Europe - The final countdown
Si a uno le gustaba mucho el heavy en los ochenta, difícilmente podía echarse una novia normal. Y si se la echaba, los Europe eran el único punto de conexión musical posible. Eran la mar de guapos, iban peinados como para un concurso canino, salían en los cuarenta y además cantaban una balada muy bonita que se llamaba Carrie. Eran heavys pero no sudaban: transpiraban. Así que a ellas les gustaban sus canciones a pesar de que eran heavys, y a nosotros a pesar de que eran seres irreales. Luego en casa volvíamos a nuestros AC/DC y similares, con su olor a sobaco reglamentario.
Quién no conoce The final countdown, ese himno de toda la vida. Bonita melodía, famosa intro de teclados, solo preciosista y melódico con muchos "turulus" ("¡Oh, saben tocar deprisa!") y, cómo no, estribillo coreable por si caen bolos en estadios y demás lugares con aforo gordo. La letra iba sobre abandonar la maltrecha tierra y largarse todos a Venus confiando en que los venusianos nos reciban con los ocho brazos abiertos, pero se conoce que al final descartaron el plan y se fueron de gira mundial.
El resto de singles indiscutibles como Rock the night o Carrie (con su videoclip y su paliza en la radiofórmula) están todos puestos en fila al principio del disco. Una vez más, la industria fagocitaba un buen grupo de excelentes músicos, los colocaba por narices en todas partes, y tan solo dos años después se decepcionaba cuando "sólo" vendían 2 millones de copias de su trabajo posterior. El proceso se repetía una y otra vez, sin tener en cuenta la música, los músicos, la cultura o al público –éste último, salvo en su calidad de cliente potencial– y buscando tan sólo el beneficio inmediato.
Por culpa de estas ansias desmedidas de dinero de unos pocos, hoy muchos no podemos evitar recordar al cantante Joey Tempest como una especie de figurín de pasarela, cuando en realidad era ante todo músico: un gran cantante y compositor. No olvidemos que, una vez rechazado un grupo que ya no vende tanto, la industria coge a otro y continúa con su avaricioso y rentable plan, mientras que el músico desechado queda abandonado a su suerte, como una especie de despojo de la imagen que construyeron para él. Y esos mismos "creadores de iconos" dicen que ahora la tecnología (acompañada de la supuesta mala fe de los melómanos) está matando la música. Me lo expliquen.
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Fue el disco que me adentró
Fue el disco que me adentró en este maravilloso mundo. A parte de la melancolia, decir que pese a quien le pese este disco esta muy bien, no todo acaba con el final countdown ni carrie, con temas como danger on the track y heart of stone este disco merece estar bastante arriba.
Conste que lo he escuchado...
Sacrifice to vice or die by the hand of the ...
... unas cuantas veces y sencillamente me parece infumable. Atención al matiz: No digo que sea infumable, sinó que ese es mi parecer.
Siempre he dicho que a la única banda a la que puedo tolerar 'cosas raras' es Judas Priest por lo GRANDES que son. Afirmativo, son la única banda del planeta que se puede permitir el lujo de escribir un tema como 'Turbo Lover' que ya de por sí se las trae el nombrecito...
Pero 'Ninja'?
No, lo siento. Eso ya es demasiado duro para mí...
Bueno, el disco que me
Bueno, el disco que me adentro al mundo heavy, un buen album, pero al conocer sus dos antecesores "Europe" y "Wing Od Tomorrow", se noto que eran mas que eran moda. y lo de tant parafernalia hizo que se arrancara su guitarrista John Norum después de este disco. y con el mucha de la fuerza del grupo.
rock the night
....¿¿¿ Tenez poezia???....poz claro.... morirse es la mejor medicina
menudo temazo ese rock the night