Tarkus - Tarkus
El que les traigo hoy es el primer disco que se puede considerar ‘rock pesado’ o Heavy Metal en español del que tengo conocimiento, y bien puede ser el primer disco de Heavy en español, así como se lo considera al primer disco de los Sabbath el primer disco de Heavy Metal creado.
Pero además de ello, que no es moco de pavo, es también el registro de la existencia de un joven talento como pocos, llamado Darío Gianella.
Tarkus, que toma su nombre del disco de los brillantes Emerson, Lake & Palmer, se formó en Perú en 1971. Alex Nathanson y Walo Carillo, ambos peruanos, dejan Telegraph Avenue y se juntan con dos argentinos, el bajista Guillermo Van Lacke, a quien ya conocían y quien regresa a la Argentina para buscar al guitarrista de 16 años Darío Gianella, con la idea de formar una nueva banda, y el timing fue excelente. El guitarrista acepta sin dudar un segundo la propuesta y parte a recorrer varios países para llegar a tierras incaicas, sin permiso de sus padres. Este joven se haría cargo de la compleja tarea de la composición, en estos sonidos a los que querían llegar, la mezcla de Sabbath con Zeppelin y el rock argentino del momento que traía de por si un ramalazo a Deep Purple.
El núcleo de la música se compuso en esos 10 días de viaje de regreso a Perú, llevando consigo los discos de Sabbath y Pappo’s Blues, la guitarra y una pequeña maleta. Es que cuando los buenos músicos tienen esa inspiración divina, una guitarra en un largo viaje en tren es todo lo que necesitan para componer. Al llegar a destino, las canciones estaban casi listas.
En 1972 (de milagro) lanzan su único disco sentando dos precedentes: el del primer disco considerado Heavy en español y el del diseño de la tapa de disco completamente negro, siendo el único detalle de otro color el logo en blanco. Esto en 1972 era un detalle muy Heavy, maléfico, en una época donde los colores vivos del progresivo psicodélico eran la norma, salvo por unos locos inadaptados de Birmingham, que un año y algo antes habían creado todo un género nuevo. Como todo episodio de la historia hay que verlo y considerarlo de acuerdo al momento de creación. Por ello, los logros de Tarkus, así como los de los primeros Sabbath son sucesos incontestables, de un valor inmenso. Pero así como a los Sabbath siempre se les reconocerá su aporte, este disco de Tarkus pocas veces es mencionado al referirse a los inicios del Heavy en español.
En ese entonces en Perú había una dictadura militar y los que llevaban el look rockero eran perseguidos, otro punto para destacar de la valentía que tuvieron.
El resultado de esta combinación de esfuerzos es un excelente disco, mezclando a los Sabbath y Led Zeppelin de 1970-1972 y una inconfundible cuota de rock argentino de bandas como Almendra y Vox Dei. Grabado entre ácidos y marihuana (lo que se refleja claramente en las letras) no resalta sólo por la cuestión de ser un precursor, sino que tiene composiciones y detalles brillantes con un guitarrista fresco e inspiradísimo, de gran técnica y digitación apta solamente para los grandes músicos, y eso que tenía 16 años.
Este muchacho es sin dudas el punto más alto del disco y el que le da esa “macabra personalidad” al disco y a la banda. Un joven que tenía un futuro impresionante que con su corta edad se puso al hombro la composición y las letras (salvo en “Cambiemos Ya”) e impresionaba con sus riffs, punteos y sentimiento. Una calidad reservada para los pródigos. Por lástima nunca podremos saber a lo que hubiera llegado este diamante en bruto, con un talento nato al que ayudaba con dedicación e incansables horas de práctica, despertándose a las 6 de la mañana todos los días para practicar escalas y digitaciones. Ese carácter compulsivo se reflejaba en el escenario, dado que no paraba de moverse un segundo y seguía tocando aún cuando el show había terminado y los amplificadores ya estaban apagados.
El disco, más cercano al trabajo primogénito de los Sabbath que a su Paranoid, con riffs y solos brutalmente distorsionados, heavys hasta la médula, un cantante de inconfundible pasado melódico, pero que ajustó sus tonos y modulaciones por sugerencia de Guillermo, que de alguna manera previo que el estilo operístico, teatralmente exagerado era lo necesario para la banda, especialmente para las presentaciones en vivo, que eran magistrales dado que esa representación del cantante, generaba un impacto instantáneo en quien lo presenciara.
De todas formas Alex Nathanson le imprimió su personalidad, creando así a una criatura mezcla de ficción y realidad, como tantos otros harían después, y cantando en falsete de hirientes agudos. Junto a las porciones de gritos y delirios resulta en un voceras muy interesante aunque por momentos puede sonar algo forzado, producto inherente de esa teatralidad, siendo que no tuvieron el tiempo necesario para pulirlo al extremo, ya que grabaron lo más rápido posible. Cuando el resto de la banda aporta sus voces queda realmente guapo y resulta perfecto.
