Gigatrón - Mar de cuernos (the platinum years)
En su día y pese a la insistencia de mis colegas pasé por alto Los Dioses Han Llegado. Me hacía gracia la broma pero sólo hasta cierto punto, y además me echaba para atrás el batería tan mecánico ése que tenían, seguramente un tal Boss Dr Rhythm. En cambio Mar de Cuernos me entró a la primera, ya que sin abandonar el tono chusco de su debut, añadía un puñado de buena música no ya para un disco de chanza, sino en términos absolutos. Qué demonios, si las guitarras dobladas de Quiero Rock tienen más duende que cualquier cosa grabada por Murray y Smith y/o Gers en los últimos años! Además, las letras en general son más refinadas que en el anterior álbum, y por supuesto van mucho más allá de la colección de versiones grotescas de Hit Thrash Hit, ese disco fantasma. Posee esa virtud de retratar lo esencial con pocas palabras que de haberla tenido Pérez Galdós muchos ya nos habríamos leído los Episodios Nacionales: "...voy molando, con el dedo saludando...", ese gesto de sobrao tan típico de los políticos americanos... y en general, de los chulos americanos. "...Un coro de ángeles yonquis con chandals del Real Madrid", sólo le falta ponerles la lata de cerveza del tiempo. Además de tocar mogollón de palos metaleros (hard, black/ thrash, hair, speed, etc) más o menos dignamente, Charly encarna con salero toda una fauna de lo más variopinta, que va narrando en primera persona (salvo alguna excepción) las letras de los temas: el currela metalero del andamio, el compañero del insti que te graba cintas y te mete en el mundillo, el inmigrante rumano que se siente marginado y lo expresa... a su manera, los yonquis del barrio, etc. poniendo de relieve sus dotes interpretativas y mostrándose desenvuelto y camaleónico por la jungla del Metal.
Todos los temas están repletos de chascarrillos memorables, pero hay dos o tres que merecen atención especial: Banderas de roña, que describe la ilusión con que la basca de un pueblo se prepara para un concierto de Gigatrón, en un homenaje a la afición rural de lo más entrañable; Mi hacha hizo tu culo, y Warrior of the barrio, la épica suite final dividida en tres actos, repleta de cambios y con riffs más heavys que la moto de Rob Halford.
Es una lástima que los talibanes del Metal se sientan ofendidos por estas letras y no le sepan ver la gracia a esta banda. Sus parodias y guiños al género son para consumo exclusivo por parte del Gremio. La gente de fuera ni sabe ni le importa quién es el Pirata, Rosendo o el de en medio de los Venom. Afortunadamente, el éxito insospechado de Gigatrón indica que los heavys saben y les gusta reírse de sí mismos. Con Mar de cuernos se han puesto el listón bastante alto, espero que puedan seguir sorprendiéndonos.






¿Algo que añadir?