S.O.D - Rise of the infidels
S.O.D., el pasatiempo favorito de Scott Ian, Danny Lilker, Charlie Benante y el inefable Billy Milano vuelve a la carga con Rise of the infidels, supuestamente la despedida de la banda, para la cual parece obvio que han escatimado esfuerzos por hacer algo medianamente digno. Inicialmente iba a ser un EP compuesto por cuatro temas de estudio, dos de los cuales habían aparecido previamente en un recopilatorio de "Los más duros de Nueva York", si bien Stand up and fight lo hizo bajo el nombre de Pathmark song, y dos versiones de clásicos hardcorianos y punkarras. Sin duda un tracklist escaso e inconsistente, no digamos ya para una despedida, por lo que decidieron añadir un bolo grabado en Seattle en 1999 que tenían por ahí, convirtiéndolo así en el EP más largo de la historia, de casi una hora de duración.
De modo que tenemos por un lado dos temas propios aunque no inéditos, sendas versiones de Agnostic Front y Negative Approach bien cebadas y por otro lado el mencionado concierto, documento imprescindible para los fans de no existir Live at Budokan y que, nos guste o no, contiene el auténtico (aunque escaso) atractivo de este trabajo. La calidad de la grabación deja mucho que desear, con continuas subidas y bajadas de los niveles en la mezcla y la voz de Billy distorsionando digitalmente en sus monólogos entre canción y canción, en los que hace un llamamiento a la solidaridad del público con los moshers (debe ser que no estaba cubierto el aforo, si no sería innecesario, en Live at Budokan nadie se podría apartar aunque quisiera), e insiste con honradez en que el propósito de S.O.D. siempre ha sido el pasar buenos ratos con sus colegas y hacer que la peña disfrute, sin más pretensiones. No obstante, la falta de tacto queda patente desde el mismísimo principio del show, donde no se les ocurre otra cosa que tocar The ballad of Nirvana, haciendo escarnio de la muerte del ídolo local Kurt Cobain. "No es nada personal, le dedicamos una a cada artista que la ha palmado". Y así, como para rebajar la tirantez a veces palpable en el público, llegado el momento se marcan del tirón un buen puñado de "baladas" más, apostillando en relación a Michael Hutchence (INXS) lo desacertado de autoasfixiarse mientras uno se masturba, y volviendo a intentar hurgar en las narices del personal con Kurt, por si alguno había llegado tarde. Luego viene un nuevo récord, el medley más corto de la historia, 6 canciones en 9 segundos, entre las que así por encima distingo Anti procrastination song, Diamonds and rust y Momo, y a continuación Milk, dedicada a las pibas pechugonas entre el público (“porque las tetas grandes dan leche”, qué sutil). El resto de temas son todos de Speak English or die.
En suma, un disco orientado solamente a los más incondicionales (entre los que hasta ahora pensaba que me hallaba) y que probablemente pasará sin pena ni gloria. El anuncio del adiós de la banda por parte de Billy Milano al menos despeja la incógnita de si algún día S.O.D. volvería a grabar un disco comparable a su debut, y Rise of the infidels nos deja bien clarito que lo que no puede ser, nunca será, y que hay discos como Speak English or die que nacen únicos aunque para ello no se haya dedicado más esfuerzo que el de pasar un buen rato grabando gamberradas e incorrecciones de todo tipo con los amigos.
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