Accept - Restless and wild

Enviado por Onán el Mar, 26/06/2007 - 09:00
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1. Fast as a shark
2. Restless and wild
3. Demon's night
4. Ahead of the pack
5. Shake your heads
6. Neon nights
7. Get ready
8. Flash rockin' man
9. Don't go stealing my soul away
10. Princess of the dawn

Quizá este sea el momento cumbre de Accept, posterior al subidón de Breaker y previo a Balls to the wall, que para mí es la joya de la corona. La nitidez en las guitarras, las estructuras sólidas y la capacidad para parir ideas más que válidas sólo se ven empañadas aquí por algún pequeño parche un poco cutroncillo en forma de final abrupto; véase por ejemplo lo mal que "aparca" la canción que da título al LP. Estos pequeños defectillos en el acabado final lo convierten en una colección de canciones un poco más brusca, menos madura que la de Balls to the wall; pero a cambio el disco ofrece una enorme furia controlada, una adrenalina tan bestiaja y a la vez tan bien dirigida que lo convierte en algo único de escuchar.

El tratamiento que Wolf Hoffmann da a las guitarras (se supone que las grabó todas él) es tan sutil que creo que gran cantidad de guitarristas del ramo, conscientemente o no, se han debido sentir influidos por esta auténtica perla de disco. Son unos riffs de los que crean escuela, con esa elección siempre tan acertada entre cuartas o quintas, entre el sonido de unas cuerdas u otras, entre esta o aquella inversión del mismo acorde. Es un tratamiento que busca a tope el serrucho de un buen riff metalero, pero a la vez deja todo el espacio del mundo a cada sílaba emitida por la despeluchada voz de Udo, a la que acompaña, responde, acolcha y arropa de tal manera que sólo le falta darle un besito en la frente y contarle un cuento para que se duerma.

A las canciones le salen aristas hasta en los mismos nombres: Fast as a shark, Ahead of the pack, Shake your heads... ¡Rasca, mamá! Sólo te los lees y ya parece que están machacándote el lóbulo con una grapadora de las grandes. Si pones el disco la cosa va a más: empiezan a saltarte a la yugular esos instrumentos que parecen empeñados en que te atrofies tú mismo el pescuezo, comandados por esa voz que suena como si su dueño se hubiera caído en la marmita de aguardiente nada más nacer. Mientras tanto, los mensajes agresivos, potentes y "machotes" se abren paso en tu cabeza aunque sepas muy poco inglés. Este disco, sin duda, enriqueció el heavy metal y sirvió de guía para quien pretendiera recrudecer un poco más los usos y maneras típicos del estilo durante los primeros ochenta.

Y todo esto sin una sola canción mala, ni tan siquiera regular. Desde el comienzo de Fast as a shark, (toda una declaración de intenciones), hasta el corte en seco de la solemne Princess of the dawn, canción que tiene uno de los riffs de Accept que más me gustan, se ve uno montado en una especie de montaña rusa que arranca a todo meter, sin previo aviso, y te menea un buen rato hasta que de pronto se detiene de cuajo y espera a que te bajes a tu aire, cuando se te pase el mareo. A estas maneras un poco alocadas, tan "de adolescente" sólo les faltaba un pequeño hervor para alcanzar el equilibrio perfecto entre mesura y desquiciamiento, que llegaría al año siguiente con el consabido Balls to the wall.