Lars Frederiksen & the Bastards - Lars Frederiksen & the Bastards
No conformes con haber grabado algunos de los mejores discos de punk rock de toda la década del 90, Lars Fredericksen y Tim Armstrong continuarían dando cátedra de la mano de este recomendable proyecto paralelo, que cuenta a la fecha de dos interesantes trabajos, Lars Frederiksen and the Bastards (2001) y Viking (2004).
A excepción de los dos covers que presenta la obra, las restantes canciones se encuentran compuestas en su totalidad por Lars Frederiksen y Tim Armstrong (quien también colabora en guitarras, coros y se hizo cargo de la producción del disco), por lo que demás está aclarar que las similitudes con Rancid abundan de principio a fin, sobre todo con la faceta más cañera de esta gran banda. Pero similar no es idéntico, y el debut de Lars Fredericksen solo ofrece munición gruesa, prescindiendo por completo del sonido ska tan característico y distintivo de Rancid.
Luego de una breve y prescindible intro, el disco arremete con una de las mejores canciones harcore-punk del lp, Dead American, con unos versos repletos de rabia y un estribillo que sin perder un ápice de contundencia atrapa aún más a partir de su marcado gancho, un sello distintivo del álbum sin lugar a dudas, el de los estribillos irresistibles.
A partir de la sorprendente versión del clásico de Billy Braggs ‘To Have and to Have Not’ (de lo más rockero, melódico y entretenido del disco) hasta ese festivo himno llamado Wine and Roses se sucede el momento más rancid del disco, cuatro excelentes canciones de punk rock que no desentonarían en lo más mínimo si formaran parte de esos grandes clásicos como Let´s go o And Out Come The Wolves, siendo la rola más destacable Army of Zombies, la prueba concreta de que se puede sonar crudo, salvaje y veloz y a la vez dotar a las composiciones de buenas dosis de melodía y gancho, con un estribillo y unos coros para (valga la redundancia) ser coreados hasta la completa afonía.
La segunda mitad del disco también tiene sus grandes aciertos, pero en este caso de la mano de dos trallazos de hardcore-punk como Anti-Social y Vietnam, dos excelentes demostraciones de furia, poder y contundencia, explotando al máximo ese toque tan sucio y callejero omnipresente en todo el disco, tanto instrumental como vocalmente, pues las voces del disco también irradian toneladas de actitud y sentimiento callejero.
Y es que en definitiva eso es lo que tiene para ofrecer el debut solista de Lars Frederiksen, 12 trallazos plagados de actitud y sentimiento, un disco que sin menospreciar en lo más mínimo la melodía (fiel al estilo de sus compositores), deja una vez más al descubierto una gran verdad, que los mencionados atributos son el principal requisito (que no el único) que debe cumplir cualquier trabajo de punk rock que se considere como tal, y en este sentido la obra en cuestión se luce de sobremanera, dejando una vez más en manifiesto la grandeza de la dupla Armstrong/Frederiksen, quienes con este disco enriquecieron aún más su valioso legado dentro del género, gestando una obra que solo puede ser catalogada como de obligada escucha para quienes gustan del punk y hardcore americano.
8 Astburys











Correcto
No es un mal disco, de hecho tiene buenas canciones, y como fa de Rancid me agrada el sonido y tal, pero me temo que es un disco que me gusta bastante menos que a tí, lo veo algo repetitivo y falto de ideas.
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