. Resulta curioso que otros grandiosos discos de la historia, discos que pretenden imponer una actitud clara y desafiante desde el primer segundo, hayan hecho esta misma jugada, caso muy notorio el Paikiller de Judas Priest, por ejemplo. Y así, la contundente batería de Stump Monroe abre el camino para el excelso riff del cañonazo que es “Crucify”, un tema desbocado y frenético que supone un inmejorable arranque, con agresiva actitud en la voz, ritmo y sonido.

Tras esta muestra algo más Metalizada, el Hard Rock con el sello Almighty se muestra en canciones enérgicas y magníficas como “Free ‘n Easy”, con su riff alegre y logrado estribillo, o “Praying To The Red Light”, que juega efectivamente con pasajes guitarreros sin la presencia del bajo, para entrar este en el momento adecuado y conducirnos a otro gran estribillo a coro.

El álbum supone una inacabable colección de riffs bien entrelazados, con una aplastante batería que se destapa en estribillos súper cargados como el de “Love Religion”. La zona baladística vendría representada por dos piezas que rompen algo el ritmo imparable del disco. “Bandaged Knees” y “Little Lost Sometimes” no son malas canciones, pero contrastan demasiado con un resto del álbum muy superior en cuanto a energía. Este vuelve a subir de revoluciones en el single “Devil’s Toy”, donde un alarde Bluesero con “slide” de parte del guitarrista Tantrum estalla en una potente estrofa que nos encamina a otro gran estribillo en el que el cantante Ricky Warwick nos avisa de que “el amor es el juguete del diablo”.

Ya en el tramo final, destacar la original intro de la canción “What More Do You Want”, que con un tranquilo clasicismo nos lleva a un poderosísimo y contundente tema, tan desbocado como es marca del 90% del álbum, o los aires nuevamente Blues (harmónica incluida) de “Hell To Pay” que se desarrolla con crudeza tras esa introducción. El cierre de la obra merece comentario aparte.

“Loaded” es un llamativo tema final. ¿Por qué? De ritmo acelerado, con un crudo riff inicial, una agresividad vocal que sobre todo explosiona en el magnífico pre-estribillo y un estilo compositivo que va un paso más allá del puro Hard Rock, este tema puede bien ser el puente sutil que une esta etapa que finalizaba para The Almighty con su futura orientación, más fiera, más agresiva. Un final grandioso para un soberbio álbum.

El aire general del disco es bastante potente (mucho más que el Hard Rock al uso) y cuenta con un sonido de batería muy compacto. Mirando en detalle, tal vez se aprecie una falta de calidez sonora. Un excesivo filo en el sonido general de guitarras, pero esto puede no ser más que la confirmación de que la banda seguía un camino hacia nuevos horizontes.

La portada resulta ser una evolución más desarrollada de la de su debut “Blood, Fire & Love” de 1989, siendo el título, ese “destrucción del alma”, una idea aparentemente recurrente en algunas letras de Warwick. Con sus tonos verdosos y el diseño imitando una talla en roca, resulta inquietantemente bella.

La popularidad de la banda logró dar un paso más con Soul Destruction. Nuevamente sus video clips aparecían regularmente en tv, y la presentación en vivo del estreno en el programa The Metal Hammer Hard Rock Club estuvo apadrinada nada menos que por Nicko McBrain, baterista de Iron Maiden. El disco logró llegar al puesto nº22 en las listas Británicas, y al año siguiente la banda obtuvo uno de sus máximos hitos al abrir el festival de Donington de 1992.

Como dijimos, este supuso el último disco de Hard Rock de The Almighty. Tras expulsar al guitarrista original Tantrum “por no ser suficientemente metálico” (según palabras del propio líder Ricky Warwick), el resto de los 90 vería a unos Almighty mucho más agresivos.

Pero ya llegaremos a eso más adelante.

Ricky Warwick: Voz y guitarra
Stump Monroe: Batería
Floyd London: Bajo
Tantrum: Guitarra solista

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