Absorbed - Reverie

Enviado por Betrayer el Vie, 31/01/2014 - 00:10
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En España, en multitud de disciplinas, siempre hemos ido tarde y mal. Comparados con la República del Congo al igual somos la leche, pero en cuanto echamos la vista hacia el norte y nos intentamos equiparar a nuestros vecinos europeos, el ridículo es importante. Posiblemente debamos tal “retraso” a los maravillosos años de dictadura de nuestro querido Franco. Y aunque en algunas materias sigue patente la mella que hicieron los citados cuarenta años de dictadura, como por ejemplo con el “café con leche en la plaza mayor”, en otras, por suerte, hemos sido capaces de partir la frase con la que iniciaba esta reseña por la mitad, y dejarla tan solo en “hemos ido tarde”, pero al menos mal no, que ya es algo.

Me refiero como no a la disciplina del metal, en la cual jamás hemos sido pioneros en nada, pero al menos hemos sabido absorber todo lo bueno que nos ha ido llegando sobretodo del resto de Europa y Estados Unidos, y tras filtrarlo a nuestra manera, ofrecer títulos de una calidad más que notable, como es el caso del señor disco que hoy nos acontece.

Tras varios años en la brecha, y después de un par de demos, un EP y un Split compartido con otras dos bandas gallegas llamadas Dismal y Unnatural, por fin en 1996 los gallegos Absorbed conseguirían editar el que sería su primer, y hasta el momento, último disco. Un breve trabajo que sobrepasa por poco la media hora de duración, donde vamos a encontrar cinco formidables temas de cosecha propia, y una espectacular versión del “Disgust and Hate” de los Thrash/Progresivos Calhoun Conquer, bandaza de culto que ya tendrá su más que merecida reseña en otra ocasión.

“Reverie” es un trabajo auto producido, y aunque el resultado no es malo, el conjunto queda algo pobre si tenemos en cuenta que el estilo de Absorbed es un Death/Thrash/Técnico/Progresivo, y en dichas propuestas la producción juega un papel crucial. Pero bueno, hay que mirar siempre el vaso medio lleno, y en este caso dicho defecto acaba convirtiéndose en una virtud. Ese sonido menos sofisticado le viene de perlas a un disco llamado a convertirse en obra de culto, y demuestra por enésima vez que un tema con calidad puede sobreponerse a una producción injusta. Te lo pondré más fácil, si este disco hubiese sido fabricado por una banda de Tampa, muchos eruditos del Death Metal Técnico lo tendrían guardado como oro en paño. Pero Mahoma no fue buen profeta en su tierra, como el Death Técnico jamás lo ha sido en España.

El disco muestra todo su potencial ya desde la inicial “Off World Endeavor”, las guitarras no paran de escupir un riff tras otro desde el pistoletazo de salida, la batería se muestra atractivamente dinámica, y el bajo lejos de actuar de mera comparsa, nos regala toda una serie de escalas acojonantes. Los guturales de José Barros cumplen con los cánones del Death preestablecidos, y lo mejor de todo es que no se nota el insufrible acento español pese a cantar en la lengua de Shakespeare. La banda no se conforma con poco, y además del altísimo nivel musical demostrado también intercalan ciertos sonidos futuristas que le van que ni pintado al corte, y que nos introducen en una atmósfera futurista que se mantendrá a lo largo del disco.

¿Alguien dijo Cynic? Pues claro, y Death, y Atheist, o es que con las etiquetas no os había quedado claro por dónde irían los tiros. Las influencias de los dinosaurios han de estar ahí por narices, pero este “Reverie” tiene personalidad propia para dar y tomar. Como vivo ejemplo os remito al segundo corte “Quantum Leap”, un tema de escándalo, con un riff de inicio muy rockero y una base cercana al funky, el tema transmite un buen feeling espectacular, y si no es el mejor corte del disco, a buen seguro es el más original.

La maquinaria no se detiene, y ahora sí las influencias del maestro Schuldiner se harán más que evidentes en la tremenda “Contact”. Después de un inicio donde las afiladas guitarras penetran el alma, hacia el minuto 1:37 pareciese como si el tema se apagase, pero solo es un amago para deleitarnos con unas acústicas preciosas con orquestación de fondo y un posterior riff que una jodida delicia. El resto del tema es una obra de arte instrumental.

“Towards Summer We Soar” se abre paso con un bajo revienta pelota solo aptos para los que saben hacer sonar dicho instrumento, pues no es lo mismo “tocar” el bajo que “hacer sonar” el bajo. Las guitarras vuelven a estar sublimes y en esta ocasión la batería coge algo más de velocidad con unas buenas cabalgadas de doble bombo. El tema sigue rallando un nivel excelso y nos prepara para la acojonante versión del clásico “Disgust and Hate” de los (desconocidos para muchos) Calhour Conquer, una banda suiza que apuntaba como los nuevos Voïvod, y que al final se han quedado en banda de culto con un solo disco en su haber. La versión suena cojonuda y si alguien dice eso de “la versión supera a la original” no seré precisamente yo quien le lleve la contraria, pues la verdad que lo bordan. Mención especial al cambio de registro en la voz, ahora muy en la onda del gran Kelly Shaefer de Atheist.

Cerramos con “Cosmos Turbine”, la perfecta guinda de este sabroso pastel, un corte que arranca siguiendo con la atmósfera futurista que percibíamos en el primer tema del plástico y que contiene una complejidad técnica al alcance de pocos. Por si todavía no te habías dado cuenta de que Javier Zarco es un monstruo de las cuatro cuerdas, aquí el bajo toma un papel tan protagonista que si se descuida deja en un segundo plano al resto de instrumentos. Se acaba el plástico y uno se queda con ganas de más, pero bueno, más vale la pena un disco breve pero perfecto que intentar alargarlo con temas de relleno que no estuviesen a la altura del resto.

Hasta ahora todo han sido alabanzas, nos ponemos un poco quisquillosos y le buscamos la única relativa tara que se me ocurre al disco, y es lo excesivamente deudor que es en ocasiones de la tripleta mágica mencionada Death/Atheist/Cynic. Pero bueno, pocas son las bandas que intentan practicar Death Técnico y a las que no acaba notándoseles el tufillo a los maestros.

Sea como fuere, este es posiblemente el mejor disco de Death Técnico que se ha parido en España, o al menos el mejor de los que ha escuchado un servidor. Si no los conocías ya sabes que toca, a buen seguro que me lo vas a agradecer.

Cinco merecidos cuernazos, un 9,2/10, no menos para un trabajo de este nivel.

Javier Zarco: Bajo
Lino Cordeiro: Batería
Mario Cordeiro: Guitarra
Fredo Guitars: Guitarra
José Barros: Voz

Sello
Self-released/independent