Helstar - Burning Star
Con una equis en el mapa de los tiempos, juguemos a saquear tesoros, tesoros intangibles, pues ellos son la música que brotó de aquella década que hoy añoramos…
Marcamos el año 1984… Su efemérides nos recuerda que los titanes del género Iron Maiden ya habían erigido su propio templo sobre las arenas, en cuyo interior ardería la eterna llama de sus himnos. Mientras, Judas Priest ya eran ingenieros de su propia artillería pesada de aire (Hellion) y tierra (Metallian), desfilando ante las melenudas masas su nuevo demonio bélico de alto octanaje. Arquitecto e ingeniero paralelamente terminaron de alumbrar un sendero que nació con la década entonces reinante, abriéndose paso con ruedas de oruga para optimizar el cauce de aquella plaga de nombres que desde Inglaterra se extendió hasta ser pandemia mundial, viniendo del nuevo continente la banda que hoy vamos a rescatar de las tinieblas del pasado… Helstar.
Fundado por James Rivera (voz) y Larry Barragán (guitarra), este grupo se forjó en el underground del tórrido Texas en 1982, cohesionándose un quinteto que se armó de sus instrumentos en una ardua lucha por hacerse notar en pleno mar de nombres de una escena en plena eclosión, lanzando en 1983 su crepitante demo homónima, seguida de un Live también maquetero en el mismo año, hasta que amparados por el sello Combat pudieron poner en órbita una ardiente estrella que la sala de control de su Houston natal no detectó en sus monitores, pero que dejó su ígnea impronta en las almas de los melómanos más doctos en materia de Metal clásico.
Burning Star era otro de tantos álbumes adeptos, fieles reproductores del patrón genuino, del esquema sonoro que hizo del Heavy Metal una fuente de inspiración y escape para tantos jóvenes de la época que se acercaron al sonido de la guitarra eléctrica, colgándose cada uno su fusil de riffs para presentar sus textos de fantasía y muerte, saltando a las marginales tablas del panorama bajo siniestro nombre para subir al estrellato, un estrellato más humilde y menos artificioso, de noctámbulos zombies de barrio hacha en mano, tan entrañables como los caricaturescos demonios que protagonizaron tantas carátulas de aquel fructífero decenio, teselando un descomunal mosaico que dio sombra, color y vida a una década ya mítica para toda la música en general. Ya metidos en ambiente, visitemos el núcleo de esa ardiente estrella…
”I see a new star rising
Coming from the east...”
Con el señorío y temple de aquellos preludios a guitarra que presagiaban una pieza imperecedera, elegante se expande el riff que inaugura el álbum… Burning Star se aposenta lentamente en nuestros oídos y va siendo avivado por sus músicos, hasta ser soltado al trote con su riff envolvente, irrumpiendo luego el vocalista en el centro de la acción con ese nebuloso reverb que regía en las producciones de la época (bendito seas entre todos los efectos). Él es Bill Lionel (James Rivera en el escenario), un cantante resultón pero a mi gusto algo mediocre, más por su forma de interpretar que por su calidad de voz, decente, de muy buenos agudos pero mal usados, hasta convertirse éstos a veces en una pedante coletilla que es disparada hasta cuando no debe. Impetuoso cantando, quizás demasiado, como adelantándose a su modalidad de directo en pleno estudio.
Aunque si pensamos de forma más optimista (que es lo que hago para disfrutar más de la escucha), ese apasionamiento casi anárquico del front-man le da un toque de espontaneidad a los cortes que autentifica esa apuesta tan seminal y entusiasta de puro Heavy Metal de vieja escuela que presentaban estos muchachos, creándose un afín contraste entre el sobrio control de ejecución de los músicos y el instinto animal de Rivera, manifestándose todo como una descarga en vivo sin audio de público. Esa consistente mezcla creó en este LP debut canciones que olían a sudor y humo… No me pregunten de dónde viene el humo.
Un vacilón riff de corte rockero se adentra solitario en nuestros oídos, sumándose luego el empujón de la plana mayor hasta consolidar y echar a andar a Towards The Unknown, una canción con un puente al estribillo que me embelesa por su añeja pasión, con un Bill Lionel que se comporta cantando ante semejante acompañamiento de emotivo riff, gustándome especialmente ese ”Watch over the plains” tan bien encrudecido, degustado justo antes de que las guitarras nos cimbreen en trabado mute adornando tal lapso del riff (grato masaje para los tímpanos). Su estribillo es chillado por el indómito muchacho con un grito más afilado que los bigotes de Metallian, pero zarandeado y alargado a cotas muy exageradas (denle un Tranxilium de los gordos a este chaval). El solo no tiene desperdicio, hirviendo en ferviente tapping hasta desembocar en unas sentidísimas escaladas por los más estrechos trastes, recordándome por momentos a nuestro Gusiluz de ojos azules Dave Murray en su era más temprana. Con muchos más pros que contras, un temazo este Towards The Unknown.
