Dio - The last in line
Un año después del debut Holy diver, Dio se volvió a meter en el estudio con los mismos músicos y grabó un acojonante disco llamado The last in line. Me da la impresión de que la banda se encontró a sí misma estilísticamente, abandonando el lastre del pasado y lanzándose en pos de una música heavy-heavy de libro, hecha con muy buen gusto y mucho corazón. Todos los riffs guitarreros de The last in line dan fe de esta dedicación absoluta al género, que en su forma definitiva (previa a la subsiguiente evolución y desbandada) quizá tocó techo en los años siguientes y se empezó a autocomplacer y repetir en exceso, a causa de lo cual yo di carpetazo y me zambullí en otros estilos que me ofrecían cosas más nuevas, abandonando un montón de grupos "por la mitad" y sólo retomándolos mucho tiempo después, cuando por fin no quedó rastro de las mallas, los disfraces de leopardo y la laca.
Los riffs de este trabajo son especialmente bestiales: abre el disco We rock, cuyo guitarrazo básico podría parecerse al de Crazy train en versión tremebunda y nerviosa, seguido del demoledor The last in line, tiempo medio inspirado y machacón que es un puro clímax de principio a fin. De hecho, el disco empieza arriba y no llega a bajar casi en ningún momento, sensación que en parte es producida por la propia voz de Dio, siempre aguda y furiosa sin abandonar esa elegancia tan suya, y en parte por el grupo en pleno, que parece renacido de cierta modorra o confusión inicial. No es que toquen mejor que en Holy diver; es que, a mi entender, en este caso les luce mucho más cada arreglo, cada break, hasta el punto de hacer palidecer un poco el debut y dejarlo en una especie de honroso tanteo.
Como el disco se hizo en la época de los video-clips de cartón piedra, no podía faltar uno para la canción estrella, la que da nombre al disco. Este "vidrio", me llevaba a una catarsis del copón cada vez que lo veía en la tele, merced a la mezcla explosiva entre la abrumadora y sentenciosa solemnidad del audio y el cutrerío absoluto del vídeo, arrancándome escalofríos y carcajadas en singular macedonia, especialmente durante la coda. Desde luego, los 80 son una época para recordar. Recordemos, por ejemplo, a Dio poniendo cuernos y dándole en los huevos a un monstruo con una espada láser. Como os lo cuento. Por cierto, el prota del videoclip, que de esta grotesca manera es salvado de los malos por el propio artista (¡bieeeeen!), es un varón melenudo de unos 13 ó 14 años: ahí tenemos el target de este disco.
Tras las dos magníficas canciones que rompen el hielo, no veo especiales altibajos. La grabación no decae, como ocurre en tantas ocasiones, y el orden de los temas es la mar de correcto y te va llevando hacia delante, sin que te den ganas de bajarte del carro, hasta el correspondiente cierre más o menos místico, en este caso titulado Egypt (The chains are on). En definitiva The last in line es un pedazo de disco para el niño y la ninja, que ya no me dio por comparar con maravillas del pasado porque empecé a verlo como algo más evolucionado, que podía presumir de una calidad y un sonido propios por fin más acordes con el estilo que, para bien o para mal, se practicaba por doquier en esta época.






Acojonante
Yo también creo que este es el disco definitivo de Dio, quizá porque fue el primero que escuché, o porque me marcó tremendamente el contraste entre la intro y el desarrollo del tema homónimo, más aún al ver su videoclip, inconsciente de su metáfora sobre la patronal y el empleo precario. También puede que sea porque Holy diver fue mi asignatura pendiente hasta hace poco, con lo que es muy difícil que riffs como el de Stand up and shout me produzcan sorpresa a pesar de su energía. Además, con un estilo y tracklist tan similares, es fácil comparar ambos "jugador por jugador", resultando la alineación de The last in line un Dream Team casi imbatible en la liga del Heavy Metal.
The last in line perfeccionó la fórmula de Holy Diver, eso parece claro, al igual que Sacred Heart y sobre todo Dream Evil nos permitieron constatar que la clonación ya era posible en 1985, pero que tiene efectos no deseados. El clon de la oveja Dolly murió al poco tiempo, y los mencionados discos eran un reflejo tan pálido de sus predecesores que me dije: no más experimentos genéticos, Ronnie, nos vemos en Magica.
Holy Diver vs. The Last In Line
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
La verdad es que no sé cuál poner sobre el otro, cuando escucho el Holy Diver me parece el mejor de Dio, pero cuando escucho su segundo me estremezco con, quitando los clásicos, ese Breathless, ese grandioso One Night In The City (Holy Dio!!) y el místico Egypt.
Sí, es verdad que se hicieron repetitivos, el Sacred Heart se me quedó en la nuez y me costó tragarlo, pero el maravilloso Dream Evil me marcó para siempre, se me pone un nudo en la garganta cada vez que irrumpe ese pasional Faces In The Window, que pese a no haber pasado a clásico, para mí es lo más emocionante que ha parido la banda en toda su historia.
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