Afsky - Ofte Jeg Drømmer Mig Død

Enviado por Mendoza M. el Sáb, 21/11/2020 - 04:40
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1. Altid Veltilfreds
2. Tyende Sang
3. Imperia
4. Bondeplage
5. Stemninger
6. Angst

Álbum completo

Ya con algo de carrera en Solbrud, Ole Pedersen Luk se decide a fundar Afsky en el 2015 y lo convierte en su proyecto personal, el cual utilizará para explorar sus cualidades dentro del Black Metal de corte atmosférico, algo muy similar a lo que ya hacía y hace en su banda madre, pero esta vez más orientado a su Dinamarca natal, a sus poetas, artistas e historia. Tras un debut muy decente y que llevó por nombre "Sorg" (2018), el escaninavo apunta maneras y nos ofrece una visión todavía más refinada de su propuesta con este "Ofte jeg drømmer mig død", titulo sacado de un escrito de Sophus Claussen y que se podría traducir, más o menos, como "A menudo me sueño muerto".

He aquí uno de esos álbumes que, dependiendo de cómo me agarre, me puede llegar a parecer brillante o insulso. Y es que este sonido amurallado, de guitarras tensas y melodías que se retuercen sobre una distorsión inclemente, bien pueden obstaculizar el acceso al mundo que es el trabajo en sí mismo. Y es que lo que Afsky nos ha presentado no es más que una clara declaración de intenciones. Una oda a la cultura danesa, con poemas por letras y un tremendo portadón obra de Brendekilde.

Un disco amargo y de mucho quilate emocional. Un Black Metal de aquellos, que sabe mezclar la aspereza vocal con la melancolía en guitarras para crear seis temas que rehúyen de toda pretenciosidad y que se aferran a las pocas pero honradas bondades que puede ofrecer una producción cruda y orgánica, que busca claramente el componente atmosférico.

Sobre un trabajo de percusión bastante sobrio, unas guitarras cumplidoras se dejan caer y redondean momentos de una belleza apreciable. Aunque normalmente letárgicas, las melodías surcan los temas de principio a fin, ya sea alargándose perennemente por el tiempo que haga falta o despachándose riffs de una tristeza reptante. Por su parte, la voz de Ole es monolítica y dominante, recitando con fiera pasión uno a uno los versos de los poemas que fusila para la ocasión. Una interpretación vocal que logra capturar la esencia del álbum y detona en un alarido desgarrador, que se levanta por sobre los instrumentos con bastante autoridad.

Con introducción acústica incluida, Ole descerraja sus canciones con tranquilidad, apoyándose mucho en los tramos instrumentales para ir delineando los que serán temas generalmente sólidos, con un nivel muy parecido entre ellos y con apenas variaciones notables. Pese a que la producción no otorga muchas alegrías, pienso que es ideal para el estilo. Se consigue un punto de crudeza importante, que por ahí camufla un poco las carencias compositivas y a su vez ayuda a resaltar el bagaje atmosférico en pro de un sonido perfecto para lo que se busca transmitir, que no es más que dolor, tristeza, duelo... Emociones que se entierran profundo en la piel de sus personajes y que cobran vida en el agrio cantar de Perdersen.

Y así, el sexteto de temas se entrelazarán en un vaivén instrumental decididamente melódico, de complejidad cero, pero de una intensidad irreprochable. Canciones como "Altid Veltilfreds" o "Tyende Sang" son claros ejemplos de la primacía de la sensibilidad por encima de la fuerza bruta, e "Imperia" y "Bondeplage" son la viva imagen del letargo más absoluto. En piezas como "Stemninger" se aprietan un poco más las tuercas y el doble bombo se deja sentir con más claridad, pero el trabajo transcurre a su ritmo, sin mayores apuros ni sorpresas en el camino. Y es que, sin lugar a dudas, esta es una obra muy predecible en muchos sentidos, pero su encanto radica ya no en la variedad de estilos o sonidos, sino en la suculenta elegancia con la cual están ejecutados los contados elementos que lo conforman.

Portador de un sentimentalismo excesivo, este "Ofte Jeg Drømmer Mig Død" nos ofrece una mirada al pasado, una mirada conmovedora, profunda, dotada de atmósfera y una pulcritud manifiesta, como una película de Dreyer. No es fácil destacar momentos estelares porque el álbum en sí es un bloque sólido, recubierto por una entrega honesta y una suerte de mística casi innata del Metal que se confecciona en estas latitudes del mundo. ¿Tres cuernos enormes o cuatro muy justos? Como dije anteriormente, depende mucho de cómo te encuentres al momento de escucharlo.

Ole Perdersen Luk: Todo

Sello
Vendetta