Witch’s Eye entra como una inmensa roca que rueda cuesta abajo, hacia nosotros, azotando platillos como si éstos fueran los obstáculos que revienta a su paso. Su base rítmica crea una maquinaria demoledora, mientras que su colosal riff sirve de blindaje seguro para que nuestro crudo cantante se divierta a gusto, narrándonos con su malévola expresividad la historia de una bruja que vive en la cresta de una montaña, estrechando nuestra atención como si fuéramos boy scouts frente a la hoguera. Y por si alguien del círculo receptor descuida la escucha durante el cuento, ahí está Rivera para de vez en cuando pegar un grito de los suyos, ésos que te peinan con la raya en medio. Y recordad, “Nunca miréis directamente a los ojos de la bruja”.
Y llegamos por fin a la canción estrella, al hit por excelencia de esta humilde obra… Run With The Pack despunta con tintineos oníricos de teclado, secundados por un sutil jugueteo con la ruleta del volumen de una guitarra que murmura discontinua sus tenues notas, escenario sonoro que recuerda a los ambientes de tenebroso romanticismo que los de Dio plasmaron para el proverbial Holy Diver de un año atrás. Siendo también un joven clásico de misma garra y menos nombre, esta canción rompía con un riff de laborioso Heavy Rock, que al principio gravita sobre las intermitencias del charles de Héctor, hasta que pisa tierra firme para dominar el terreno, brillando en el núcleo de su estructura el timbre y texto de Lionel… ”Midnight - Can you hear the wolves are howling…”. Su estribillo es tan sencillo como contagioso, sin pretensiones aunque gobernante, pero lo que realmente hace grande a este tema es la sorpresa que esconde en su versiculario minuto 4:35 en adelante, un acontecimiento que encrespará los vellos de todo discípulo del Metal ochentista…
Siendo bruscamente interrumpido el tercer estribillo, al grito de Lionel todo cambia de súbito a un tempo más veloz, enarbolado por un riff de ésos que con tan sólo tres o cuatro acordes ya nos tienen para siempre, entrando al ataque un Bill Lionel soberbio, que ya convence hasta emocionar, ubicando con sentimiento una a una sus líneas sobre ese riff de mito, líneas hechas de frases recurrentes en el género, que aunque hoy trilladas reflejan con fidelidad el argot hímnico de aquella década de cuero y níquel…
”Nowhere to hide
So run with pride
You run with me
You won't be free
Why don't you see
It's not a dream
No turning back
Run with the pack”.
… ¿No es de una sencillez hermosa?, yo siento que sí…
No puedo obviar tampoco ese festival de solos que irrumpe a continuación a diestra y siniestra, sostenidos por ese mismo marco de divinas guitarras, haciéndonos sentir por estilo y calidad casi lo mismo que con aquellas sesiones de lead breaks que batallaban en Revelations o Hallowed Be Thy Name, venidas de Ntra. Sra. Doncella de Hierro, de “rabia conmovedora” y ejecución virtuosa. ¿He de matizar que Run With The Pack es de escucha obligatoria?...
Pasando pista, Leather And Lust tiene el nervio y dialecto de los dos primeros LPs de Maiden, su simpático correteo de melodías atestiguan a gritos tal influencia, y por supuesto, James Rivera parece un sucedáneo más estridente del golfo de Di’Anno, interpretando la letra con el mismo deje, desparpajo y humor de aquel navajero que contrató el bueno de Harris. Su final enloquece, un inesperado acelerón donde el vocalista reproduce con su texto la ansiosa melodía que puntean Larry y Tom, un arrebato fugaz con el que dan fin a la pieza a dos golpes de grito, como mandaba la doctrina Di’Anno.
Possession parece arrastrar el mismo influjo pero más disimulado, sólo aflorado en su alegre estribillo, ya que en su conjunto es un tema de riffs muy contundentes, más cercanos a la apuesta de los de Houston. Y a melódico trote traen las guitarras las ‘Sombras de Iga’, sombras que “vuelan como el viento y muerden como un tigre”. Aquí disfruto con la labor de Lionel, que nos muestra más profundidad con un registro cálido y melodioso, dejando un poco de lado la aspereza y sobresaltos de temas anteriores (me embarga cada vez que arroja ese ”shadow”). Enigmático su primer solo, que diezmando el brioso compás que reinaba entonces, nos sumerge en su fúnebre parsimonia, muy bien ornamentada por el arte en las baquetas de Héctor Pavón, hasta que con un deslumbrante grito doblado de Lionel es retomado el tempo general del corte, desatándose otro punteo más extenso y enrevesado que recorre escalas más fieles al Heavy tradicional. Fragante oscuridad la que irradia este tema con su pretérito acento metálico.
