Abhorrence - Vulgar Necrolatry

Enviado por Cuericaeno el Jue, 29/11/2012 - 17:28
2031

”No existe una colina que se levante hacia el cielo,
Ni valle que baje, ni playa que bañe el mar,
Que sea más amada que nuestro lugar en el Norte,
Más que el suelo de nuestros ancestros”.

Qué bonito el himno de Finlandia, y quién diría que en esa tierra iba a enquistarse la grumeau de la grumeau del Death Metal más zafio, pútrido y decadente que conocieron los mejores tiempos de su movimiento. La necrópolis del género finés cobija con orgullo los restos mortales de una de las formaciones que, junto a ilustres cthulhus del gremio como Purtenance o Funebre, plasmaron con más intensidad el aura, hedor, sapidez y quejido de ese fenómeno natural que da nombre al estilo, ese superpredador intangible e inmemorial que a todos nos acecha desde que nacemos y que no es otro que la Muerte. Como debía ser lógico, estamos hablando de los que quedan en semejante podium, los ignominiosos Abhorrence.

Fundada la banda en 1989 y extinguida al poco más de un año de nacer, el quinteto de Helsinki tan sólo superó el tiempo de vida de un gusano, pero hoy no sólo se les recuerda, sino que son toda una referencia entre los entendidos de este ruido que excretó el Thrash a mediados de los ’80. Ellos son parte del sustrato que nutrió a las raíces del Death Metal finlandés, y por ello es tan interesante que escuchemos sus primeros latidos de vida, a través de su primera demo-cassette, la que tan acertadamente bautizaron con el nombre de Vulgar Necrolatry.

El esqueleto carbonizado de la carátula no hace presagiar que estemos ante composiciones inéditas de Miliki (rest in peace), y es que en aquello que fue grabado y mezclado en el Syke Oy Studio y en tan sólo 3 días (del 9 al 11 de Febrero de 1990) fermenta una de las mejores muestras de la profundidad versal a la que podía llegar el Death finlandés en materia de crudeza, opresión y, ¿por qué no?, de épica, pero la que expande su glorioso escenario en medio de la más densa y palpable oscuridad. Precisamente como ocurre desde que empiezan a girar las pletinas en la cara A y nos inunda esa intro llamada The Cult, el hall kárstico donde nos reciben de entrada, caverna viciada de murmullos como de un torrente subterráneo, que se suma al discurso de una voz de ultratumba que recita algo, acompañada de ocasionales ayudas de un teclado que, como siempre ocurría por suerte en este género, época y país, era pulsado lo sucinto para ambientar lo justo, sin andarse por florestas rococó y abriendo sólo yagas de luz tenue en medio de lo que debe reinar, que es la negrura más absoluta posible.

”I open the graves, admire the Rot
I can feel the presence of something from beyond”.

Después de esa aterradora intro llega enlazado el tema-título, y aunque ya pasa la música de Abhorrence a su plano físico para moler al respetable, no abandona la épica aunque pase ya ésta a ser poso bajo el tonelaje de la batería de Heikkinen, las guitarras de la dupla Tomi/Kalle y el bajo de Jussi “Juice” (sin olvidar los growls cavernarios del tito Jukka), pues esos medios tiempos que se marcan de cuando en cuando no están carentes de cierta belleza pese a su ceño sepulcral. Por otro lado, en esta “vulgar necrolatría” hay que tener en cuenta las ocurrentes letras de “Juice” cuando habla de los cadáveres de turno, que yacen “ahí durmiendo con el aspergillus” (muy buena ésa), además de llegar a idealizar sus hallazgos a pie de tumba como si de una epifanía angelical se tratara (“aureola de nauseabundo hedor, alas de piel marchita”). No me consta que sean los mismos angelitos en los que creían ABBA en su I Have a Dream.

Pleasures of Putrid Flesh, “los placeres de la carne pútrida”, es otro festín lírico de miasma, gusanos… ¡y verdigrís!, una botica muy completa y de muy rico vocabulario por parte del que escribe todos los textos, que es el mentado “Juice”, con términos y expresiones para anotar como “tumourescent eyes”, para describir cual romance poético un acto de necrofilia en toda regla. Ya a nivel musical, “Pleasures…” entra con más agresividad que la anterior, no sin autodestriparse para asomar el bajo desde sus profundidades. Trémolo a discreción, contrapuesto a pasajes memorables como el tan decadente que surge a mitad del camino y que es regido por ese atípico toqueteo de caja que aplica Kimmo, sin olvidar cuando, después del solo, la banda se va dejando tragar por ese lento remolino que ellos mismos crean, haciendo rodar esa masa tumescente que siempre fue cuerpo de todo el buen Death parido en el Este de Escandinavia.

Devourer of Souls es un lento pero decidido ejército, que sin muchos aspavientos, salpicado de taquicardias contadas, acaba siendo digamos el tema solemne de la cinta, la flota acorazada en la cola del desfile, como colofón para terminar de temer al tirano Abhorrence. El riff que se marcan para cerrar es tremendo, y tras éste, la cara B queda muda y nosotros también. El culto ha terminado, recojan sus cadáveres, salten la verja y a casa.

Se dice que después de esta demo, el quinteto sacó otra que fue llamada Macabre Masquerade, ya a nivel menos oficial. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que luego lanzaron su célebre EP homónimo (Abhorrence, 1990), siendo éste el último trabajo en su catálogo (y el más representativo), aquél tras el que se esfumarían sus creadores sólo apareciendo luego en un split que a modo de sampler lanzaría el sello Seraphic Decay Records en el ‘91. En este año 2012, Svart Records publicó un recopilatorio de la banda llamado Completely Vulgar, en el que, dicho sea de paso, la cagaron usando como portada la misma que su EP, pudiendo llevar a confusión al seguidor a primera vista. Lógicamente ésta es una apreciación personal, pero no podía omitir ese mal gusto que se gastó la discográfica para revivir a su manera a estas leyendas del primer liceo del Death finlandés.

Pensamientos en voz alta aparte, lo que importa y lo que urge es rememorar día a día la más noble alcurnia del feudo deather y sus tres colonias más insignes, siendo la de Finlandia la que aquí rendimos tributo de la mano de uno de sus más abominables representantes, Abhorrence, y a través de su pequeña gran ópera prima, a través de los ritos de su más vulgar necrolatría.

Y acudan pronto a la mesa, que se os enfría el fiambre.

Jukka Kolehmainen: Voz
Tomi Koivusaari: Guitarra y coros
Kalle Mattsson: Guitarra
Jussi "Juice" Ahlroth: Bajo
Kimmo Heikkinen: Batería

Sello
Autoeditado/independiente