Dead Kennedys - Plastic surgery disasters
En su edición en cd, este apabullante disco salió a la venta junto al histérico y cuasi vandálico ep In god we trust a modo de añadido, lo cual es muy de agradecer, pero pienso que ésa es otra perla que merece tratamiento aparte.
Con Plastic surgery disasters, en su version de vinilo, conocí un buen día de golpe y porrazo a estos salvajes: una portada deprimente y estremecedora, y dentro un papel con un zurrón de letras escritas a tamaño pequeño, como si se tratase de una pequeña novela dividida en trece canciones que más bien parecían trescientas. La música oscura y furiosa de la primera canción, The goverment flu, guiada por la voz viscosa de Jello Biafra, me atrapó por completo, y me tragué el disco doblado en estado de concentración absoluta. Tuve que volver a escuchar decenas de veces todo (las notas pasaban como postes) para empezar a absorber la ironía de las letras y el cómo y por qué de aquella música tan irritante de una calidad tan inusual.
Esta incontestable biblia del punk no deja títere con cabeza. Con lenguaje desgarrado y conmovedor (tanto el literario como el musical, fundidos en una pasta informe que se transmite a la carrera), los Dead Kennedys se van cagando meticulosamente en todo y en todos. El disco entra a matar con un amasijo de canciones frenéticas, de entre las que destaca para mi gusto la impresionante Trust your mechanic (una revista te dice que tu cara tiene mala pinta a no ser que te frotes y frotes con "nuestra maravillosa nueva crema"), alcanza el clímax de la ironía con Forest fire (tu pedazo de chalet va a arder, tienes que elegir entre salvar la coca o a tu flamante nueva mujer, ¡rápido, ¿qué hacer?!) o Winnebago warrior, sangrante diatriba dirigida a los domingueros, hasta llegar a Riot, que se puede calificar directamente de delictiva, con su incitación literal, simple y llana, a coger piedras y cargarse cristales o quemar coches policiales aprovechando que te hallas en medio de una furiosa turba de gente enloquecida (esta es tu oportunidad, sugieren).
Después de tanta burricie, el disco parece sumergirse en un cierto sopor, como si se les hubiera bajado el pedo de anfetas, y llegan así tres o cuatro canciones más deprimentes (aunque no mucho menos histéricas) que quizá anuncian el pesimismo desolador de Frankenchrist, esa especie de infierno musical que vomitaron tres años después. La penúltima canción del disco, Dead end, es la depresión en sí misma, la absoluta ausencia de ilusión por la vida. A mí me deja un poco alicaído pero no por la letra, que por alguna razón veo menos carismática y no me incita a mimetizarme en absoluto, sino más bien porque la música se me hace un poco petarda después de tanta maravilla. Menos mal que, pasado el bajón de marras, viene la obra maestra: Moon over Marin, también de ambiente triste y deprimente, con una letra desesperante sobre la destrucción del planeta (no como llamada de atención a lo Al Gore, sino como futurible y horripilante hecho consumado), pero engarzada en una música de tal belleza que casi parece positivo lo que te están contando. Este temazo, sin parangón en la historia del grupo, es ideal para cerrar el disco, por ser de escucha ligera y agradable pero a la vez por tener una enorme carga de profundidad.
En definitiva, un disco como pocos. Catalogarlo como imprescindible es quedarse muy corto, aunque hay que advertir que pone nervioso, muy nervioso. Quizá es una música para escuchar sólo en determinadas épocas de la vida...
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The unbeatable high!!
Yo llevaba al instituto una carpeta forrada por un lado con una foto de los primeros Beatles (madre qué cara de panoli gastaba George) y por el otro con las letras de Plastic surgery disasters. Me impresionaron a priori y siguieron haciéndolo cada vez más conforme leía y releía. Riot, el subidón insuperable ¡¡tirad litros!!... Tenemos un fármaco, vamos a probarlo contigo..., etc. Buenísimas, directas (sin apenas giros locales que dificulten su comprensión a los no angloparlantes), afiladas, deprimentes, enervantes e incluso proféticas, como más de uno pensaría cuando en 2007 varios incendios arrasaron cientos de mansiones californianas. En cuanto a la música me parece lo mejor de Dead Kennedys, siempre indudablemente años luz por delante de cualquier banda etiquetada como punk. Todos sabemos que por un lado está el Punk, y por otro el Punk de DK, uséase, el mejor.