El último tema despierta con una creciente cortinilla de platillos, dejando sonar las primeras y únicas acústicas de la obra, acompañadas por el blando golpeteo del bajo de Paul Medina, abriéndonos así las puertas del ‘Castillo de Drácula’ con un tema que aunque rompe enseñando sus “colmillos”, pasa desapercibido en la obra, mínimamente interesante comparado con cortes anteriores de más carisma que salpican el LP, sólo destacando alguna que otra melodía épica y su riff principal, presto y afilado, siendo éste quizá el más cañero que descarga el dueto Barragán/Rogers, junto a esa mole ríffica que da músculo a Witch’s Eye.
Aunque debajo de los artistas clave de la escena, mucha suerte corrió este curioso combo de nombres anglohispanos, que tras este álbum fueron evolucionando hacia el Speed Metal con su posterior trabajo Remnants Of War (su álbum clásico), siguiendo una carrera como de incógnito pero al menos con algo de futuro, más fructífera que la de muchos de su quinta y doctrina, pues pese a ser un poco desconocida, esta banda aún hoy sigue en activo, mientras que grupos como los californianos Hexx (llamados antes Paradox), que debutaron en el mismo año que los de Texas, apagaron su estela a comienzos de los ’90, siendo también éstos afortunados frente a formaciones que no vieron ese amanecer. Dura la batalla a guitarrazos que se gestó en aquella era, por lo que no hay que bajar el pulgar tan a la ligera y darle oportunidad de escuchas a obras casi secretas como este Burning Star, pues creo que se lo merecen, sus cicatrices de guerra lo atestiguan.
Roto estaría el tamiz de la popularidad, que exilió al abismo del olvido a tantos nombres, formaciones que no lograron quedar a flote en una criba de continuo zarandeo y de aforo reducido, no dando tan abierto entramado oportunidad mínima de sujeción a joyas de menor tamaño, pero joyas al fin y al cabo…
Con una equis en el mapa de los tiempos, los melómanos del metal precioso y pesado saqueamos tesoros, tesoros secretos, desconocidos para muchos que vivieron aquella década que hoy añoramos…











Helstar
Buen rescate Cueri, eran desconocidos para mí.
Encuentro su sonido, por los enlaces que has puesto, bastante cercano al de Judas Priest (los gritos de Mr. Lionel son casi idénticos).
Gracias, Frank
La verdad es que me encanta el álbum porque se nota mucho en él sus dos principales influencias, la de Judas y la de Maiden. Gracias por asomarte a esta reliquia del Metal tradicional, desde luego que en cada escucha gana mucho, y su etiqueta de "mediocre" va desapareciendo en cada Play.
Saludos, y a defender el legado del Metal, tanto sus monumentos más históricos como su bisutería más humilde, pero entrañable y significativa.
bien cuericaeno...
good cuericaeno... excelente guitarra y sí el vocalista es clavado a rob halford...
la primera canción me encanta su punteo y el grito a lo halford...
la verdad cuericaeno es que me engancho este disco, me lo bajaré...
gracias cuericaeno...no los conocia
Por fin alguien conoce esta
Por fin alguien conoce esta gran banda de Heavy-Speed tejana, seguida de una tremenda reseña de Cueri...Como 100pre nos tienes aconstumbrados. Este disco es bueno y me gusta, pero no tiene la majestuosidad que nos darian en Nosferatu, el cual es mi favorito de toda la banda. Sigue asi Cueri,dandonos pura calidad. Saludos Heavys
enganchado...
todas las del disco son buenas...
me recuerda mucho al sad wings of destiny esa es mi opinion
como me engancho...
te felicito de nuevo cueri
Thanks a lot!!
Gracias, Nightmare e IcaruS. Me alegro que te hayan enganchado, Nightmare, pues mientras redactaba esta reseña los escuchaba y es que cada vez los adoro más: El comienzo de Burning Star, el riff de Towards The Unknown, la caña de Witch's Eye, RUN WITH THE PACK!!! (con éste no hace falta detallar nada), el maidenísimo Leather And Lust... en fin.
Y me alegro que conozcas esta banda, IcaruS, ¡eres todo un catedrático en la materia!, jeje. Sigan escuchando todos este Burning Star (había puesto Run With The Pack! qué obsesión!), saludos.
P.D.: IcaruS, le echaré una detenida escucha a Nosferatu, pues internet me lo ha "regalado" por ser nene bueno.
James Rivera...
...es un vocalista ultratremendo , lleno de garra y si...imita mucho al maestro Halford , pero tiene su rollete personal incluso...un monstruo de las cuerdas ( vocales ) el bueno de Rivera...como ya demostró también en los excelsos SEVEN WITCHES ( otro proyectazo ).
Running with the Pack y Leather and Lust son dos himnazos a sumar en la discografía de ésta banda entrañablemente molona.
Nosferatu es otro discazo de la banda...y recomiendo también su King of Hell...última obra del grupo y esencial como la que más. Pura ira netamente metalera...joyita...como todo lo que editan éstos...
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