Burzum - Hvis Lyset Tar Oss
El tercer largo del noruego Vark Vikernes, entonces conocido como Count Grishnack (sutil deformación de un personaje de "El Señor de los Anillos") y su banda del mirlitón, compuesta por él solito, Burzum, tuvo una relevancia especial en la escena del momento.
En primer lugar, ya se estaba mascando, pese a las aún evidentísimas influencias de una cosa en la otra, lo que a posteriori sería una división de estilos muy acusada.
Por un lado la hueste de la brutalidad, comandada entre otros por los inefables Immortal y a la que Mayhem bautizó en las aguas sulfurosas del Black concediéndoles ideología satánica y el retorcimiento de sus riffs hasta poder expresar toda la maldad interior que puede llevar dentro un noruego adolescente esquizoide.
Por otro, los torturados que, alejándose de aspectos satánicos y abrazando el misticismo, la soledad, la entropía de los bosques e inserte usted lo que se le ocurra viraban hacia unos riffs menos académicos y más ambientales, concediendo a su música aspectos que la alejaban del Metal tradicional para caer en lo hipnótico o directamente en lo experimental. El caso más evidente podría ser Darkthrone, pero el alma definitva de esta rama la puso este "Hvis Lyset Tar Oss".
El disco, "Si la luz nos lleva" en castellano, da una vuelta de tuerca al sonido Burzum y lo pone en el camino que alcanzó su cénit metálico con "Filosofem" y que quedó truncado por la encarcelación del muchacho.
Los riffs se simplifican. Ya está presente el toque minimalista que se convertirá con el tiempo en marca de la casa y obsesión de Vikernes. Las atmósferas se multiplican y pese a la violencia de muchos de sus pasajes el disco tiene ese decidido aire hipnótico que encaja en la barruntada estructura de preparacion-trance-dulce despertar que Burzum plasma en sus trabajos. Vikernes, pese a la habitual efectividad de sus riffs, vuelve a sepultar su limitada técnica instrumentística con su puro talento para el sonido. El nivel de intensidad sonoro, aunque la producción es mediocre, es apabullante. Los instrumentos se escuchan correctamente, aunque caen en confusión cuando suenan todos a la vez. Las guitarras poseen el clásico "sonido Burzum", con ese efecto de "siseo agrio" tan utilizado por el grupo. Las baterías son simples y se ven venir, pero suenan potentes y eso encaja con el sonido saturado de la producción.
Como siempre, la voz de Vikernes destaca sobre el resto. Su registro vocal solo tiene un rango, pero es demencial, como si estuviera vomitando su propia alma. Las letras, o al menos sus traducciones ya que están escritas en noruego vikingo, nos revelan una riqueza de matices destacable. Soledad, pena, dioses olvidados, castillos que se perdieron en la niebla. Un ejercicio lírico que representa uno de los puntos fuertes del álbum. De nuevo una exhibición vocal a la que muchos cantantes han intentado acercarse y poquísimos llegan a igualar.
Los primeros guitarrazos en un cerrojo de acordes sin mucho sentido de "Det Som en Gang Var" nos presentan un Burzum mucho más hipnótico y sosegado que en su primer largo. Los teclados acompañan la escena que provoca ya los primeros síntomas de desasosiego en la mente del oyente, hasta que las atronadoras baterías nos traen un riff deudor de Mayhem y comienza a girar la rueda que alcanzará su clímax con Varg desgarrando los teclados con su voz:
"Miramos entre los arbustos
A aquellos que nos recordaban otra época
Para decir que la esperanza se había perdido para siempre..."
La canción sigue avanzando imparable sobre el mismo riff, saturándose cada vez más hasta cegar mentalmente al oyente y cerrar con un extenso tramo de teclados y voz, y que daría por encarrilada la misión de preparar la mente del oyente para el disco, que deja paso a un riff de metal clásico, que se desvanece para dejar paso a "Hvis Lyset Tar Oss", un tema que insiste en las virtudes del anterior pero de una forma mucho más compacta. Riffs largos y ambientales, uso de teclados y la aterradora voz de Grishnack partiéndolo todo en rebanadas. Este tema contiene algunas de las instrumentaciones más inspiradas del grupo. Apoyándose en una contundencia rítmica simple pero destacable la música se interna por caminos hipnóticos con una serie de matices en cada repetición que desarrollan una sutil magia interpretativa para una canción que hace pocas concesiones a la tranquilidad.
"Inn I Slottet Fra Droemmen" comienza con un riff machacón de guitarra hasta la saciedad que vuelve a jugar con el efecto hipnótico, consiguiendo una intensidad y una agresividad que atemorizan. Vikernes vuelve a dar un recital con la línea vocal para descerrajar algunos de los versos más épicos del grupo, que se abalanza incansable sobre el riff introduciendo un matiz tras otro de sonido hasta tejer un tupido tapiz capaz de hacer levitar una tumba. Es en esta canción donde se desarrolla uno de los pasajes más bellos de toda la discografía del grupo. Tras 3:20 aproximadamente de brutal agresión, Virkenes tira al suelo la instrumentación y tira de lo que muchos años más tarde se llamaría "Black Melódico" para dar una clase de saturación de guitarras en una melodía fascinante, siempre cortada por su voz, a la que luego añade unos fantasmagóricos teclados que enriquecen la progresión, progresión que llena los que probablemente sean los cuatro minutos más sencillamente expresivos de todo el Black Metal noruego de los 90.
Para "Tomhet" es el deber de despertar nuestra mente tras el viaje astral al que ha sido sometida. Un tema totalmente ambiental, casi experimental, utilizando sólo teclado y que va dulcificándose lentamente a través de sus 14 minutos de pasajes oníricos con cierta influencia de la música tradicional escandinava y ritmos pregrabados hasta acabar lenta y dulcemente la densa y nada trivial experiencia de escuchar este disco.
Cinco cuernos para otra de las obras maestras de Burzum, que más allá de la ideología e ínfulas de su líder, y ya comentaremos otras bandas casi peores, fue capaz de regalarnos discos que cambiarían la forma de entender un género.
Muestras:
Burzum - Inn I Slottet Fra Drømmen: Un temazo. Si gustan por favor a partir de 3:40 y hasta el final, como he comentado en la crítica, tienen 4 minutos finales de preciosa progresión noruega, pese a que recomiendo la escucha de todo el tema.






Vikernitos mata-amigüitos
Excelente crítica que nos adentra a gusto en los oscuros terrenos demenciales de este Vark nuestro de cada noche.
Por lo que me han guiado tus palabras y tus enlaces, este álbum es para escucharlo mientras cruzas un bosque en la noche... ¡ké 'mieo'!... ¡me sale un búho por medio y me parto el cuello!.
Congratulations, great review!!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
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