Así es que tenemos canciones como El pirata que directamente nos recibe con un cachetazo de guante de acero, un riffeo inconcebiblemente oscurantista para su momento, (casi como el de Hole in the Sky pero al doble de velocidad, y 3 años antes) siendo esto toda una declaración de cojones,el empezar así el redondo. Uno de sus himnos más recordados, con un guitarreo que se sale por todos lados, una buena labor en voces que sobre el final de este tema resbala lentamente hacia la locura y unos solos y punteos que simplemente maravillan por lo adelantado que ese adolescente estaba.
También las hay más melódicas o con un Blues-Rock bellísimo pero oscuro. Teniendo en cuenta el pasado y formación que estos Tarkus traían consigo, esos estilos debían estar representados a la fuerza, sin mencionar que lo hacían de manera espléndida. Martha ya esta (nunca nos enteraríamos quien era Martha) y Tranquila reflexión tienen mucho de ello, especialmente el segundo, donde claro que los riffeos pesados y demenciales están presentes, pero el núcleo del track pasa por el lado del Jazz-Blues donde la versatilidad, calidad, virtuosismo y sentimiento de Gianella se palpa en cada nota, así como en las extensas porciones instrumentales donde le saca viruta a la guitarra.
Cambiemos ya, con letra de Alex, y algunos de los riffeos más destacados del trabajo, pero con un ramalazo lisérgico impreso principalmente por el mismo, es otro de los destacados. A los (02:41) directamente se disfrazan de Black Sabbath y descienden a las oscuridades más profundas de la incoherencia cerrando el tema de manera magnífica. Tempestad, transita en un punto medio difícil de calificar, e imposible de ignorar. Pasando de una melodía saltarina a ritmos lentos e hipnóticos, impecables e inquietantes, obteniendo aún hoy, casi 40 años después, ese efecto sobrecogedor, de ambiente denso y no del todo comprensible con una gran labor en guitarra como en todo el trabajo. Los arreglos clásicos se hacen sentir, es que Darío tenia respeto y admiración por ellos.
Tema para Lilus empieza con un riffeo increíblemente subversivo, alarmante y sombrío, que se devela como una danza macabra que si hoy día nos hace pegarnos a la silla y escuchar con atención, en 1972 debería provocar mojadura de pantalones. Nuevamente Gianella hace una labor para sacarse el sombrero. Lilus era un gato de la calle, visto mientras estaba en viaje de ácido. Río Tonto sería una de las más representativas del todo, de todas sus influencias y personalidades. Comenzando de manera funeraria, pero desenvolviéndose con soltura, gracia y psicodelia, sin soltar nunca esa aura tétrica que incluso en los momentos más “felices” interrumpe con su lobreguez encarnada en unas líneas de guitarra que intimidan con su porte y precisión.
El cierre es Tiempo en el sol de cierta poesía detrás de su simpleza. Compases de una belleza notable y sutil a la vez que dejan ver un poquito de esa faceta intimista de Gianella así como su voz, dado que es el único en el que canta, y lo hace muy bien, con soltura y despreocupación.
Todo terminaría también en ese 1972, cuando los denominados “Niños de Dios”, secta religiosa de USA, convencen a Gianella a que se les una. Como Van Lacke menciona en entrevistas: “Darío vino esa noche y me dijo ‘te dejo la guitarra, no toco más’, y ahí se acabó Tarkus”. Intentarían conseguir un reemplazo, pero el genial guitarrista sería imposible de sustituir y de convencer. El sueño había terminado.
Llegamos así al cierre de un trabajo brillante y tenebroso a la vez, realizado por cuatro grandes músicos, de una visión a futuro increíble y que significo el primer paso del Heavy Metal cantado y compuesto para el español, rodeado de muchas historias y cuya existencia es un documento invaluable que hoy día es codiciado por coleccionistas, y para mí un registro de la existencia de un joven guitarrista, compositor y letrista, que por cuestiones de la vida solo nos develó una pequeña porción de su inmenso talento, el cual será imposible de medir con justeza





Comentarios
Tarkus
Aquí en Argentina, hoy, es el día del padre, por ello decidí subir esta reseña de los padres del Heavy en español.
Subí todos los enlaces para que puedan escuchar el disco, que a mi entender es un documento que vale la pena conocer. Claro que si a cualquiera le resulta atractivo, recomiendo buscarse el disco, es que como ya sabemos al subirlo a esa web de videos la calidad del sonido decae, incluso los grabados en Sudamérica en 1972.
Feliz día para todos los padres del Portal!!!.
Abrazo.
Muy bien Fer!
Efectivamente este disco es histórico, Tarkus es una banda binacional como bien mencionas y vaya que lo hicieron muy bien para la época (1972).
Tarkus es pesada como pocas bandas hispanohablantes de la época, un mérito adicional sí señor.
Gracias Fer y aprovecho, ya que lo mencionas, para desearle un Feliz Día del Padre a todos los usuarios e indocumentados que acceden al Portal y que a la vez son padres de familia!!!
PD: Impactante la historia del guitarrista Darío Gianella, digno de una película.
Sin dudas Frank
Concuerdo con todo lo que dices, un disco histórico sin dudas, y de una calidad muy alta.
En cuanto a la historia de Gianella, es para un libro cuando menos. He leído y visto muchas entrevistas, partes de un libro y biografías de lo que sucedió con Tarkus, su formación y los pormenores de la grabación del disco y todas ellas, de distintos autores hablan maravillas de ese joven, de su magnetismo y talento, uno lo define como un quinceañero con alma de místico que expresaba sus iluminaciones por medio de una guitarra.
Aquí van algunos detalles: El padre era un oficial de altísimo rango en la marina argentina, y cuando Darío desapareció del mapa al unirse a los “los niños de dios” este lo fue a buscar a Lima. Gracias a Van Lacke lo encuentra. Como todavía era menor de edad se lo lleva a Buenos Aires… con camisa de fuerza (literalmente), y lo interna en un psiquiátrico, el diagnóstico “delirio místico”. Pero al cumplir los 18, lo dejan ir y forma en Argentina una sucursal de ese culto religioso, antes de regresar a Lima.
Otros detalles como su eterna sonrisa que le hizo ganar la confianza de las señoras amas de casa que esperaban junto a el (un pelilargo vestido con poncho) a que abra la panadería del barrio a las 7 de la mañana, único momento en que salía del departamento de Walo. Al punto que con su ángel no solo lo aceptaron y le tomaron cariño sino que se transformo en el confesor al que le contaban todo. Las comparaciones de lo que hacía en el escenario, revolcándose en el piso, tocando hasta con los amplificadores apagados es lo que se vería años después en Angus Young y en todas las historias se hace esa comparación, además se parecían fisicamente.
El disco lo hacen de milagro. El dueño de la disquera había ganado muchísimo dinero con Telegraph por eso habla con Walo, y este ni lerdo ni perezoso le vende la idea de la banda sudamericana internacional. Les dan contrato y lugar de ensayo (compartido) y horas de grabación sin haber escuchado nunca a la banda y de inmediato viaja a los Estados Unidos. Grabaron rapidísimo porque no había tiempo así que ensayaban, ajustaban detalles y grababan todo en el mismo día. El dueño de la disquera regresa cuando ya estaban prensando la primera tirada de copias y a los gritos les dice “que mierda es esta bulla”, luego de escuchar el material y rojo de la furia le grito a Carrillo “Oye tú, Carrillo, esto no suena como Telegraph Avenue, ¿no iban a ser un grupo latino?, esto no lo va a escuchar ni san puta. Yo no invierto en ustedes si hacen este tipo de música”. Pero el contrato estaba y se respetó, aunque no se invirtió nada en promoverlo.
Y hay muchísimas otras anécdotas de esas que ya no suceden, de otros tiempos.
Muchas gracias por el comentario.
Saludos.
El vocalista
Estimado Fer, que fantásticas las historias de este "maldito" rockero, deja chico a cualquier leyenda. Escuché el disco una vez de corrido. La primera impresión son unas guitarras "sabbathianas" muy logradas, me gustaron mucho. Aq quienes gusten de la primera etapa de Black Sabbath, se conectarán con el disco. Realmente tiene un sonido notable, pensando los años y la juventud de los muchachos. La producción no es tan mala como lo pensaba. El vocalista, uf, un tema. Esos gritos están difíciles de bancar a la primera, le daré otras escuchas. Pero de todas maneras vale la pena escuchar a estos precursores.
Gritos locos
Si que es una historia muy interesante, es que tanto talento y esa extraña personalidad que tenía, sumado a sus elecciones de vida hacen de su corta vida pública un tanto misteriosa.
En cuanto al disco, coincido en tu interpretación sobre las guitarras, las influencias del Sabbath de principios de los 70 son indudables y la interpretación y composición igual de destacadas que las que supo hacer Iommi. También estoy de acuerdo con que todo fan de los primeros discos de Sabbath sabrá disfrutar mucho con este disco, con el plus de estar compuesto para nuestro idioma y sabiendo que es el primer paso del Heavy en español, lo que ya de por sí hace del disco una pieza histórica.
La producción es muy buena para la época y para los tiempos y recursos con los que contaron, siendo este otro punto a favor de la calidad de músicos que eran.
Lo de las voces, pues como digo en la reseña, son algo forzadas por momentos, pero ese falsete a gritos le da una cuota de locura y oscurismo al disco, además de que eran parte de una puesta en escena que hacían en vivo.
Me alegra que te haya gustado y que les des nuevas escuchas, ya me contarás a que te saben cuando tengas tiempo de poder incorporar todas las melodías y recursos, algunos más sutiles que otros en el talento que había detrás de esa guitarra y de la composición.
Gracias por el comment Weichafe.
Saludos.
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